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·12 de marzo de 2026

Mucha sonrisa, poca cartera: la paradoja de Alan Pace en el Espanyol, por Sergio Fidalgo

Imagen del artículo:Mucha sonrisa, poca cartera: la paradoja de Alan Pace en el Espanyol, por Sergio Fidalgo

La llegada de Alan Pace al RCD Espanyol prometía una revolución de ambición, pero los primeros 100 días del magnate estadounidense han dejado un sabor agridulce. El discurso del «Top 6» y la Europa de las ilusiones choca frontalmente con una realidad contable que, de momento, se aprieta el cinturón.

Pace ha demostrado ser un maestro de las formas: fotos con la afición, homenajes sentidos y un respeto escrupuloso por la identidad perica. Sin embargo, cuando ha llegado la hora de poner el dinero sobre la mesa para reforzar la plantilla, la respuesta ha sido el silencio.


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El mercado de invierno de 2026 ha sido el primer gran examen y el resultado es, cuanto menos, decepcionante. Mientras los rivales directos se reforzaban, el Espanyol ha cerrado la persiana con Cyril Ngonge como único movimiento, y en calidad de cedido.

La máxima de «no por gastar más vamos a estar mejor» suena a música celestial para la sostenibilidad del club, pero a ruido de sables para una afición que esperaba un salto de calidad inmediato tras la salida de Chen Yansheng.

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Foto: Carlos Mira

Llama la atención el contraste entre los gestos de cara a la galería y la falta de inversión real. Se habla de una gestión «honesta y sostenible», pero en el fútbol la sostenibilidad sin ambición en el césped suele conducir al estancamiento.

El modelo multiclub, que ya aplica en el Burnley, parece replicarse aquí con una austeridad que asusta: poco gasto, mucha prudencia y una dependencia excesiva de oportunidades de última hora. Pace ha ganado tiempo con su carisma y su cercanía, algo que faltaba con la anterior propiedad. Pero el crédito de las sonrisas es limitado. Si el objetivo es realmente codearse con los grandes de España, el Espanyol no puede permitirse mercados de «mínimos».

La afición perica agradece el respeto a los símbolos, pero lo que realmente llena el estadio son las victorias y un proyecto deportivo que no solo hable de Europa en las ruedas de prensa, sino que luche por ella con argumentos en el campo.

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