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·9 de septiembre de 2026
Mirko Jozic: Quién es el DT que llegó a Chile desde Yugoslavia para conquistar la inolvidable Libertadores 1991 con Colo Colo

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·9 de septiembre de 2026

(Foto: @CSDColoColo / X)
A pesar de su español limitado y la novedad de una desconocida metodología de trabajo, Mirko Jozic logró imponer un sorpresivo estilo de juego que llevó a Colo Colo hasta lo más alto al conquistar el título de la Copa Libertadores.
Entre sus varias visitas a nuestro país, el entrenador croata generó un fuerte vínculo no solo con el Cacique, sino también con Chile lo que, sumado a sus éxitos en Pedreros, lo llevaron a quedar marcado para siempre en la memoria colectiva del Popular.
Mirko Jozic nació en abril de 1940, oriundo de Trilj, localidad ubicada en Dalmacia, región histórica en la costa del mar Adriático parte de en ese entonces Yugoslavia, actual Croacia.
A pesar de los grandes logros y reconocimientos que se ganó como entrenador, Jozic no tuvo una famosa y marcada carrera como futbolista.
De hecho apenas defendió a dos clubes, el Hajduk Split, en el cual jugó hasta los 20 años, 1960, y el NK Osijek, elenco en el cual se retiró prematuramente a los 27 años por una lesión en su tobillo.
A causa de ello, Jozic dejó profesionalmente la actividad y dedicó su tiempo restante a completar su carrera como profesor de Educación Física en Zagreb, capital de Croacia.
Al dejar su carrera como futbolista profesional, Jozic comenzó a escribir su gran historia como director técnico cuando dio su primer paso como entrenador del NK Junak, club al cual logró ascender de Tercera a Segunda en 1970, a sus 30 años.
Con un prometedor pergamino bajo el brazo, fue en 1972 cuando Mirko Jozic asumió como nuevo entrenador de la rama juvenil de la Selección de Yugoslavia, elenco con el cual logró su primera gran consolidación como DT.
Y es que, casi como una decisión del destino, justamente aquella designación le valió a Jozic establecer su primera conexión con Chile ya que poco más de una década después, en 1987, arribó a nuestro país para el Mundial Sub 20 de 1987.

Sin embargo, previo a aquel segmento de su vida, Jozic enfrentó su primer gran desafío previo, el Campeonato Europeo Sub 18 de 1979.
También con una sólida camada de jugadores como Ivan Gudelj y Senad Merdanović asistido por Stevan Vilotic, Mirko Jozic encaminó una de las grandes generaciones de Yugoslavia con el título de aquella edición.
Luego, ocho años después, el croata repitió la gesta con un nuevo grupo en el Mundial Sub 20 de 1987, su primera visita a nuestro país.
A pocos años de la próxima disolución oficial de Yugoslavia, Jozic alcanzó a contar con una de las mejores canteras en la historia en ese entonces, con nombres como Robert Prosinecki, Sinisa Mihajlovic, Predrag Mijatovic, Zvonimir Boban y Davor Suker, por nombrar algunos.
Parte del Grupo A, Yugoslavia justo compartió zona con Chile, casi como otra intervención que ya avecinaba la sólida relación que Jozic tendría con nuestro país.
De la mano de Boban y Suker, entre otros, Yugoslavia goleó en todos sus partidos por no menos de cuatro goles a favor y lideró la clasificación a cuartos de final.
Allí, el seleccionado de los Balcanes dejó en el camino a Brasil y eliminó a Alemania Democrática en semifinales para poner pie en la final ante Alemania Federal. Con un apretado partido 1-1 en el estadio Nacional, Yugoslavia venció por 5-4 en los penales y se coronó campeón del mundo juvenil.

Su trabajo y estilo de juego no pasaron desapercibidos, especialmente para el presidente de Colo Colo en aquellos años, Peter Dragicevic, quien junto a otros dirigentes tentaron primeros acercamientos con Jozic quien además no escondió su cariño, comodidad y deseo de volver a Chile.
Y es que justamente no pasó mucho tiempo ya que apenas a fines de aquel año, en diciembre del ‘87, Mirko volvió al país más largo del mundo para, primeramente, asumir las ramas juveniles del Cacique.
Aquellas fueron las primeras raíces que Jozic echó en Colo Colo, enfocado totalmente en su trabajo con los niños, buscando, probando y gestionando su metodología de trabajo para encontrar y desarrollar a los nuevos talentos albos.

