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·8 de junio de 2026
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Para hacerse una idea de lo milagrosa que fue la final del Mundial de 1954 en Berna entre Hungría y Alemania Occidental, solo hay que mirar las estadísticas.
Entre 1950 y 1956, la selección húngara se ganó la reputación de ser la mejor del mundo y fue apodada los Magiares Mágicos por sus exhibiciones demoledoras, lideradas por su gran estrella, Ferenc Puskás.
En ese periodo de seis años, ganaron una medalla de oro olímpica y disputaron 51 partidos. Increíblemente, ganaron 43, empataron siete y solo perdieron uno.
Esa derrota llegó en la final del Mundial de 1954.
Y fue aún más sorprendente por lo ocurrido en aquel torneo, y no solo por el rendimiento de Hungría antes y después del mismo.
Ambas selecciones ya se habían enfrentado antes en la competición, durante la fase de grupos, y Alemania Occidental fue arrollada con facilidad por 8-3.
Antes del partido, según se informó, la FIFA pidió a cada uno de los 40 periodistas presentes un pronóstico y solo uno fue lo bastante valiente (o insensato) como para vaticinar una victoria alemana.
Esa apuesta parecía aún más ridícula después de ocho minutos en la capital suiza, con los húngaros ganando 2-0 y controlando el partido con comodidad.
Entonces llegó una de las remontadas más increíbles de la historia del fútbol. Max Morlock se lanzó al suelo para recortar distancias a los pocos minutos, antes de que el inspirador Fritz Walter asistiera a Helmut Rahn para el empate, y luego este marcara su segundo gol para firmar una victoria asombrosa a falta de seis minutos.
Todo tipo de mitos han rodeado esta sorprendente campanada.
Disputado bajo un fuerte aguacero, algunos afirman que las condiciones de humedad favorecían mucho más a los alemanes, que habían sido provistos de unas botas Adidas especiales con tacos específicos capaces de soportar cualquier problema sobre el terreno de juego.
La actuación del árbitro inglés también fue puesta en duda por Hungría, que consideró que tanto la decisión de conceder el gol del empate a Alemania Occidental como la de anular un agónico empate húngaro en el último suspiro fueron, como mínimo, controvertidas.
Aun así, nacieron los Héroes de Berna de Alemania.
Fue el primero de cuatro triunfos en la Copa del Mundo. Hungría nunca volvió a estar tan cerca de la gloria y, hasta el día de hoy, aún no ha logrado levantar el mayor trofeo del fútbol.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.







































