Messi agranda su leyenda entre récords y sospechas: el VAR vuelve a rescatar a Argentina en el Mundial | OneFootball

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·8 de julio de 2026

Messi agranda su leyenda entre récords y sospechas: el VAR vuelve a rescatar a Argentina en el Mundial

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Lionel Messi continúa escribiendo una historia que parecía terminada después de conquistar el Mundial de Qatar. A sus 39 años, el argentino sigue siendo el jugador al que recurre su selección cuando el partido se complica, el futbolista que concentra todas las miradas y la principal figura de una competición en la que cada decisión arbitral favorable a la Albiceleste provoca una tormenta.

Argentina derrotó por 3-2 a Egipto en los octavos de final del Mundial de 2026 después de remontar dos goles en los últimos minutos. Cristian Romero abrió la reacción, Messi marcó el empate y Enzo Fernández culminó una remontada agónica en el tiempo añadido.


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Sin embargo, la clasificación quedó eclipsada por la actuación del árbitro francés François Letexier y por una intervención del VAR que desató la indignación egipcia. La Federación de Egipto ha presentado una queja formal ante la FIFA por varias decisiones que considera determinantes en el resultado.

La acción más controvertida fue la anulación de un gol de Mostafa Ziko cuando Egipto dominaba el marcador. El videoarbitraje retrocedió hasta una falta cometida al comienzo de la jugada y llamó a Letexier para revisar la acción. El colegiado anuló el tanto, aunque Ziko volvería a marcar minutos después para colocar provisionalmente el 0-2.

Egipto también reclamó dos posibles penaltis en el área argentina durante el tramo final. El VAR no pidió al árbitro que revisara ninguna de las acciones y, del contraataque posterior, nació el gol que completó la remontada de Argentina.

El seleccionador egipcio, Hossam Hassan, acusó al arbitraje de perjudicar a su equipo e insinuó que podía existir interés en mantener a Messi y a la vigente campeona dentro del torneo. Son acusaciones muy graves que no están respaldadas por pruebas de manipulación, pero que reflejan la indignación existente en el vestuario africano.

Exfutbolistas como Alan Shearer, Ian Wright, Jamie Carragher y Rob Green también han cuestionado la aplicación del VAR y la falta de uniformidad en las decisiones. El exárbitro Mark Clattenburg y el antiguo seleccionador inglés Sam Allardyce se han sumado igualmente a las críticas, aunque sin aportar evidencias de que exista una actuación coordinada para favorecer a Argentina.

El excolegiado español Eduardo Iturralde González consideró excesiva la intervención del VAR en el gol anulado a Egipto, al entender que se trataba de una jugada interpretable que no exigía necesariamente la corrección del árbitro. Sin embargo, descartó que las posteriores reclamaciones de penalti sobre Mohamed Salah fueran acciones sancionables.

Una carrera construida a base de récords

La polémica no borra una trayectoria difícilmente repetible. Messi abandonó Rosario siendo adolescente para incorporarse a la cantera del Barcelona y terminó convirtiéndose en el máximo goleador de la historia del club azulgrana.

Debutó con el primer equipo en 2004 y durante más de 16 temporadas conquistó diez Ligas y cuatro Champions, además de numerosos títulos nacionales e internacionales. En 2021 abandonó el Barcelona para fichar por el Paris Saint-Germain y, dos años más tarde, inició una nueva etapa en el Inter Miami.

Su relación con Argentina fue mucho más dolorosa. Messi perdió la final del Mundial de Brasil 2014 y las finales de la Copa América de 2015 y 2016. Tras caer por segunda vez ante Chile, llegó a anunciar su retirada de la selección, abrumado por la presión y por las críticas recibidas en su país.

Regresó poco después y acabó conquistando todo lo que se le había resistido. Argentina ganó la Copa América en 2021, la Finalissima en 2022 y, meses más tarde, el Mundial de Qatar. Messi levantó por fin la Copa del Mundo y completó un palmarés en el que también figuran ocho Balones de Oro.

El actual torneo supone su sexta participación mundialista. Aunque su físico ya no le permite mantener el ritmo de sus mejores temporadas, conserva intacta la capacidad para decidir un partido con un pase, un lanzamiento de falta o una aparición dentro del área.

La victoria ante Egipto también le permitió continuar ampliando sus registros mundialistas. Messi ha vuelto a demostrar que Argentina sigue dependiendo de su capacidad para aparecer en los momentos de máxima presión, como ya ocurrió en el triunfo por 3-2 frente a Cabo Verde en la ronda anterior.

