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·13 de septiembre de 2026
Mourinho gana, pero el Bernabéu exige más al Real Madrid

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·13 de septiembre de 2026

El Real Madrid goleó 4-1 al Rayo Vallecano en el Santiago Bernabéu y cerró una nueva jornada con los tres puntos, pero la victoria no consiguió apagar todas las dudas. El resultado fue contundente; la sensación futbolística, mucho menos. Los silbidos de un sector de la afición al final del encuentro dejaron claro que para parte del madridismo ganar ya no parece suficiente.
José Mourinho llegó al banquillo con una misión clara: devolverle competitividad a un equipo repleto de estrellas y recuperar la mentalidad ganadora que el club considera necesaria para volver a pelear por todo. Sin embargo, el portugués sabe que su método prioriza algo por encima de cualquier otra cosa: la eficacia.
La historia del técnico portugués demuestra que su primera prioridad nunca ha sido construir equipos vistosos, sino equipos capaces de conseguir resultados. Ocurrió en Oporto, Chelsea, Inter, Manchester United, Roma y en sus diferentes proyectos posteriores.
Con jugadores como Kylian Mbappé, Vinícius Júnior y Jude Bellingham, Mourinho tiene argumentos suficientes para sostener esa filosofía. El problema aparece cuando el Madrid deja de dominar los partidos y empieza a depender demasiado de sus individualidades.
Ante el Rayo, el conjunto blanco ofreció una primera mitad de gran nivel, pero perdió intensidad después del descanso. El propio Mourinho reconoció que esperaba esa caída.
“Describiría el partido como un asunto de 45 minutos. En 45 minutos estaba terminado. Sabía que el equipo no tenía la fuerza física ni mental para jugar la segunda parte igual”.
El resultado terminó siendo cómodo, pero nuevamente Thibaut Courtois tuvo un papel determinante para evitar que el rival encontrara una reacción mayor.
La preocupación aumenta cuando el Real Madrid se compara con el Barcelona de Hansi Flick. Mientras el equipo de Mourinho apuesta por la contundencia, el conjunto azulgrana está consiguiendo resultados acompañados de un fútbol mucho más atractivo.
Después de cinco jornadas, el Madrid suma cuatro victorias y una derrota, con 12 puntos de 15 posibles. Un registro positivo que, sin embargo, puede quedar en segundo plano si el Barça mantiene su paso perfecto.
Las diferencias también comienzan a aparecer en los nombres propios. Arda Güler ha dado señales positivas y empieza a reclamar más protagonismo, pero Yan Diomande todavía no termina de justificar la enorme inversión realizada por el club.
En Barcelona, mientras tanto, Raphinha, Fermín López, Rodri y Pau Cubarsí están teniendo un impacto inmediato en el funcionamiento del equipo.
El crédito de Mourinho permanece intacto, pero los próximos grandes partidos comenzarán a definir si su proyecto realmente está funcionando.
El primer examen llegará el 20 de septiembre ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano. Después llegará una cita todavía más esperada: el Clásico ante el Barcelona del 25 de octubre en el Spotify Camp Nou.
Ahí el Real Madrid tendrá que demostrar que su contundencia puede imponerse también ante los equipos que aspiran directamente al título.
Mourinho insiste en que el proyecto necesita tiempo.
“Estamos en construcción”.
El portugués también ha comenzado a recuperar la confianza de algunas de sus figuras. Defendió públicamente a Vinícius Júnior y destacó el sacrificio defensivo que ahora realizan tanto el brasileño como Mbappé.
“Vinícius es un árbol cargado de frutos. Y la gente le tira piedras porque quiere esos frutos. El que da todo por esta camiseta siempre me tendrá de su lado”.
La gran pregunta es cuánto tiempo podrá sostenerse el argumento de la eficacia si el Barcelona continúa ofreciendo mejores sensaciones.
Las comparaciones ya empiezan a ser inevitables. Raphinha suma seis goles, mientras Kylian Mbappé lleva cuatro; Gordon acumula cuatro asistencias, una más que Vinícius, y Fermín López aparece con cuatro tantos y dos asistencias.
El problema para Mourinho no está necesariamente en los números, sino en las sensaciones.
El Real Madrid continúa siendo demoledor cuando encuentra espacios y tiene a sus estrellas conectadas, pero sufre cuando pierde intensidad y necesita construir desde el mediocampo. Esa es precisamente la zona en la que el Barcelona parece haber encontrado mayor equilibrio con Rodri como nuevo referente.
Por ahora, Mourinho puede defenderse con resultados. El Madrid suma, gana y sigue en la pelea. Pero el Bernabéu ya dejó claro que quiere algo más que victorias: quiere volver a disfrutar del equipo.
Y los próximos partidos dirán si el método de Mourinho será suficiente para convencer al madridismo.
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