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·27 de enero de 2026
Mastantuono alza la voz

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·27 de enero de 2026

Después de medio año en el club, Mastantuono fue señalado con dureza por un sector del madridismo. En 962 minutos disputados desde su llegada, sus números —3 goles y ninguna asistencia— parecían quedarse cortos para lo que se esperaba de él. Generó 14 ocasiones y probó suerte 36 veces, aunque solo 10 disparos fueron a puerta. Datos que dejan una sensación clara: hay talento, hay intención, pero aún falta afinar la puntería. Aun así, la sensación es que los goles llegarán. Y cuando lo hagan, lo harán en cadena.
Mastantuono celebra su primer gol en Champions. Fuente: Diario Marca
Aunque a día de hoy parte de la afición sigue mirando con recelo su rendimiento tras una inversión de 70 millones entre fijos y variables, el partido contra el Mónaco fue un pequeño punto de inflexión. Jugó 71 minutos muy completos: marcó un gol, remató cuatro veces —una entre los tres palos—, no logró desbordar en el uno contra uno, pero dejó tres pases en el último tercio. Además, recuperó tres balones y ganó casi la mitad de sus duelos terrestres. Sin alardes, pero con sentido. Y eso, a veces, es justo lo que se necesita.
Desde el primer día, su fichaje despertó ilusión. Mucha. Mastantuono se mostró feliz, ilusionado, aunque con los pies en la tierra. Sabía perfectamente a dónde llegaba. Sabía que aquí nada es fácil. Aun así, desde el inicio de LaLiga contó con minutos y llegó a estar por delante de jugadores como Brahim o Rodrygo en la rotación.
Con el paso de los partidos y tras acumular bastante protagonismo, apareció la pubalgia. Un freno inesperado. Desde entonces, Xabi Alonso —entrenador en ese momento— empezó a contar menos con él. Los minutos desaparecieron y solo volvió a aparecer en el partido de Copa contra el Talavera. En ese tramo, Mastantuono llegó a pensar que su rol como extremo derecho se había diluido.
Mastantuono sumando minutos con el Real Madrid. Fuente: Defensa Central
Pero el fútbol cambia rápido. Muy rápido. Tras la salida del técnico tolosarra y la llegada de Arbeloa, el escenario volvió a girar. Fue titular frente al Albacete y el Mónaco, y jugó la segunda parte ante el Levante. En esos tres encuentros marcó dos goles. Más allá de los números, se le vio distinto: más suelto, más atrevido. Especialmente ante el Mónaco, donde firmó, sin discusión, su mejor actuación desde que viste de blanco.
El gran partido de Franco ha abierto un debate inevitable en el madridismo. La pregunta flota en el ambiente: ¿quién debe ser el extremo derecho del Real Madrid? La pelea está servida y tiene tres nombres propios: Brahim, Rodrygo y Mastantuono.
Brahim es, ahora mismo, el que llega en peor momento con el Madrid. Viene de firmar una Copa África extraordinaria, siendo el mejor jugador del torneo y marcando cinco goles, aunque con la espina del penalti decisivo fallado. En el conjunto blanco, sin embargo, está lejos de esa versión brillante y es el que menos está rindiendo de los tres.
Rodrygo, por su parte, atraviesa una racha peculiar. Aunque acumula la mayor sequía goleadora de su carrera en el Madrid, desde el partido ante el City suma siete contribuciones de gol: cuatro tantos y tres asistencias. Es, probablemente, el que mejor está a día de hoy. Eso sí, arrastra molestias físicas y queda por ver si estará listo para ser titular o si Arbeloa opta por dosificarlo.
Mastantuono suma minutos con el Real Madrid. Fuente: Diario Crónica
Y luego está Mastantuono. El que empezó con dudas, el que necesitaba tiempo. Porque, como casi todo en la vida, adaptarse es un proceso. Ante el Levante y, sobre todo, contra el Mónaco, se le vio más animado, más valiente, con menos miedo a equivocarse. Un detalle que dice mucho.
Entonces, ¿quién jugará mañana contra el Benfica? Habrá que esperar a la alineación. Arbeloa tiene la palabra: apostar por el momento de Franco o devolver a Rodrygo al once tras su lesión.
En el partido de Champions, Mastantuono partió desde la banda derecha. Pero no fue un extremo fijo. En muchas acciones se cerró por dentro, liberando toda la banda para Fede Valverde. Un movimiento que favoreció al uruguayo, cómodo llegando a línea de fondo para centrar, mientras el argentino encontraba espacios en zonas interiores.
Mastantuono y su primer gol en el Bernabeu. Fuente: Sport
Desde esa posición más centrada llegó su gol. Un desmarque inteligente, el pase preciso de Vinicius y un remate cruzado, limpio, sin dudas. Gol. De esos que pesan más en la cabeza que en la estadística. Quizá no sea el punto final del debate, pero sí puede ser el comienzo de algo distinto.









































