Mourinho cambia las reglas en el Real Madrid: de criticar a los árbitros a convertirse en el altavoz de Florentino | OneFootball

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·12 de septiembre de 2026

Mourinho cambia las reglas en el Real Madrid: de criticar a los árbitros a convertirse en el altavoz de Florentino

Imagen del artículo:Mourinho cambia las reglas en el Real Madrid: de criticar a los árbitros a convertirse en el altavoz de Florentino

Es obvio que el mejor Jose Mourinho se vio en el Inter de Milán de 2008 a 2010. Allí logró el triplete: Liga, Copa y Champions. Luego, en sus tres años en el Real Madrid, tres semifinales en Champions, 1 Liga, 1 Copa y 1 Supercopa. 3 títulos sobre 12 posibles. Para él, suficiente para presumir de haber acabado con la hegemonía del Barça de Pep Guardiola, que en su trienio blanco ganó 2 Ligas, 1 Copa, 2 Supercopas, 1 Champions League, 1 Supercopa de Europa y 1 Mundial de Clubes.

Tampoco pudo acabar con el hegemonía del Manchester City de Pep en su etapa como técnico del Manchester United.


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"El puto amo de las ruedas de prensa"

El declive de Jose Mourinho como entrenador es evidente. De hecho ya no estaba en el mercado y solo Florentino podía interesarse por él. Su caída desde lo más alto del pedestal ha sido descomunal. Del autodenominado "The Special One", una muestra más de su arrogancia, ha pasado a convertirse en el clavo ardiendo de un Florentino que necesitaba un técnico capaz de seguirle con la cantinela de Negreira y que estuviera dispuesto a comprar el discurso de que "lo que no gane, me lo habrán robado los árbitros". Es la línea que sigue el Real Madrid con sus medios propios y afines.

Mourinho no garantiza títulos, ni siquiera a base de rajadas en la sala de prensa. Un repaso a su currículum más reciente lo confirma. Pero si lo que se busca con él es generar jaleo y conflictos, es el personaje ideal. Como en su momento dijo Pep Guardiola con una frase que nadie ha olvidado: "Mourinho es el puto amo de las ruedas de prensa". Y eso es lo que ha buscado Florentino Pérez en él: relato.

Después de su primera derrota ante el Betis, ya ha mostrado sus cartas: “El árbitro no sabía el reglamento”. Y lo dijo 48 después de acabado el partido. Justo al final del choque solo vio que su equipo no encontró soluciones para evitar la derrota en Sevilla. Pero analizada la situación y, de acuerdo con el relato que vende el club, hubo rectificación y leña al mono, en este caso el árbitro.

Ya está en el grupo de técnicos que critica los aciertos del árbitro

En su primera etapa madridista atizó a Pep Guardiola en una de sus celebradas ruedas de prensa: “Hay tres tipos de entrenadores: un grupo que nunca critican los errores de los árbitros; otro muy grande, en el que estoy yo, que critica los errores de los árbitros; y un nuevo grupo, en el que sólo está Guardiola, que critica el acierto de los árbitros”.

Con el paso de los años Mourinho ha visto la luz y se incluye también en el bando de Guardiola, porque criticó la decisión arbitral de no repetir el penalti errado por Mbappé en Sevilla. En su nueva etapa él está en el bando de los entrenadores que critican a los árbitros cuando se equivocan, cuando aciertan... y cuando sea necesario para distraer la atención.

A lo mejor Florentino Pérez se plantea ahora un cambio en los contenidos de su tele, Real Madrid TV. Con Mourinho azotando a los árbitros, ¿qué necesidad tiene de firmar él, personalmente, las barbaridades que se dicen día sí y día también desde su juguete mediático? Ya lo hará Mourinho, entra en su sueldo.

Hace apenas medio año se enfrentaba Mourinho al Real Madrid con su Benfica en la Champions League. Y le afeaba a Vinícius su comportamiento provocando al público lisboeta después de marcar un gol.

