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·4 de octubre de 2026
México, próximo rival de Chile, fue goleado por Estados Unidos (Video del 3-0 en Arizona)

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La Selección Mexicana recibió un duro golpe en su preparación internacional tras caer por un contundente 3-0 ante Estados Unidos en el State Farm Stadium de Arizona. El resultado dejó en evidencia una serie de problemas individuales y colectivos que condicionaron el desempeño del equipo dirigido por Rafael Márquez, quien todavía no consigue celebrar una victoria desde que asumió la conducción técnica del Tricolor.
El encuentro estuvo marcado por una combinación de errores defensivos, oportunidades desperdiciadas y decisiones que terminaron inclinando la balanza en favor del conjunto estadounidense. México tuvo momentos en los que pudo competir e incluso encontró ocasiones claras para modificar el desarrollo del partido, pero su falta de precisión en el área rival contrastó con la efectividad de su adversario.
La derrota adquiere especial relevancia porque se produjo ante uno de sus principales rivales regionales y a pocos días de enfrentar a Chile, en el último compromiso de esta fecha FIFA. El Tricolor tendrá que corregir rápidamente sus falencias si pretende cerrar la ventana internacional con una imagen diferente, especialmente después de una actuación en la que los errores individuales terminaron teniendo un peso determinante.
El comienzo del encuentro ofreció señales de que México podía competir de igual a igual. Apenas a los tres minutos, Santiago Giménez dispuso de una oportunidad importante para abrir el marcador, luego de recibir un servicio de Roberto Alvarado dentro del área. Sin embargo, el delantero no consiguió conectar correctamente el balón y la jugada terminó sin consecuencias para la defensa estadounidense.
La ocasión reflejó uno de los problemas que acompañarían al conjunto mexicano durante buena parte del compromiso: la dificultad para transformar sus aproximaciones en situaciones efectivamente aprovechadas.
A los 11 minutos, Luis Romo también intentó sorprender con un remate que terminó por encima del arco estadounidense. México conseguía acercarse y encontraba algunos espacios para progresar en ataque, pero sus intentos carecían de la precisión necesaria para traducir esas aproximaciones en una ventaja concreta.
Estados Unidos, en cambio, supo esperar su oportunidad y terminó encontrando el camino hacia el gol a partir de un error que cambió el desarrollo del encuentro.
A los 28 minutos, el arquero mexicano Raúl Rangel protagonizó una equivocación decisiva. El guardameta no consiguió controlar el balón y dejó un rebote que fue aprovechado por Julián Hall, quien apareció oportunamente para empujar la pelota al fondo de la portería y establecer el 1-0.
El tanto representó un golpe para México, que hasta ese momento había tenido opciones para adelantarse en el marcador. Más allá del error puntual de Rangel, la jugada volvió a poner de manifiesto la importancia de la seguridad defensiva en partidos de alta exigencia, especialmente cuando los equipos no consiguen establecer una diferencia en el área contraria.
El Tricolor tuvo una nueva oportunidad para equilibrar el resultado antes del descanso. Luis Romo envió un centro al área y Santiago Giménez volvió a quedar en una posición favorable para definir. Sin embargo, el atacante no logró conectar correctamente el balón y su remate se marchó desviado pese a tener la portería prácticamente a disposición.
La ocasión desperdiciada terminó siendo especialmente costosa. México se fue al descanso en desventaja, condicionado por un error de su arquero y por la incapacidad de concretar oportunidades que podrían haber cambiado el panorama del encuentro.
En el segundo tiempo, México intentó recuperar terreno y encontró una oportunidad para volver a meterse en el partido. Roberto Alvarado estuvo cerca de conseguir el empate mediante una volea que exigió la intervención del arquero estadounidense.
La acción alimentó momentáneamente las esperanzas del conjunto dirigido por Rafael Márquez, que necesitaba encontrar rápidamente el gol para evitar que Estados Unidos controlara el desarrollo del compromiso desde la ventaja.
Sin embargo, cuando México parecía buscar una reacción, volvió a aparecer un error individual que terminó ampliando la diferencia.
A los 62 minutos, Raúl Rangel entregó el balón a Cavan Sullivan en una acción que expuso nuevamente las dificultades del guardameta. El futbolista estadounidense aprovechó el regalo, sacó un remate desde fuera del área y consiguió establecer el 2-0.
