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·9 de agosto de 2026

Mucha posesión, pocas ideas y otra dura derrota

Imagen del artículo:Mucha posesión, pocas ideas y otra dura derrota

Independiente volvió a tropezar en el Libertadores de América – Ricardo Enrique Bochini. El equipo de Gustavo Quinteros cayó 1-0 ante Platense por la cuarta fecha del Torneo Clausura, en un partido en el que tuvo la pelota, buscó durante gran parte de la noche, pero volvió a evidenciar enormes dificultades para transformar la posesión en situaciones claras de gol.

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El Rojo asumió el protagonismo desde el comienzo. Con Platense replegado y esperando su oportunidad, Independiente manejó la pelota y adelantó sus líneas, aunque rápidamente apareció un problema que se repetiría durante prácticamente todo el encuentro: la falta de profundidad.


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Tener la pelota no fue sinónimo de generar peligro. Al equipo le costó romper líneas, prácticamente no encontró desequilibrio individual por las bandas y, cuando consiguió llegar hasta los últimos metros, las decisiones volvieron a ser deficientes. Centros imprecisos, poca presencia dentro del área y escasa creatividad para vulnerar a una defensa que se sintió cada vez más cómoda.

La sensación era que Independiente tenía controlado el partido, pero nunca a Platense contra las cuerdas.

En el complemento el desarrollo continuó por el mismo camino. El Rojo intentaba y acumulaba gente en campo contrario, pero seguía sin encontrar claridad. Y cuando el encuentro parecía depender exclusivamente de que Independiente pudiera finalmente acertar una de sus aproximaciones, llegó el golpe menos esperado.

A los 20 minutos del segundo tiempo, Rodrigo Rey cometió un grave error en la salida y Guido Mainero no perdonó. El delantero aprovechó el regalo y convirtió el 1-0 para Platense, que prácticamente sin generar peligro encontró una ventaja impensada por cómo se estaba desarrollando el encuentro.

El gol fue un baldazo de agua fría.

Independiente tuvo que correr desde atrás y volvió a quedar expuesto uno de sus principales déficits: le cuesta muchísimo generar peligro cuando el rival se cierra. Hubo voluntad y búsqueda, pero muy pocas ideas. Faltó gambeta, cambio de ritmo, precisión en los centros y, principalmente, peso dentro del área.

Gustavo Quinteros no hizo cambios, no cambió el esquema y el partido se fue diluyendo mientras corrian los minutos del segundo tiempo. Un equipo muy verde y sin sangre. Donde el tecnico no confia en las inferiores y critica a la dirigencia por no traerle los refuerzos que él pide.

Platense resistió y se llevó tres puntos enormes de Avellaneda. Para dimensionar el golpe, el Calamar llegaba al encuentro arrastrando 13 partidos sin victorias en el torneo local y encontró justamente ante Independiente la posibilidad de cortar esa extensa racha.

Para el Rojo queda una derrota difícil de justificar únicamente desde el error de Rey. La equivocación del arquero terminó definiendo el resultado, pero sería simplificar demasiado el análisis cargar toda la responsabilidad sobre una sola jugada.

Independiente tuvo prácticamente todo el partido para lastimar y no pudo hacerlo.

La posesión sirve de poco cuando no viene acompañada de profundidad. El equipo puede manejar la pelota, instalarse en campo rival y acumular aproximaciones, pero actualmente le cuesta demasiado transformar todo eso en situaciones verdaderamente peligrosas.

Jugando en casa, frente a un rival golpeado y que llevaba meses sin ganar por el campeonato, Independiente volvió a quedarse sin respuestas. Pocos puntos altos, escaso desequilibrio individual y una preocupante falta de peligrosidad ofensiva.

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