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·4 de junio de 2026
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'Diez leones heroicos, un chico estúpido' fue el infame titular de periódico que recibió a Inglaterra tras su eliminación del Mundial de 1998.
El 'chico estúpido' en cuestión era el joven centrocampista David Beckham, convertido en el chivo expiatorio de su controvertida derrota ante Argentina.
Inglaterra se puso dos veces por delante, pero dos veces fue alcanzada, y con el marcador empatado 2-2 muy al inicio de la segunda parte, el jugador del Manchester United lanzó tontamente una patada a Diego Simeone tras un altercado.
Puede que el contacto no fuera el más grave, pero el daño ya estaba hecho. Beckham fue expulsado, Inglaterra resistió hasta los penaltis, pero cayó en la tanda y quedó eliminada en la primera ronda de eliminación directa.
Se hicieron efigies de Beckham, le enviaron amenazas de muerte y durante los meses siguientes el abuso en los estadios visitantes de todo el país fue constante por parte de una afición que le atribuyó directamente la culpa de la derrota por su acto infantil.
La experiencia fue tan dura que, incluso 25 años después del incidente, Beckham admitió que sigue siéndole difícil hablar de ello.
"Ojalá pudieras tomar una pastilla que borrara ciertos recuerdos. Cometí un error estúpido y me cambió la vida. La gente me preguntaba cómo pude fallarle al país y me llamaba una vergüenza", reveló.
"Me cuesta incluso ahora hablar de ello porque lo que pasé fue tan extremo. Adondequiera que iba, recibía insultos. Todos los días. No comía, no dormía. Estaba destrozado. No sabía qué hacer."
Sin embargo, habría una especie de catarsis en 2002, cuando los viejos rivales volvieron a enfrentarse en el Mundial, y el furioso penalti de Beckham en la victoria por 1-0 pareció dejar atrás cuatro años de frustración.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.







































