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·13 de julio de 2026
Neymar pone fin a su carrera con Brasil tras la eliminación del Mundial

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·13 de julio de 2026

Neymar anunció de forma definitiva el final de su carrera con la selección brasileña después de la derrota por 2-1 ante Noruega en los octavos de final del Mundial 2026. La escena, cargada de lágrimas en el MetLife Stadium, cerró un vínculo iniciado en 2010 y atravesado por récords, lesiones y críticas. Alrededor de su nombre también circularon búsquedas y lecturas, desde archivos de la Canarinha hasta apuestas de futbol seguras y repasos de calendario, en una jornada dominada por su despedida. Su frase, breve y cansada, resumió el golpe: lo intentó, y ahora terminó.
La coincidencia del escenario dio una fuerza especial al anuncio. Neymar había debutado con Brasil en el mismo estadio de Nueva Jersey, y allí terminó su camino con la camiseta que marcó toda su vida pública. No fue la despedida soñada. Brasil quedó eliminado antes de lo previsto, golpeado por dos goles de Erling Haaland y por otra noche de frustración colectiva.
El delantero convirtió un penal, pero el tanto apenas suavizó el marcador. Para él, sin embargo, tuvo un valor simbólico: fue su último gol con la selección y elevó su cuenta internacional a 80. Con esa cifra, Neymar deja la Canarinha como su máximo goleador histórico y como una de las figuras más discutidas, brillantes y exigidas de su generación.
La carrera de Neymar con Brasil nunca cupo en una lectura simple. Fue campeón olímpico en Río 2016, ganó una plata en Londres 2012 y sostuvo durante años la expectativa de un país acostumbrado a medir a sus ídolos por Copas del Mundo. Esa vara, enorme, hizo que cada lesión, cada gesto y cada eliminación pesaran más de lo habitual.
Entre los puntos que definen su ciclo aparecen varios contrastes:
? talento técnico fuera de escala;
? récord goleador con la selección;
? liderazgo emocional en etapas difíciles;
? lesiones en momentos decisivos;
? ausencia del título mundial que más se le exigía.
Por eso su despedida deja una sensación doble. Neymar fue extraordinario, pero su historia internacional también queda ligada a una promesa que nunca encontró el cierre perfecto.
La salida de Neymar obliga a Brasil a pensar en una reconstrucción real. Carlo Ancelotti, respaldado para seguir al frente del proyecto, tendrá que ordenar una generación que ya no puede girar alrededor del número 10. El problema no es solo reemplazar goles. También se va una referencia, un foco y un jugador capaz de alterar un partido.
El nuevo ciclo necesitará menos dependencia individual y más estabilidad colectiva. Brasil sigue teniendo talento, pero ya no tendrá el recurso psicológico de esperar que Neymar invente una salida cuando el partido se cierre.
Neymar se va de la selección sin la Copa del Mundo que persiguió durante más de una década. Esa ausencia dolerá en cualquier balance, aunque no borra su impacto. Pocos jugadores cargaron con tanta atención durante tanto tiempo y siguieron produciendo momentos memorables.
Su adiós no resuelve el debate sobre su lugar en la historia brasileña. Lo amplía. Para unos, será el heredero que no logró coronarse. Para otros, un artista que mantuvo viva la imaginación ofensiva de Brasil en años irregulares. Lo seguro es que la Canarinha despierta después de su eliminación con una certeza nueva: la era Neymar ya pertenece al pasado.







