El segundo tanto golpeó con fuerza al Tricolor, no solo por la desventaja en el marcador, sino también por la forma en que se produjo. Los errores de Rangel dejaron a México en una situación muy comprometida y obligaron al equipo a buscar una remontada que, a esas alturas, exigía una reacción futbolística y anímica de gran magnitud.
La situación empeoró apenas cinco minutos después.
A los 67′, Mateo Chávez fue expulsado tras golpear en el rostro a Berhalter. El defensor había ingresado para disputar el segundo tiempo, pero terminó dejando a su equipo con diez jugadores en un momento en que México necesitaba recuperar dos goles de diferencia.
La tarjeta roja redujo todavía más las posibilidades de reacción del conjunto mexicano. Con un marcador adverso, menos jugadores en cancha y un rival que podía administrar la ventaja con mayor comodidad, el escenario se volvió prácticamente insostenible.
Estados Unidos aprovechó esa superioridad numérica para controlar los espacios y esperar una nueva oportunidad para sentenciar definitivamente el compromiso.
El golpe definitivo llegó a los 84 minutos. Malik Tillman le ganó la disputa a Diego Campillo y definió para establecer el 3-0, un resultado que terminó reflejando la contundencia estadounidense frente a un México que nunca consiguió recomponerse de sus propios errores.
El tercer tanto cerró una actuación compleja para el Tricolor, que tuvo ocasiones para competir durante la primera mitad, pero fue perdiendo terreno a medida que se acumulaban los fallos y aumentaba la diferencia en el marcador.
La derrota dejó varios aspectos por revisar para Rafael Márquez. La falta de eficacia ofensiva, los problemas de seguridad en la portería y la expulsión de Chávez terminaron configurando una combinación demasiado costosa ante un rival que supo aprovechar sus oportunidades.
En este tipo de encuentros, la capacidad para minimizar los errores suele ser tan importante como la elaboración de situaciones de gol. México tuvo posibilidades para marcar, pero no las aprovechó, mientras que Estados Unidos encontró respuestas concretas cada vez que el partido le ofreció una oportunidad favorable.
El resultado, por lo tanto, no solo se explica por la contundencia del equipo estadounidense, sino también por las dificultades que mostró México para sostener su estructura competitiva cuando las circunstancias comenzaron a jugar en su contra.
La caída ante Estados Unidos representó la primera derrota de Rafael Márquez al frente de la Selección Mexicana. Sin embargo, el dato más preocupante para el entrenador es que todavía no consigue una victoria desde que asumió el cargo, una situación que aumenta la presión sobre el proceso y obliga a buscar respuestas en el corto plazo.
El técnico tendrá ahora una última oportunidad para cerrar esta fecha FIFA con un resultado positivo. El próximo desafío será ante Chile, este martes, en un encuentro que adquiere importancia para ambos seleccionados por la necesidad de encontrar mejores sensaciones y consolidar sus respectivos procesos.
Para México, el partido aparece como una oportunidad de recuperación después de una derrota que dejó al descubierto problemas que van desde la toma de decisiones individuales hasta la capacidad colectiva para reaccionar ante la adversidad. Márquez necesitará encontrar soluciones que permitan reducir los errores y mejorar la eficacia en ambas áreas.
La Roja, por su parte, tendrá que observar con atención lo ocurrido en Arizona, sin perder de vista que un resultado abultado no necesariamente elimina las fortalezas del rival. México mostró capacidad para generar algunas ocasiones, pero también dejó espacios y evidenció fragilidad en momentos decisivos.
El desafío para Chile será aprovechar esas señales y trasladarlas al campo de juego, evitando que el análisis de la derrota estadounidense se transforme en un exceso de confianza.
México llegará al enfrentamiento con La Roja golpeado por el 3-0, cuestionado por sus errores y con la necesidad de conseguir una victoria para cerrar la fecha FIFA. Para Rafael Márquez, el compromiso del martes representará una prueba importante: deberá demostrar que su equipo puede reaccionar, corregir sus fallas y ofrecer una respuesta después de una de sus noches más complicadas desde el inicio de su proceso.
/Maximiliano Solís, corresponsal de todofutbol en Norteamérica







