La controversia arbitral tampoco es completamente nueva. Durante el Mundial de Qatar 2022, Argentina recibió cinco penaltis, una cifra que provocó numerosos debates. Una de las decisiones más criticadas se produjo ante Polonia, cuando el portero Wojciech Szczęsny rozó el rostro de Messi al intentar despejar un balón aéreo.

El árbitro señaló penalti después de acudir al monitor. Rio Ferdinand calificó la decisión de “vergonzosa”, mientras que otros analistas consideraron que el contacto era demasiado leve para justificar la pena máxima. Messi terminó fallando el lanzamiento.

También fue discutido el penalti señalado en la semifinal ante Croacia por el choque entre Julián Álvarez y Dominik Livaković. Argentina ganó posteriormente con claridad, pero aquella acción volvió a alimentar las sospechas de quienes consideraban que el equipo de Lionel Scaloni estaba siendo beneficiado.

Messi, por otra parte, también ha cargado públicamente contra los árbitros. Después del tenso encuentro de cuartos de final ante Países Bajos, criticó con dureza al español Antonio Mateu Lahoz y reprochó a la FIFA que lo hubiera designado para un partido de aquella importancia.

Familia, milanesas y una rutina lejos del ruido

Fuera del terreno de juego, Messi mantiene una vida mucho más discreta que la mayoría de las grandes estrellas internacionales. Su refugio es la familia que ha formado con Antonela Roccuzzo, a quien conoce desde su infancia en Rosario.

Ambos se casaron en 2017 y tienen tres hijos: Thiago, Mateo y Ciro. Los niños acompañan habitualmente al futbolista en los grandes torneos y han protagonizado muchas de las celebraciones más recordadas de su carrera.

Messi ha explicado en distintas ocasiones que la paternidad modificó su forma de enfrentarse a las derrotas. Antes podía permanecer varios días aislado después de perder un partido. Sus hijos le obligaron a regresar rápidamente a la normalidad y a comprender que el fútbol, aunque ocupe un lugar central en su vida, no puede condicionarlo todo.

Thiago es el más tranquilo y reservado; Mateo ha adquirido fama por su carácter bromista y competitivo; y Ciro, el menor, ha crecido prácticamente entre estadios, entrenamientos y concentraciones. Messi evita presionarlos para que se dediquen profesionalmente al fútbol, aunque los tres mantienen una estrecha relación con el deporte.

Su rutina cotidiana gira alrededor de los entrenamientos, el descanso y la vida familiar. Cuando el calendario se lo permite, disfruta permaneciendo en casa, viendo partidos o compartiendo actividades con Antonela y los niños. Nunca ha mostrado una especial atracción por las fiestas o por una vida social excesivamente expuesta.

En la mesa mantiene varios gustos vinculados a Argentina. Uno de sus platos favoritos es la milanesa a la napolitana, especialmente la que prepara su madre. También disfruta del asado, la pasta, la pizza y el dulce de leche, aunque su alimentación durante la temporada es mucho más estricta.

Messi transformó profundamente su dieta a partir de 2014 para mejorar su recuperación y reducir los problemas musculares. Su alimentación se apoya principalmente en el agua, el aceite de oliva, los cereales integrales, las frutas y las verduras. También consume pescado y limita los productos procesados, las harinas refinadas, los refrescos y el exceso de carne roja.

El cuidado de la alimentación forma parte de un plan diseñado para prolongar su carrera. Sus entrenamientos actuales priorizan la movilidad, la velocidad de reacción, la explosividad en distancias cortas y la prevención de lesiones. El descanso y la recuperación tienen ahora tanta importancia como el trabajo sobre el césped.

Esa disciplina explica que, cerca de cumplir cuatro décadas, siga compitiendo contra futbolistas mucho más jóvenes y siendo decisivo en el torneo más exigente del mundo.

Messi no necesita la ayuda de ningún árbitro para demostrar que ocupa un lugar privilegiado en la historia. Sus goles, títulos y actuaciones sostienen por sí solos una carrera excepcional. Pero su enorme dimensión deportiva y comercial provoca que cualquier error favorable a Argentina sea examinado con una intensidad especial.

La Albiceleste sigue adelante en el Mundial con su capitán derribando récords y el VAR convertido nuevamente en protagonista. Messi continúa persiguiendo otro título mientras detrás de él crece una pregunta incómoda: cuánto pertenece exclusivamente a su talento y cuánto ruido están generando unas decisiones arbitrales que vuelven a caer del mismo lado.

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