Dosis Futbolera
·21 de septiembre de 2026
Mou, fiel a sí mismo: fotocopias y polémica

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José Mourinho dejó a un lado el discurso conciliador con el que había regresado al banquillo del Real Madrid trece años después y volvió a desenterrar su vieja batalla particular contra los árbitros tras la derrota en el derbi ante el Atlético de Madrid. El técnico portugués recurrió de nuevo a un recurso muy suyo: presentarse en la sala de prensa con material impreso para argumentar su malestar.
No es la primera vez que Mourinho recurre a este tipo de recursos visuales. Ya lo hizo en diciembre de 2010, cuando mostró una lista con supuestos errores del colegiado Clos Gómez tras vencer al Sevilla, o cuando imprimió artículos de prensa para rebatirlos ante los periodistas. También lo hizo esta misma temporada al defender la utilización de Marcus Rashford con un listado de minutos disputados. Esta vez, el técnico luso llevó a la comparecencia capturas de pantalla con las acciones de Kang-in Lee y Cuti Romero sobre Fede Valverde y Jude Bellingham, aunque no llegó a imprimir el historial del colegiado del VAR, Trujillo Suárez, señalado desde hace tiempo por el entorno blanco tras un penalti no señalado sobre Kylian Mbappé la pasada temporada en Girona.
Lo que sí se vio fue a Mourinho pidiendo explicaciones directamente a Ortiz Arias sobre el terreno de juego en el Metropolitano, calificando su gestión de la presión como deficiente, pese a que el propio colegiado no llegó a amonestarlo, algo que sí hizo con Diego Simeone apenas seis minutos después del inicio del partido.
La polémica no se quedó en el campo. En el túnel de vestuarios se vivió un nuevo episodio de tensión entre ambos bandos, con el Real Madrid trasladando su malestar por el trato del árbitro hacia sus jugadores, al que consideraron impropio. La crónica oficial publicada por el club recogió el mismo mensaje, cargando directamente contra la actuación arbitral como la razón principal de la derrota.
La derrota llegó en un momento delicado para el proyecto de Mourinho, que sigue sin ofrecer garantías incluso en los partidos que gana. Convertir al Comité Técnico de Árbitros en el principal enemigo no resuelve, de fondo, las dudas que atraviesa el equipo, algo que ya sucedió en la Champions League en el episodio protagonizado por el colegiado Vincic y Eduardo Camavinga ante el Bayern de Múnich. Precisamente en Europa se verá si este discurso trasciende más allá de LaLiga.
En medio de toda esta tensión, hubo espacio también para un gesto significativo. Julián Álvarez buscaba en el Metropolitano el primer paso hacia su reconciliación con la grada rojiblanca, y fue Giuliano Simeone quien, durante su sustitución, pidió a parte del estadio que dejara de pitar a su compañero y le dedicara un aplauso. No era la primera vez que el joven atacante tenía ese gesto con Álvarez, después de que el propio argentino fuera recibido con pitos casi al nivel de los dedicados a Vinícius Júnior y Mbappé en la presentación de la plantilla.
Diego Simeone, por su parte, ofreció tras el 2-1 la defensa más clara de Julián Álvarez desde que estalló la crisis en verano, y el propio Metropolitano terminó aplaudiendo algunas de sus acciones ofensivas durante el partido. El camino hacia el perdón completo de la afición, eso sí, seguirá pasando por que el delantero termine siendo decisivo en un partido importante, a poder ser ante un rival como el Real Madrid, con el que Mourinho ya se ha terminado de presentar en Madrid.