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·4 de septiembre de 2026
Mourinho tiene un problema: Vinícius y Mbappé dejan solo a Güler

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El Real Madrid ha dominado durante buena parte del partido, pero ha vuelto a mostrar una preocupante incapacidad para transformar su dominio en ocasiones claras. El Betis, mucho más competitivo de lo que indica la posesión, ha encontrado el premio a su resistencia en el tramo final.
Y el problema vuelve a estar arriba y abajo. Mientras Vinícius y Mbappé no aparecen en ataque ni ayudan lo suficiente en defensa, Güler ha sido uno de los pocos futbolistas capaces de generar fútbol entre líneas.
La decisión de Mourinho de colocar a Camavinga como titular y dejar a Bernardo Silva en el banquillo ya decía mucho de su planteamiento. El técnico portugués apostó por el músculo para controlar un partido que el Madrid necesitaba ganar.
Pero el plan no terminó de funcionar. El Madrid tuvo el balón, aunque le costó muchísimo encontrar a Bellingham, Vinícius y Mbappé en posiciones donde pudieran hacer daño.
El Betis, mientras tanto, entendió que había espacios que explotar. Y Anthony fue especialmente peligroso por una banda en la que Vinícius apenas colaboró con Cucurella en las tareas defensivas.
Güler volvió a demostrar que atraviesa un gran momento. El turco fue uno de los jugadores que más soluciones ofreció al Madrid, aunque protagonizó también una de las acciones polémicas de la noche.
En el minuto 53 cometió una falta que parecía merecedora de segunda amarilla. El árbitro decidió perdonarle la expulsión, en una acción que generó debate porque la primera tarjeta había sido, cuanto menos, discutible.
Antonio Romero lo resumió en la SER: “La primera no era, pero esta es clara. El árbitro sabe que es amarilla de libro”. El Madrid evitó así afrontar prácticamente toda la segunda parte con diez jugadores.
El gran problema para Mourinho estuvo en sus dos grandes estrellas. Vinícius y Mbappé no consiguieron desequilibrar y tampoco aportaron el trabajo defensivo que necesitaba el equipo.
Mbappé llegó al tramo decisivo visiblemente cansado y desperdició hasta tres situaciones de uno contra uno ante Valles. Vinícius, por su parte, siguió sin aparecer.
Maldini lo resumía en Movistar en el minuto 74: “Vinícius sigue sin aparecer”. Y Herráez fue todavía más contundente en la SER: “Para lo que son ellos, el partido de Mbappé y Vinicius es muy flojo”.
Mourinho mueve el banquillo, pero el problema continúa
En el minuto 63 Mourinho decidió cambiar el partido de golpe. Entraron Trent, Diomandé y Bernardo Silva, mientras Güler, Camavinga y Dumfries abandonaban el terreno de juego.
Era un intento evidente de darle otro ritmo al Madrid y buscar una solución en los últimos minutos. Pero el cambio tampoco consiguió despertar a un equipo demasiado dependiente de que sus grandes estrellas encuentren la inspiración.
Y hay otro detalle que empieza a resultar llamativo: Diomandé, el fichaje más caro de la historia del Real Madrid, 140 millones de euros, volvió a comenzar en el banquillo por cuarto partido consecutivo de Liga.
Cuando el partido entraba en su recta final, el Betis encontró el premio que había estado buscando.
Parrot acababa de saltar al terreno de juego cuando apareció completamente solo ante la portería madridista. Un error defensivo gravísimo permitió al delantero verdiblanco aprovechar la ocasión y marcar en el minuto 80.
El Madrid había dominado, pero volvió a demostrar que dominar no significa ganar. Y cuando sus dos grandes referentes ofensivos no aparecen, cualquier error atrás puede resultar definitivo.
Si Vinícius y Mbappé no despiertan en estos diez últimos minutos, el problema del Real Madrid será todavía mayor que la pérdida de los tres puntos.
Porque Mourinho ha apostado por el músculo, pero el Madrid necesita algo más. Necesita que sus estrellas marquen diferencias y que el equipo no deje solo a Güler cuando el talento es precisamente lo que más falta hace.
Pero el partido todavía tenía reservado un último giro. En el minuto 86, Espí apareció para devolver al Real Madrid al partido con un auténtico golazo.
Pero el VAR anuló el tanto que el árbitro ya habia concedido por un supuesto fuera de juego. Todo el gozo en un pozo, porque el gol de Espí fue un golazo.
Pero aún quedaban tiempo para más emociones. En el 91 Vinícius fuerza un penalti y Mbappé lo falla. Pero el árbitro decide repetirlo por entender que un jugador del Betis, Batrra, entró en el área antes de que Mbappé ejecutara el lanzamiento. Pero finalmente el VAR se desdice, el penalti no se repite y el Real Madrid cede su primera derrota en esta Liga.
Mourinho tiene trabajo. Vinícius y Mbappé no han estado a la altura en Sevilla. Y este Real Madrid depende demasiado de Espí, el hombre más peligroso del equipo blanco en los últimos minutos.
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