Merino, el heredero de una saga futbolística que vuelve a rescatar a España al ritmo de San Fermín | OneFootball

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·7 de julio de 2026

Merino, el heredero de una saga futbolística que vuelve a rescatar a España al ritmo de San Fermín

Imagen del artículo:Merino, el heredero de una saga futbolística que vuelve a rescatar a España al ritmo de San Fermín

Mikel Merino no necesita dominar un partido durante noventa minutos para cambiar su historia. Le basta con aparecer en el instante exacto. Lo demostró ante Alemania en la Eurocopa de 2024 y volvió a hacerlo frente a Portugal en el Mundial de 2026, cuando salió desde el banquillo y marcó en la recta final el gol que clasificó a España para los cuartos de final.

El centrocampista del Arsenal entró en el minuto 85 y necesitó apenas unos minutos para resolver un encuentro cerrado. Una rápida acción iniciada tras una falta terminó con la asistencia de Ferran Torres y la llegada de Merino al área. Su remate decidió el 0-1 y confirmó una de las grandes cualidades de su carrera: la capacidad para aparecer desde segunda línea cuando el rival comienza a perder fuerzas.


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No fue un gol cualquiera. El navarro acababa de superar una lesión que había puesto seriamente en peligro su participación en el torneo y llegaba con muy pocos minutos acumulados. Luis de la Fuente había mantenido su confianza en él y Merino respondió de la manera más contundente: enviando a España a la siguiente eliminatoria

Una infancia sin obligaciones pese al apellido

Mikel Merino Zazón nació en Pamplona el 22 de junio de 1996 y creció en una familia estrechamente vinculada al deporte. Su padre, Miguel Merino, fue futbolista profesional y defendió, entre otros equipos, las camisetas de Osasuna, Celta, Las Palmas y Leganés.

Sin embargo, en su casa trataron de evitar que el pequeño Mikel sintiera la obligación de seguir los pasos paternos. El propio jugador ha contado que su madre no quería que el fútbol se convirtiera en una imposición familiar. No permitió que la profesión de su marido determinara de antemano el futuro de su hijo: debía ser Mikel quien decidiera libremente si quería jugar.

La decisión terminó llegando pronto. Tras comenzar en el CD Amigó, ingresó en la cantera de Osasuna, donde fue progresando hasta alcanzar el primer equipo. Debutó profesionalmente en 2014 y se consolidó en una etapa especialmente complicada para el club navarro, que competía entonces en Segunda División.

En la temporada 2015-2016 tuvo un papel fundamental en el ascenso de Osasuna. Su físico, su capacidad para ganar duelos, su juego aéreo y su llegada desde el centro del campo despertaron el interés de varios clubes europeos.

De Pamplona a Dortmund con apenas veinte años

El Borussia Dortmund se adelantó en la carrera por ficharlo. Merino llegó a Alemania en el verano de 2016 con solo veinte años y firmó un contrato de larga duración. La experiencia no le proporcionó la continuidad esperada, aunque le permitió convivir con un vestuario de máxima exigencia y conquistar la Copa de Alemania de la temporada 2016-2017.

En Dortmund llegó a ser utilizado en diferentes posiciones, incluso como defensa central. Aquella versatilidad, que inicialmente dificultó que se asentara en un puesto concreto, terminaría convirtiéndose años después en una de sus principales fortalezas.

La falta de minutos provocó su salida rumbo a Inglaterra. En 2017 se incorporó al Newcastle United, primero mediante una cesión que posteriormente se transformó en traspaso definitivo. Allí descubrió la intensidad de la Premier League y marcó su único gol con el club frente al Crystal Palace, mediante un cabezazo en los últimos minutos.

Aunque dejó buenos momentos, tampoco encontró la estabilidad que buscaba. Después de dos temporadas viajando entre Alemania e Inglaterra, Merino decidió regresar a España para relanzar su carrera.

La Real Sociedad, el lugar donde alcanzó la madurez

Su fichaje por la Real Sociedad en 2018 cambió definitivamente su trayectoria. En San Sebastián encontró continuidad, confianza y un modelo de juego compatible con sus condiciones. Bajo las órdenes de Imanol Alguacil se convirtió en uno de los centrocampistas más completos de LaLiga.

Merino podía iniciar la jugada, presionar, recuperar balones, imponerse por alto y pisar el área rival. Su gran envergadura alrededor de 1,88 metros no le impedía tener calidad técnica ni asociarse en espacios reducidos. Además, su condición de zurdo aportaba equilibrio a la medular.

Durante sus seis temporadas en la Real disputó cerca de 250 encuentros oficiales y se convirtió en uno de los referentes del equipo. Su momento más especial llegó con la conquista de la Copa del Rey correspondiente a la temporada 2019-2020, cuya final se disputó en 2021 frente al Athletic Club.

En San Sebastián también dejó raíces personales. Uno de los establecimientos que ha señalado como lugar predilecto es el restaurante Zelai Txiki, conocido especialmente por sus pescados.

La figura de Imanol Alguacil fue determinante en su crecimiento. Cuando le pidieron que definiera al entrenador, Merino lo describió como una figura paterna. No se trataba únicamente de una relación táctica, sino del técnico que le proporcionó confianza y responsabilidades durante los años decisivos de su maduración

El salto al Arsenal y una inesperada versión como delantero

Después de proclamarse campeón de Europa con España en 2024, Merino regresó a la Premier League. El Arsenal pagó por su fichaje y lo incorporó a la plantilla de Mikel Arteta, quien valoraba especialmente su inteligencia táctica, su experiencia y su capacidad para competir en los duelos.