Vinícius: De "hacer el tonto" al bullying

"Vinicius marca un gol que sólo él o Mbappé pueden marcar -dijo en febrero de 2026-. Después, tiene que irse a los hombros de sus compañeros y no a meterse con 60.000 personas en este estadio. Es la única cosa que digo ¿Por qué hace el tonto en el córner? Pasa en tantos estadios, siempre con el mismo... Hay alguna cosa que no va. ¿Por qué celebra su gol así? ¿Por qué no celebras como celebraba Di Stéfano, Pelé, Eusebio...? "

Ahora, como entrenador del Real Madrid, su discurso ha cambiado:  "Estamos en una era social de antibullying. Con Vini Jr. estamos todavía en el bullying, ya sea de adversarios o de público". Es decir, que el mismo que hacía "el tonto" en un córner ahora es víctima de bullying. Lo que cambia ponerse la camiseta del Real Madrid. Decía Groucho Marx a una millonaria: "señora, yo tengo unos principios, pero si no le gustan, tengo otros". Mourinho es capaz de esto y de mucho más.

Pero a Mourinho se le entiende todo, como cuando Carlo Ancelotti rajó hace nueve años contra los sucesos extraños que ocurren en el Bernabéu en las noches mágicas de Champions. "Demasiados errores" a favor del Real Madrid, dijo. Entonces Ancelotti fue víctima arbitral dirigiendo al Bayern de Múnich. En el otro bando las cosas se ven diferentes.

No hace falta recordar su "hoy, mañana y siempre, con el Barça en el corazón", pronunciado en el balcón de la Generalitat tras ganar la Recopa con el Barça. Solo igualado en ese mismo lugar por el discurso de su paisano Luis Figo: "Madrid, llorones, saludad a los campeones".

Pero esa eliminatoria de Champions Benfica-Real Madrid dio para más. Mourinho se quejó abiertamente del trato de favor arbitral que disfrutó el Real Madrid recurriendo a su demagogia de siempre:  “El árbitro tenía un papel en el que decía que ni Huijsen, ni Tchouameni, ni Carreras podían ver la amarilla. Sabía a quién sacar y a quien no”.

Lo cierto es que en el Barça están preparados para todo. Ya conocen al personaje. Hansi Flick ya ha avisado de que no va a entrar al trapo y que si esperan refriegas barriobajeras con el técnico portugués que no cuenten con él. Pero habrá metralla porque así ha sido siempre con Jose Mourinho, un hombre que, como Florentino, no soporta aceptar la autoría de sus fracasos y prefiere buscar agentes externos para descargar cualquier responsabilidad.

Además, Mourinho llega con el caso Negreira todavía vivo, a la espera de que la señora jueza lo finiquite sin una sola prueba de corrupción en la competición. Mourinho ya ha empezado a quejarse de Negreira. Y exprimirá el limón antes de que deje de dar juego. Y los árbitros, que se vayan preparando. Lo de Sevilla es solo un anticipo.

Mourinho ha tenido problemas con los árbitros en España, Inglaterra, Italia, Turquía y Portugal

Mourinho ha tenido problemas con los árbitros en todas partes: en España, en Italia, en Inglaterra, en Turquía y en Portugal. No se puede ganar siempre, y cuando no se gana, la culpa, naturalmente, es de los árbitros.

En su segunda etapa en el Chelsea, tras dejar el Real Madrid, ya se quejó de la existencia de una campaña mediática para presionar a los árbitros y así perjudicar a su equipo. Algo parecido a lo que hace el Real Madrid de Florentino Pérez con sus medios propios y con sus medios amigos, que, salvo el ABC, son prácticamente todos.

No debe sorprender que congenie con Vinícius, cuando lo tiene en su equipo, buscando conflictos con técnicos, jugadores y aficiones rivales. Sus declaraciones sobre la campaña contra el Chelsea llevaron a la FA a sancionarle por "conducta impropia" porque "sus declaraciones constituyen una conducta inapropiada dado que alegan y/o implican parcialidad de parte de un árbitro o árbitros y/o llevan el juego al desprestigio". En Inglaterra sancionan, en España no. Y Mourinho ya ha dejado entrever que su línea de conducta irá por ahí.

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Mourinho ha tenido problemas con los árbitros en todos sus equipos. Siempre

"Los árbitros tienen miedo de pitar a favor del Chelsea"

“Los árbitros tienen miedo de pitar a favor del Chelsea”, dijo entonces Mourinho. “Si la FA quiere castigarme, pueden hacerlo, no es un problema para mí. Pero lo repito, porque creo que mis jugadores lo merecen, nuestros fans lo merecen y yo soy también un fan del Chelsea: los árbitros tienen miedo de pitar a favor del Chelsea". El victimismo de Mourinho no nace en el Real Madrid. En todos sus equipos y en todos los países en donde ha trabajado esta ha sido su línea de actuación, aunque no haya Negreiras por medio.

