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·25 de septiembre de 2026
Murió Reinaldo Sánchez, histórico dirigente que marcó una época en Santiago Wanderers y el fútbol chileno

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Su partida cierra una extensa trayectoria ligada al fútbol profesional, pero especialmente a una institución con la que construyó un vínculo que atravesó distintas épocas, éxitos deportivos, dificultades económicas y también profundas transformaciones en la administración de los clubes.
Nacido en Viña del Mar, Sánchez desarrolló una relación particularmente estrecha con Santiago Wanderers, institución que presidió durante uno de los períodos más recordados de su historia reciente. Bajo su conducción, el conjunto porteño conquistó el título de Primera División de 2001, una campaña que permanece instalada en la memoria de los hinchas caturros por la identidad y el carácter de aquel equipo dirigido por Jorge Garcés y que contaba con figuras como Jaime Riveros, Silvio Fernández, Moisés Villarroel y Héctor Robles, entre otros.
Aquella conquista tuvo además un significado especial por el contexto en que se produjo. Wanderers consiguió imponerse en el máximo nivel del fútbol chileno con un plantel que terminó convirtiéndose en símbolo de una generación y que devolvió al club una condición protagónica que durante años había estado lejos de alcanzar. Para Sánchez, ese campeonato constituyó uno de los puntos más altos de su extensa trayectoria como dirigente.
Dos décadas más tarde, el empresario, que también desarrolló actividades vinculadas al mundo del transporte, decidió regresar a la conducción de la institución. En 2021 adquirió el 60% de las acciones de la sociedad anónima que administra Santiago Wanderers, retomando el control de un club con una realidad muy diferente a la que había conocido durante su primera etapa.
El retorno, esta vez bajo un escenario institucional y deportivo mucho más complejo, no estuvo acompañado por los mismos resultados. Lejos de repetir el éxito de comienzos de siglo, Wanderers terminó descendiendo a Primera B, iniciando un período en que la principal tarea pasó a ser recuperar la estabilidad deportiva y volver a posicionar al club entre los protagonistas del fútbol nacional.
La salud de Sánchez se había deteriorado considerablemente durante las últimas semanas. Su condición era delicada, a tal punto que la semana pasada no pudo viajar a España para acompañar a Santiago Wanderers en el histórico partido de la Copa Intercontinental Sub 20 frente a Real Madrid, disputado en el estadio Santiago Bernabéu. En su representación viajaron Luis Sánchez, su hijo y gerente general de los caturros, y Andrés Sánchez, su otro hijo, quien participa como miembro de la Federación.
La ausencia en una cita de semejante dimensión terminó siendo una de las últimas señales públicas de la delicada situación que atravesaba el histórico dirigente. Wanderers había alcanzado un escenario internacional inédito para su categoría, pero su presidente no pudo estar presente físicamente en una jornada que, de todos modos, tuvo una evidente conexión con el proyecto que había encabezado durante los últimos años.
Una vez confirmada la noticia de su fallecimiento, Santiago Wanderers utilizó sus redes sociales para despedir a quien consideraba una figura central de su historia. El club expresó: “Con el corazón apesadumbrado, la familia wanderina despide hoy a quien no solo fue nuestro Presidente, sino indiscutiblemente el dirigente más grande en la historia de nuestra institución”.
“Don Reinaldo deja una huella imborrable en el Decano del fútbol chileno. Bajo su liderazgo visionario, gestión incansable y amor incondicional por nuestros colores, el club alcanzó páginas doradas que quedarán marcadas para siempre en la memoria de Valparaíso. ¡Hasta siempre, Don Reinaldo! Su legado vivirá eternamente en el corazón de Valparaíso y del fútbol chileno”, añadieron desde la institución.
El mensaje resume la dimensión que Sánchez alcanzó dentro del mundo wanderino, donde su figura estuvo asociada tanto al campeonato de 2001 como a su posterior regreso al control del club. Una trayectoria que, más allá de sus resultados deportivos, estuvo marcada por una forma particular de entender la gestión, caracterizada por la exposición pública, la defensa directa de sus posiciones y una permanente disposición a intervenir en los debates del fútbol chileno.