El navarro llegó como centrocampista, pero las necesidades del equipo ampliaron nuevamente su repertorio. Arteta comenzó a utilizarlo en posiciones más adelantadas e incluso como delantero centro. La apuesta dio resultado: en febrero de 2025 salió desde el banquillo ante el Leicester y marcó los dos tantos del triunfo londinense.

Su capacidad como rematador no surgió de forma improvisada. Merino interpreta bien los espacios, mide los tiempos de llegada y domina el cabeceo. Puede participar como interior, mediocentro, falso delantero o referencia ofensiva, una polivalencia que lo ha convertido en una pieza especialmente útil tanto para el Arsenal como para la selección.

Una recuperación contra el calendario

El comienzo de 2026 puso a prueba su fortaleza. El 25 de enero sufrió una lesión ósea por estrés en el pie derecho. Los primeros pronósticos fueron preocupantes: podía perderse el tramo decisivo de la temporada con el Arsenal e incluso quedarse fuera del Mundial.

Merino ha reconocido que atravesó una recuperación dura, monótona y mentalmente exigente. Durante una parte del proceso ni siquiera podía caminar con normalidad o apoyar el pie. Era, según explicó, la primera lesión grave de su trayectoria y tuvo que aprender a convivir con la incertidumbre.

Su preparación se dividió en fases. Primero llegaron el reposo y la descarga completa de la zona dañada. Después comenzó el trabajo de movilidad y fuerza, seguido de ejercicios individuales sobre el césped. La última etapa consistió en recuperar ritmo, contacto con el balón y capacidad para soportar entrenamientos colectivos.

La rehabilitación no perseguía únicamente curar el hueso. También debía reconstruir la musculatura perdida, recuperar estabilidad y preparar el cuerpo para los cambios de ritmo, los saltos y los impactos propios de la alta competición. En junio completó su primera sesión íntegra con la selección antes del amistoso frente a Irak, una señal decisiva para confirmar su presencia mundialista.

Llegó al torneo con escaso rodaje, pero Luis de la Fuente apostó por él. El seleccionador ya lo conocía de las categorías inferiores y sabía que su influencia no dependía exclusivamente de acumular minutos.

Del éxito juvenil a los grandes goles con España

La relación de Merino con la selección comenzó mucho antes de asentarse en el equipo absoluto. Fue campeón de Europa sub-19 en 2015 y campeón de Europa sub-21 en 2019. También consiguió la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Debutó con la absoluta en 2020 y fue ganando importancia progresivamente. En 2023 formó parte del equipo que conquistó la Liga de Naciones y un año después alcanzó la cima con la Eurocopa de Alemania.

Precisamente en aquel torneo protagonizó uno de los goles más recordados de la historia reciente de España. En los cuartos de final ante Alemania, cabeceó en el minuto 119 el centro de Dani Olmo que evitó los penaltis y clasificó a la selección para las semifinales.

Su celebración también tenía una historia familiar. Dio una vuelta alrededor del banderín de córner, reproduciendo el gesto que su padre había realizado décadas antes al marcar en el mismo estadio de Stuttgart con Osasuna.

Dos años después, Merino volvió a ser decisivo en una eliminatoria. El gol frente a Portugal llegó prácticamente en el mismo punto del calendario y reforzó su reputación como futbolista para las noches límite.

El arroz de su abuela, su comida predilecta

Merino no ha difundido públicamente un menú deportivo detallado ni una dieta diaria cerrada. Por ello, no resulta riguroso atribuirle alimentos, suplementos o rutinas nutricionales concretas que nunca haya explicado.

Sí ha hablado, en cambio, de sus gustos personales. Cuando le preguntaron por su plato favorito, respondió que disfruta mucho comiendo y eligió un arroz preparado por su abuela. La respuesta refleja el fuerte vínculo que mantiene con Navarra y con su entorno familiar.

Su afición por la gastronomía también quedó patente durante sus años en San Sebastián, una ciudad en la que la cocina forma parte de la vida cotidiana. Le gustan especialmente el pescado y los productos vinculados a la cocina vasca, aunque esa preferencia personal no debe confundirse con el plan nutricional profesional que sigue en su club.

Como futbolista de élite, su alimentación está supervisada por los especialistas del Arsenal y de la selección, especialmente durante las concentraciones y los periodos de recuperación. La dieta debe adaptarse a las cargas de entrenamiento, los viajes y los partidos, pero Merino no ha hecho públicas cantidades ni pautas suficientemente precisas para detallar un régimen propio.

Baloncesto, familia y una vida alejada del ruido

Fuera del fútbol, uno de sus grandes intereses es el baloncesto. Cuando le preguntaron por su principal afición, lo eligió como pasatiempo preferido. No es una pasión aislada: procede de una familia muy deportiva y uno de sus hermanos también ha competido en baloncesto.

Merino mantiene un perfil discreto y muy centrado en su círculo cercano. En junio de 2024 se casó en Pamplona con Lola Liberal, con quien había iniciado su relación varios años antes. La pareja trasladó posteriormente su vida a Londres tras el fichaje por el Arsenal y recientemente ha formado una familia.

Durante la recuperación de su lesión, el respaldo de su mujer tuvo un papel especialmente importante. Mientras luchaba por llegar al Mundial, también vivió el nacimiento de su hijo, Marco. Esa mezcla de exigencia profesional y transformación personal acompañó los meses más complicados de su carrera.

El gol frente a Portugal concentró todas esas historias. La lesión, los meses sin competir, la confianza de De la Fuente, el recuerdo de su padre, el nacimiento de su hijo y las fiestas de San Fermín. Merino volvió a aparecer cuando España más lo necesitaba y confirmó que su carrera se ha construido así: sin grandes estridencias, pero llegando siempre a tiempo.

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