"Estás muy gordo para arbitrar. Deberías retirarte. Nos perjudicaste", le gritó al árbitro Phil Dowd, en el túnel de vestuarios tras una derrota del Chelsea.

“Solo hemos conseguido un punto en dos partidos cuando dos decisiones cruciales nos habrían dado los seis puntos”, decía para justificarse. La prensa inglesa lo vio de otra forma: “Jose Mourinho, humillado en White Hart Lane”, era el titular de The Telegraph. Y Mirror se reía del técnico portugués: “La espectacular teoría de la conspiración de Mourinho. Episodio número 348…”. Daily Mail fue más lejos: “No fue una derrota, fue un desmantelamiento total. El Tottenham le dio un tortazo en la cara al contraataque del Chelsea”. Y para la BBC hubo “desmantelamiento” , negando el penalti en la mano de Vertonghen de la que se quejó Mourinho. “Hubo errores defensivos que deberían despertar más preocupación que una conspiración arbitral,” sostenía The Guardian.

Pero los equivocados eran los demás. Él seguiría con su relato victimista que tan bien le ha funcionado a lo largo de toda su carrera.

"Un equipo de bastardos y otro equipo de chicos buenos"

Con el Manchester United se produjeron las mismas quejas. Entonces a quien perjudicaban los árbitros ya no era al Chelsea, sino a su nuevo equipo.  "Ustedes saben claramente que yo soy diferente. Para mí hay reglas distintas", dijo tras una derrota de los diablos rojos.

“¿Si el árbitro tuvo alguna incidencia? Tuvo tantas... Basta con ver la boca de Ibáñez y se entiende todo, con ver a Lamela, que ha tirado un penalti y tenía que haber sido expulsado; basta con ver que el equipo que jugó mejor en el primer tiempo es el que ha terminado con tres amarillas. Pellegrini se cae y es amarilla, Ocampos simula y no hay amarilla”, decía en su época de Old Trafford para justificar sus fracasos como técnico.

"Nos vamos a casa muertos por una injusticia. Pero fue un gran partido, una gran final. El árbitro parecía español, tantas tarjetas amarillas. Y luego cuando le tenía que sacar la segunda a Lamela, él no la sacó. Y luego marcó uno de los penales. Es una injusticia", añadió. La UEFA le impuso una sanción de cuatro partidos.

Luego, ya en el Tottenham, prosiguió con su victimismo y, como ha hecho en los inicios de su segunda etapa en el Real Madrid, no es una novedad, culpó a sus jugadores de "blandos" por no acosar e intimidar al árbitro cuando pìtó en su contra:

"Mis jugadores (los del Tottenham), son “chicos buenos. Cuando salvas el penal, ellos te hacen presión para que el árbitro pite otro. Esa es la diferencia entre un equipo de bastardos y un equipo de chicos buenos. La historia de fútbol ha mostrado que los equipos de chicos buenos nunca ganan. Entonces, maldita sea, sean bastardos, no chicos buenos, sean bastardos inteligentes y no estúpidos, así se ganan los partidos.”

Después sobre esa frase, puntualizó “Un equipo de chicos buenos la única cosa que pueden ganar es el premio Fair Play, que no me interesa y nunca he ganado. Tienes que tener cierto carácter…Puedo decirles que en mis equipos ganadores, tuvimos siempre grandes peleas y discusiones.”

Acoso al árbitro en el parking: "Una p... vergüenza"

En la Roma repitió el numerito del parking que ya protagonizó en España con Teixeira Vitienes tras un clásico en el aparcamiento del Camp Nou. “Vaya artista, cómo te gusta joder a los profesionales”, le dijo entonces al árbitro español cuando entrenaba al Real Madrid. El nuevo episodio fue después de un Sevilla-Roma, que ganó el equipo andaluz en los penaltis. Mourinho bajó al parking para increpar al árbitro: "Es una puta desgracia", "Es una puta vergüenza. Por la puta cara" y "fucking UEFA" así se expresó ante decenas de personas que escuchaban estupefactas.