Eso sí, no pasó mucho tiempo hasta que Mirko volvió a su país que, ya a fines de los ‘80 y comienzos de los ‘90, se acercaba cada vez más a las recordadas Guerras Yugoslavas, la serie conflictos bélicos que no solo terminó con la disolución del ex imperio, sino que también diseminó y cortó la carrera de varias promesas, incluida las de algunos de aquella generación del ‘87.
“Cumplí con mi labor. Dejé hecho un informe acerca del trabajo realizado en estos meses. Llevo mucho tiempo separado de mi familia y quiero verla. Esas son las razones de mi decisión”, comentó Jozic en aquella oportunidad.
No obstante, su estancia en Chile y Colo Colo solamente aumentó el ferviente deseo de los dirigentes albos de traer de vuelta a Jozic y otorgarle el máximo cargo como entrenador del Primer Equipo.
Y es que justamente, empujado por la salida de Arturo Salah, fue el 1 de septiembre de 1990 cuando Jozic volvió a Chile y fue ratificado como nuevo entrenador de Colo Colo.
Debido a su éxito en el ‘87, y sumado a la responsabilidad dejada por Salah, quien dejó tras de sí dos títulos de Primera División y tres Copa Chile, no fue un arribo con carta blanca para el croata.
Sin embargo, sin miedo y de frente, fue el propio Jozic quien empujó más allá de la visión local con un objetivo cuanto menos ambicioso y algo incrédulo a la mirada general deportiva de Chile: “Mis objetivos son simples: sacar a Colo Colo campeón y llevarlo al título de la Copa Libertadores de América”, comentó.
“El país me gusta, Colo Colo es un gran club con una hinchada grande, como mi recordada Estrella Roja. Me agradó el desafío y aquí estoy”, agregó en su discurso.
Aquellas palabras no fueron más que el inicio de una revolución táctica en el fútbol chileno, así como hiciera Fernando Riera en 1962, que cimentaron las bases para otros entrenadores posteriores que también absorbieron algo de su trabajo y dejaron huella en Chile como Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli.
Lejos de la paternidad de Salah, un estratega cercano y comprensivo con los jugadores, Mirko Jozic se caracterizó por su rigurosidad, personalidad estricta, trabajo hasta al más mínimo detalle, un margen muy corto de error y retos y regaños incluso tras el éxito.
No obstante, fue justamente aquel modo de trabajo el cual logró sacar lo mejor de un gran grupo de jugadores como Daniel Morón, Lizardo Garrido, Miguel Ramírez, Gabriel Mendoza, Jaime Pizarro, Rubén Espinoza, Marcelo Barticciotto y Leonel Herrera.
De hecho, algo que fue comentado por la propia boca de uno de ellos: “Una vez, después de que le marqué tres goles a Unión Española, Mirko se me acercó. Pensé que era para felicitarme. Y no. Me retó porque me perdí el cuarto”, comentó Rubén Martínez.

Algo que fue compartido por otro recordado de aquella generación del fútbol chileno como el Coca Mendoza.
“Todos tuvieron que adaptarse a lo que pedía y acatar nomás. Qué le íbamos a decir […]. Los más experimentados no aceptaban muchas cosas, pero tuvieron que acatar. Hubo algunos que quisieron sublevarse, pero los resultados mandaron y a la FIFA. Él no era de apego. Era jugar, ganar y no encontrar nada bueno”.
Un cambio de mentalidad que también fue acompañado por un cambio táctico que marcó una nueva era en el fútbol chileno.

Quizás marcado por la guerra, Jozic estableció un sistema riguroso, ordenado, trabajado hasta los detalles y siempre buscando la perfección.
Con voz de mando y una autoridad apoyada, bancada y basada en los éxitos, el modelo Jozic logró llevar a Colo Colo hasta lo más alto en la mejor época de su historia: tres títulos de Primera División (‘90, ‘91 y ‘93) y el cénit de su carrera en Chile, la Copa Libertadores que Colo Colo bajó tras golear 3-0 a Olimpia el 5 de junio de 1991 en el Monumental.
Además, acompañado por otras dos históricas copas que ratificaron el título de Colo Colo como el más grande de Chile y uno de los clubes más reconocidos en Sudamérica: la Recopa Sudamericana y la Copa Interamericana.

Sus grandes logros con Colo Colo, al igual que no pasaron desapercibidos para el Cacique tras el títulos del ‘87, tampoco pasaron inadvertidos para la Federación de Chile, la cual hizo oficial el arribo del croata a La Roja en 1994 para el camino hacia Francia ‘98.
Sin embargo, a diferencia de su paso por el Cacique, Jozic no logró dar con un modelo sólido a nivel nacional, resistido por los comentarios y la prensa, lo que terminó con su renuncia a fines de aquel año.
Sin alcanzar a dirigir en duelos oficiales, solo en amistosos, Jozic se marchó tras ocho juegos dirigidos con tres victorias, dos empates y tres derrotas.

A pesar de un amargo paso por La Roja, su estancia como seleccionador nacional fue la excusa perfecta para que varios entrenadores del continente comenzarán a tratar de imitar su estilo de juego.
De hecho, uno tan codiciado que incluso llegó hasta Marcelo Bielsa, el en ese entonces incipiente entrenador que hacía sus primeras armas en Newell’s, quien viajó hasta Santiago para observar el trabajo de Mirko.
“Bielsa vino cuando se produjo el intermedio después de haber ganado la Libertadores, en el receso de invierno. Vino a ver este modelo de Colo Colo. Se quedó acá 10 días y Mirko solo lo atendió durante los entrenamientos”, comentó Marcelo Oyarzún, el preparador físico de Jozic.
“Fuera de eso, lo atendía yo. Ahí nace un poco la relación entre Mirko y él, que fue a través de Jorge Vergara. Bielsa se contacta con Vergara y Vergara, que era dirigente, lo autoriza para venir a ver el modelo y Marcelo viene a conocerlo”.

(Foto: Jamie McDonald / Allsport)
Luego de su estancia en Chile, Jozic comenzó un largo periplo en el exterior donde pasó por países como Arabia Saudita (Al-Hilal), México (América), Portugal (Sporting Lisboa) y Argentina (Newell’s).
Incluso volvió a su país natal, ahora Croacia, para dirigir al Hajduk Split, retomar su trabajo en las juveniles nacionales e incluso comandó a la selección mantelera en las Eliminatorias Europeas y posterior Copa del Mundo de Japón/Corea 2002 donde llegó hasta la fase de grupos.
No obstante, más allá de un opaco cierre que no igualó su paso por Chile, aún así el nombre de Mirko Jozic quedó grabado a fuego en nuestro país y en Colo Colo, su lugar en el mundo fuera de su país natal.







































