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·25 de febrero de 2026
Marquinhos hace historia: alcanza los 116 partidos en Copa de Europa y entra en la élite del fútbol francés igualanda a Mandanda

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·25 de febrero de 2026

La noche cae sobre el Parque de los Príncipes y París vuelve a vestirse de gala europea. No es un partido más: es uno de esos duelos que se escriben con tinta gruesa en la historia del club y del fútbol francés. El PSG recibe al AS Mónaco en la vuelta de los playoffs rumbo a los octavos de final de la Copa de Europa, con una ligera pero valiosa ventaja de 3-2 conseguida en la ida en el Principado. Un resultado que mantiene todo abierto, pero que coloca a los parisinos un paso por delante en esta nueva batalla entre dos gigantes del fútbol galo.
El Parque de los Príncipes será, una vez más, el escenario de esas noches europeas que han marcado épocas. Desde las primeras participaciones continentales en los años noventa, pasando por las campañas doradas de la década de 2010, hasta la era moderna de estrellas globales, el PSG ha construido su identidad europea a base de noches épicas, remontadas imposibles y duelos memorables frente a rivales de élite. Enfrente, un Mónaco que históricamente ha sabido incomodar al gigante parisino en Europa y que llega con la intención de repetir gestas como las que protagonizó en su mítica campaña hacia la final de 2004.
Pero esta cita tiene un componente histórico que trasciende lo meramente colectivo. Marquinhos, capitán y emblema del proyecto parisino, está a punto de inscribir su nombre en los libros dorados del fútbol francés. El brasileño disputará su partido número 116 en la Copa de Europa con el Paris Saint-Germain, una cifra que lo coloca en la cima absoluta entre los jugadores que han representado a clubes franceses en la máxima competición continental. Con este encuentro, igualará el récord que hasta ahora ostentaba Steve Mandanda, legendario guardameta que acumuló 115 partidos con el Olympique de Marsella y 14 con el Stade Rennais en el torneo.
La marca de Marquinhos no es solo un número; es el reflejo de una era. Llegado a París como una joven promesa, el defensor se transformó con los años en el líder indiscutible de la zaga, testigo de eliminatorias vibrantes, finales soñadas y noches que moldearon la identidad europea del PSG. Ha visto pasar generaciones, entrenadores y sistemas, pero siempre permaneció como el faro defensivo del equipo, combinando regularidad, carácter y jerarquía en cada campaña continental.
Este enfrentamiento contra el Mónaco, por lo tanto, no es solo una lucha por un boleto a los octavos de final, sino también un capítulo simbólico en la historia del club. La alineación parisina, cargada de talento y experiencia europea, refleja la ambición de una institución que busca consolidarse definitivamente entre la élite del continente. Del otro lado, el conjunto monegasco llega con su tradicional mezcla de juventud y atrevimiento, dispuesto a desafiar la lógica y a recordar que en Europa, la historia se escribe partido a partido.
El 3-2 de la ida deja la eliminatoria en un delicado equilibrio: el PSG tiene la ventaja, pero sabe que el Mónaco ha construido su reputación continental precisamente en noches de rebeldía y fútbol valiente. París confía en su fortaleza en casa, en el empuje de su afición y en el liderazgo de figuras como Marquinhos, quien no solo buscará sellar la clasificación, sino también alcanzar una cifra que lo coloca al nivel de las grandes leyendas del fútbol francés en la Copa de Europa.
Así, bajo las luces del Parque de los Príncipes, se cruzan el presente competitivo y la memoria histórica. Un partido que define un pase a octavos, pero que también sirve para rendir homenaje a la continuidad, la grandeza y el peso del tiempo: el PSG defendiendo su ventaja, el Mónaco buscando otra noche épica y Marquinhos escribiendo, una vez más, su nombre en la historia grande del fútbol europeo.









































