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·12 de septiembre de 2026
Mourinho lanza un aviso a Cucurella: el fichaje más celebrado del Real Madrid tiene un problema

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El técnico portugués no está especialmente inquieto por los goles que el Real Madrid todavía no está marcando. Confía en que Mbappé, Vinícius y Bellingham terminarán encontrando la portería con mayor frecuencia que hasta ahora. Lo que le preocupa es lo que ocurre cuando el Madrid pierde el balón.
Y hay un dato que apunta directamente hacia la banda de Cucurella: dos de los cuatro goles encajados por el Real Madrid en este inicio de temporada (Betis e Inter) han llegado por el lado izquierdo de Courtois, la zona que corresponde defender al internacional español.

Mourinho quiere la mejor versión defensiva de Cucurella en el Real Madrid
No significa que Cucurella sea responsable directo de esos cuatro goles, ni mucho menos. Pero sí introduce una primera duda en un fichaje que hasta ahora había recibido prácticamente todos los aplausos.
Marc Cucurella tiene argumentos para gustar al Bernabéu. Es un futbolista reconocible, tiene experiencia internacional, conoce el fútbol español y llega con el prestigio añadido de haber sido campeón del mundo. Además, su vocación ofensiva encaja con la imagen que el aficionado tiene de un lateral moderno. Su estilo ágil y vivo gusta a todo el mundo.
Mourinho, sin embargo, construye sus equipos desde otro lugar. Para el técnico portugués, un lateral puede ganar partidos atacando, pero puede hacerlos perder defendiendo. Y esa segunda parte es la que más le importa.
La banda izquierda del ataque del Real Madrid ya la ocupa Vinícius, y por allí tiende a abrirse Mbappé. Y Bellingham no es ajeno a la tentación de atacar por la banda izquierda. La presencia de Cucurella en ataque no es decisiva, aunque pueda incorporarse con éxito.
Por eso el rendimiento ofensivo de Cucurella no sirve para ocultar aquello que Mourinho considera prioritario. Puede incorporarse bien, puede generar superioridades y puede aparecer arriba, pero si el equipo queda expuesto por su banda, el entrenador tiene un problema mucho mayor.
Y más cuando detrás de esa línea defensiva está Courtois.
La preocupación resulta todavía más llamativa porque el discurso alrededor de este inicio de temporada ha apuntado con frecuencia hacia la fragilidad de la defensa del Barça.
Sin embargo, después de cuatro jornadas, el equipo azulgrana ha encajado un gol menos que el Real Madrid. La diferencia está en el otro extremo del campo.
El Barça ha marcado 17 goles por los 10 del Madrid. Es decir, la sensación de superioridad ofensiva azulgrana es evidente, mientras que defensivamente la distancia es mínima.
Para Mourinho, eso cambia las prioridades. Los goles de Mbappé, Vinícius o Bellingham pueden llegar. Las ocasiones están apareciendo y el portugués confía en que la pegada terminará imponiéndose. Lo que no quiere es que el equipo necesite marcar dos o tres goles para ganar porque concede demasiado atrás.
Mourinho no quiere ganar partidos a pesar de su defensa. Quiere ganarlos gracias a ella. Y ahí Cucurella tiene trabajo.

El problema de Cucurella es que la banda izquierda del ataque del Real Madrid está sobresaturada
El problema de Cucurella no es que haya llegado con demasiadas expectativas. El problema es que esas expectativas pueden estar construidas alrededor de cualidades que no son las que más obsesionan a Mourinho.
El Bernabéu puede disfrutar de un lateral que se proyecta, que participa en ataque y que se atreve a jugar arriba. Tipo Marcelo. Pero Mourinho necesita, además, que ese mismo futbolista sea capaz de cerrar su banda cuando el rival tiene el balón.
Cucurella no necesita convencer al Bernabéu de que sabe jugar al fútbol. Necesita convencer a Mourinho de que puede defender el Madrid que él quiere construir.
Son dos exigencias diferentes. Y el entrenador portugués tiene claro cuál de las dos coloca por delante.
Por eso el fichaje más celebrado del verano empieza a afrontar su primera prueba importante. Cucurella no necesita convencer al Bernabéu de que sabe jugar al fútbol. Necesita convencer a Mourinho de que puede defender el Madrid que él quiere construir.
De momento, la respuesta no es definitiva. Y ese es precisamente el aviso.
Porque mientras el debate se centra en cuántos goles debería marcar el Real Madrid, Mourinho está mirando hacia otro sitio: los cuatro goles que ya ha encajado Courtois y, especialmente, lo que está ocurriendo en la banda izquierda.
El portugués sabe que los delanteros pueden tener un mal día. Lo que no quiere es que su defensa se convierta en el problema que obligue a sus delanteros a resolverlo todo.







