La influencia de Sánchez no se limitó a Santiago Wanderers. Entre 2001 y 2005 estuvo al mando de la ANFP, asumiendo la conducción del fútbol profesional chileno durante un período particularmente complejo para la selección nacional.
En esos años, Chile tuvo campañas negativas en las Eliminatorias rumbo a los Mundiales de 2002 y 2006, quedando fuera de ambas citas mundialistas. Sin embargo, su administración también quedó vinculada a una transformación que tendría consecuencias económicas de largo alcance para los clubes: la creación del Canal del Fútbol, posteriormente conocido como CDF y actualmente integrado a TNT Sports, plataforma que pasó a constituirse en una de las principales fuentes de ingresos para las instituciones del fútbol profesional chileno a partir de los derechos de transmisión de los campeonatos nacionales.
Su paso por la ANFP estuvo, por lo tanto, atravesado por contrastes. En lo deportivo, el período estuvo marcado por la ausencia de Chile en los grandes escenarios internacionales; en materia comercial y de estructura del fútbol profesional, en cambio, durante esos años comenzó a desarrollarse un modelo de explotación de los derechos audiovisuales que terminaría modificando de manera sustancial la economía de los clubes.
Pero si hubo una característica que acompañó a Sánchez durante prácticamente toda su carrera dirigencial fue su estilo frontal, directo y muchas veces confrontacional, una personalidad que no solía esconder sus opiniones y que lo convirtió en un dirigente reconocible incluso cuando sus declaraciones generaban controversia.
Una muestra de esa manera de expresarse ocurrió en diciembre del año pasado, cuando cuestionó públicamente la utilidad de la Copa Chile y de una eventual Copa de la Liga, particularmente desde la perspectiva de los clubes de Primera B.
“No sirve para nada. A los equipos de Primera B no los dejan jugar las copas internacionales. Competimos por nada, es puro gasto. Y la Copa de la Liga es otra tontera. A los de Primera B no nos sirve para nada, es un gasto inútil, a lo más te pueden entregar una copa”, sostuvo entonces.
La frase reflejaba una de las constantes de su discurso dirigencial: la defensa de los intereses de los clubes y, especialmente, de aquellos que consideraba perjudicados por la estructura de competencias del fútbol profesional chileno. Sánchez acostumbraba a plantear sus reparos sin demasiados matices, poniendo sobre la mesa una visión crítica respecto de las decisiones administrativas y deportivas que afectaban a las instituciones.
Ese mismo carácter volvió a quedar de manifiesto este año, después de que Santiago Wanderers se coronara en la Libertadores Sub-20. Consultado por El Deportivo respecto de la posibilidad de que sus principales figuras fueran transferidas, Sánchez respondió poniendo énfasis en el control que pretendía mantener el directorio sobre cualquier eventual negociación.
“Ahora van a aparecer los representantes, pero hasta la fecha no había visto ninguno. Ellos van a tener que hablar con el directorio, porque es el directorio el que manda. No tenemos ningún apuro (en vender)”, señaló.
La declaración reflejaba también una de las características de su última etapa en Wanderers: la intención de ejercer un control directo sobre las decisiones estratégicas de la institución y de evitar que las urgencias económicas determinaran automáticamente el futuro deportivo de sus jugadores.
Reinaldo Sánchez deja así una trayectoria difícil de separar de la historia reciente de Santiago Wanderers y del fútbol chileno. Fue protagonista de una de las mayores conquistas deportivas del Decano, encabezó durante cuatro años la ANFP, participó en la transformación comercial que significó la creación del Canal del Fútbol y regresó dos décadas después para asumir nuevamente el control de la institución.
Su figura generó adhesiones y críticas, pero difícilmente pasó inadvertida. Para los wanderinos, su nombre quedó definitivamente asociado a una época de gloria y a una forma de ejercer el liderazgo que dejó una profunda marca en Valparaíso. Para el fútbol chileno, su fallecimiento representa la partida de uno de los dirigentes que, desde distintos espacios, tuvo un papel relevante en la construcción del fútbol profesional de las últimas décadas.
/Victor Hugo Cerda, corresponsal de todo futbol en Valparaíso







































