Un 10 Puro
·2 de junio de 2026
McLaren se viste de historia en Mónaco: el guiño más elegante al origen papaya

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·2 de junio de 2026

McLaren ha decidido mirar al pasado para vestir de gala su presente. La escudería británica presentó una decoración especial para sus monoplazas con motivo de los Grandes Premios de Mónaco y España, una apuesta estética que mezcla el glamour de la Riviera con uno de los símbolos más reconocibles de la historia del equipo: el color papaya.
El diseño, desarrollado junto a OKX, no es un simple cambio de pintura para llamar la atención en el trazado más fotogénico del calendario. Es un homenaje directo al McLaren M7A, el coche con el que Bruce McLaren logró la primera victoria de la escudería en Fórmula 1, en el Gran Premio de Bélgica de 1968, y también el monoplaza que estrenó la ya legendaria identidad papaya del equipo.
No hay escenario más adecuado que Mónaco para este tipo de ejercicio de nostalgia. El Principado es mucho más que una carrera: es tradición, lujo, historia y escaparate. McLaren lo sabe y por eso ha elegido sus calles para sacar a pista una decoración que combina líneas limpias, detalles retro y una imagen mucho más elegante que agresiva.
El nuevo aspecto se aplicó a los dos MCL39 de Lando Norris y Oscar Piastri durante los fines de semana de Mónaco y España. Además, los pilotos lucieron monos especiales en Montecarlo, siguiendo esa misma inspiración clásica que conecta el coche actual con la época fundacional de Bruce McLaren.
La decoración recupera elementos del M7A de 1968, desde el predominio del naranja papaya hasta detalles negros y referencias en los dorsales y etiquetas de los pilotos. McLaren incluso rescató el antiguo logotipo de Bruce McLaren Motor Racing Team para colocarlo en el halo, un guiño pensado para los aficionados que siguen viendo en la escudería británica algo más que un equipo de Fórmula 1.
El mensaje es claro: McLaren quiere presumir de presente, pero sin renunciar a sus raíces. En una Fórmula 1 cada vez más dominada por el marketing, las colaboraciones comerciales y los diseños efímeros, la escudería de Woking ha encontrado una fórmula inteligente: vender imagen, sí, pero apoyándose en una historia real.
La apuesta llega en un momento en el que McLaren vuelve a estar en el primer plano competitivo y mediático. Con Norris y Piastri como pareja consolidada, y con el equipo instalado de nuevo entre los grandes protagonistas de la parrilla, este tipo de iniciativas refuerzan una marca que ha sabido reconstruirse después de años difíciles.
La decoración especial no da décimas por sí sola, pero sí devuelve a McLaren algo que nunca debería haber perdido: carácter. En Mónaco, donde cada detalle cuenta y cada imagen queda para la posteridad, el equipo papaya ha decidido correr vestido de historia. Y le sienta especialmente bien.







































