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Orgullo Rojo

·3 de septiembre de 2026

Mercado horrible

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El reloj marcó el límite reglamentario y la desazón en Independiente se transformó en bronca pura. Tras horas frenéticas de nombres inverosímiles que fueron desde el ascenso uruguayo hasta veteranos de 34 años, el libro de pases del fútbol argentino cerró sus puertas e Independiente no sumó a ningún futbolista en la jornada de cierre. La foto final de este mercado de transferencias en este 2026 expone una gestión deportiva vaciada de criterio, que en la recta decisiva del año optó por desmantelar la estructura titular del equipo de Jadson Viera a cambio de dólares frescos, rifando las aspiraciones deportivas del club.

La sangría ocurrida en apenas cinco días no tiene parangón reciente en una institución grande. En menos de una semana se marcharon Gabriel Ávalos a Olimpia, Maximiliano Gutiérrez al Dínamo de Moscú y Kevin Lomónaco al fútbol español. Tres columnas vertebrales del once inicial transferidas sobre la marcha de la competencia y sin haber cerrado a un solo sucesor para ninguno de ellos. El nueve de área titular terminó siendo un pibe de la cantera como Felipe Tempone, a quien le cargaron la responsabilidad sin red de contención, mientras que atrás y por las bandas el plantel quedó diezmado y a la deriva.


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El análisis de las caras nuevas que arribaron en este período acentúa el desconcierto y roza la irresponsabilidad dirigencial. El caso de Imanol Machuca se lleva todos los premios al disparate: la directiva invirtió recursos en un futbolista que arrastra una sanción federativa y no puede pisar una cancha oficial hasta noviembre, cuando el campeonato prácticamente esté sentenciado. A eso se le suma la llegada de un arquero suplente como Santiago Mele cuando el arco de Rodrigo Rey jamás estuvo en discusión, y la contratación de Ezequiel Ávila, un atacante que se desempeña como segunda punta -en una función idéntica a la que cumplía Ignacio Pussetto antes de irse por falta de encaje táctico- para un entrenador que pregona un dibujo con tres delanteros definidos y extremos puros.

El balance global es demoledor: de todas las caras que llegaron en este mercado de pases, incluyendo a Franco Calderón o Maxi Meza, absolutamente ninguno logró consolidarse como titular en los últimos tres compromisos oficiales. Refuerzos que van al banco de suplentes o directamente a la platea mientras el equipo se desangra en la cancha y la gente estalla en las tribunas. Una ventana de pases autodestructiva que hipoteca el presente futbolístico y deja a Independiente en una situación límite de cara a lo que resta de la temporada.

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