Milannews24
·9 de septiembre de 2026
Modric-Milan, ¿por qué no de mediapunta? Amorim puede ahorrarle desgaste

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·9 de septiembre de 2026

En el día de su 41º cumpleaños, el tema no puede ser solo de celebración. Luka Modric sigue siendo un futbolista de nivel extraordinario, pero el Milan debe encontrar la mejor posición para aprovecharlo sin pedirle un trabajo incompatible con sus características actuales.
En el sistema de Ruben Amorim, los dos centrocampistas centrales deben garantizar intensidad, presión, cobertura y una presencia constante en ambas fases. El problema no tiene que ver con la calidad de Modric, todavía fuera de toda duda, sino con la sostenibilidad de ciertas tareas para un jugador de 41 años. De ahí surge una posible solución: ¿por qué no probarlo como uno de los dos mediapuntas por detrás de Gonçalo Ramos?
El fútbol que exige Amorim pretende que los centrocampistas sean agresivos sin balón y capaces de acompañar continuamente la jugada. Deben achicar hacia adelante, cubrir las transiciones y sostener una presión de alta intensidad. Todas situaciones que pueden obligar a Modric a gastar demasiadas energías lejos de la zona en la que puede influir más.
El croata todavía puede gestionar la posesión, marcar los tiempos y encontrar líneas de pase que muchos otros no ven. Utilizarlo de forma estable en el doble pivote, sin embargo, también significa confiarle responsabilidades defensivas muy pesadas. El riesgo es desgastarlo en la persecución de los rivales, restándole lucidez cuando el Milan recupera el balón.
Retrasar a Modric unos metros más arriba permitiría a Amorim acercarlo a la portería y reducir parcialmente su radio de acción defensivo. El croata podría recibir entre líneas, crear superioridad a través del primer control y asistir a Ramos con mayor continuidad.
No debería convertirse en un clásico número diez quieto esperando el balón. Modric podría partir desde uno de los dos medios espacios, bajar cuando sea necesario y seguir participando en la construcción. La diferencia estaría sobre todo en la fase sin balón: a su espalda actuarían dos centrocampistas con la energía necesaria para sostener la presión y proteger a la defensa.
Un delantero como Gonçalo Ramos necesita recibir balones limpios y en el momento adecuado. Modric posee la sensibilidad necesaria para reconocer un movimiento con un instante de antelación, filtrar al espacio o premiar un desmarque dentro del área.
Su presencia en la mediapunta podría además ayudar al Milan contra los equipos colocados en bloque bajo. Cuando los espacios se reducen, hacen falta técnica, visión y precisión. Todas cualidades que el croata sigue garantizando.
Naturalmente, la solución también tendría algunas contraindicaciones. Los dos mediapuntas de Amorim participan en la presión y deben saber atacar la portería. Modric no garantizaría la misma explosividad que un extremo ofensivo y podría condicionar la ocupación del área.
Sin embargo, un entrenador no solo debe encajar a los jugadores dentro de su sistema: también debe modificar el sistema para potenciar a los más importantes. A los 41 años, Modric no puede ser utilizado como si tuviera diez menos, pero todavía puede ser decisivo si se le libera de las tareas más exigentes.
La mediapunta no representa necesariamente la solución definitiva, pero es un experimento que el Milan debería tener en cuenta. Porque renunciar a algunos metros de carrera puede significar ganar calidad en el último pase. Y en un equipo que todavía busca su propia identidad, acercar a Luka Modric a la portería podría ser mucho más que una simple sugerencia.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🇮🇹 en este enlace.







