Tras sus despidos en Chelsea, Manchester United, Tottenham y Roma, Mourinho acabó en el Feberbahçe turco. Allí rajó contra el colegiado Turpin tras un choque de Europa League frente a su ex equipo, el United, en el que fue expulsado por roja directa: "Turpin me dijo algo increíble. Me lo dijo que al mismo tiempo que veía la acción en el área estaba pendiente de mi comportamiento en la línea de banda. Lo felicito porque es absolutamente increíble. Su visión periférica durante el partido, a 160 km/h, tenía un ojo puesto en la situación del penalti y el otro en el banquillo y en mi comportamiento. Esa es la explicación que me ha dado. Por eso es uno de los mejores árbitros del mundo”,

Y concluyó cargado de amargura:  “Creo que lo mejor que puedo hacer cuando deje el Fenerbahçe es ir a un club que no juegue competiciones UEFA. Así que si algún club de Inglaterra, de los últimos de la tabla, necesita un entrenador en dos años, estoy listo para ir. ¿El penalti? Me sancionarán con seis meses..., así que no hay nada que hacer. Desde la final Sevilla-Roma (de la Conference League 2023), no hay nada que hacer. Es lo que hay. Por eso digo que el futuro puede ser mejor sin competiciones europeas, para no enfadarme”.

"Los jugadores del Galatasaray saltaban como monos"

Pero los enfados van con él, forman parte de su personalidad. En Turquía se peleó con la Federación Turca y llevó su conflicto al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).

Antes de ser despedido del Fenerbahçe, protagonizó otro episodio controvertido afirmando que los jugadores del Galatasaray saltaban “como monos” para protestar al árbitro. El Comité Disciplinario vio conducta “antideportiva”, y "racista" y fue sancionado con dos partidos. El luso respondió con una denuncia al Galatasaray por “vulnerar sus derechos personales”.

6 abril del 2025 sufrió una sanción de tres partidos y 7.000 euros de multa por ‘agresión’ a Okan Buruk, entrenador del Galatasaray porque en un partido de cuartos de final de la Copa turca le agarró por la nariz, como antes, y por la espalda, le metió el dedo en el ojo a Tito Vilanova. Pero lo de Tito Vilanova ocurrió en España, y como entrenador del Real Madrid, y se fue de rositas.

Ya en 2026, cuando apenas llevaba una semana en el Benfica después de ser cesado en el Fenerbahçe,  Jose Mourinho fue denunciado por los árbitros portugueses por sus protestas contra el arbitraje. Fue tras su segundo partido como benfiquista.

El relato: "Lo que no ganemos nos lo habrán robado"

En un partido contra el Rio Ave, Mourinho censuró al colegiado Sergio Guelho: “demostró falta de personalidad”, dijo. Y añadió: “Marcamos un gol que fue anulado porque un dedo meñique pisó a otro dedo meñique. No me gusta este fútbol. El protagonista del partido acabó siendo el hombre que estaba en la Cidade do Futebol cuando llamó al árbitro para ver lo que vimos, y luego el árbitro demostró que no tiene personalidad”. 

Que Mourinho, ahora, se queje de los árbitros, no es noticia. Como tampoco es noticia que haya sido despedido de cinco equipos a los que ha dirigido después de dejar el Real Madrid. Lo novedoso es que, con Florentino Pérez, Mourinho ya no es un problema para su club. Al contrario, dice lo que su presidente quiere oír. De hecho para eso le ha fichado. Y en el Real Madrid, ya sabemos, lo que toca ahora es Negreira, Negreira y Negreira... especialmente mientras no llegue una sentencia que en ningún caso se apoyará en una sola prueba consistente acerca de corrupción deportiva.

Ya nos hemos acostumbrado a que, tratándose del Barça, la culpabilidad la dictan los medios afines a Florentino mientras no se demuestre su inocencia. Con Mbappé el Real Madrid lo iba a ganar todo. Y una banda de chavales, muchos de ellos campeones del mundo, ha echado por tierra los planes de Florentino Pérez. Así que no puede haber más relato que el que marca el presidente y el entrenador está dispuesto a seguir: lo que no ganemos nos lo habrán robado.

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