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·31 de agosto de 2026
¡No llores por mi, Argentina! Lionel Messi se despide de la albiceleste para siempre

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Lionel Messi lanzó este lunes un verdadero bombazo al mediodía y anunció su retiro de la Selección Argentina, poniendo punto final a una de las historias más intensas, complejas y exitosas que haya protagonizado un futbolista con la camiseta de su país. El capitán de la Albiceleste, campeón del mundo, de América y de la Finalissima, confirmó una decisión que, aunque podía comenzar a insinuarse desde hace tiempo, adquiere ahora carácter definitivo y obliga al fútbol argentino a comenzar a imaginar una nueva etapa sin su máxima figura.
El 10 realizó un extenso descargo a través de sus redes sociales, donde explicó los motivos que lo llevaron a tomar esta determinación. Sus palabras rápidamente dieron la vuelta al mundo y reflejaron no solo el peso de una decisión deportiva, sino también la carga emocional de cerrar un ciclo que estuvo marcado por frustraciones, críticas, derrotas y, finalmente, una extraordinaria sucesión de títulos que transformó para siempre su relación con la camiseta argentina.
«Después de este tiempo que pasó desde la final, pensándolo mucho, quiero comunicarles a todos que me retiro de la Selección…
Fue una decisión que dolió y duele en el alma pero entiendo que es el momento. Les juro que siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo antes también y siempre peleé y me dejé todo por esta camiseta, por darles alegrías y hacer que se sientan orgullosos de ser argentinos a través del fútbol.
Queda poco y se van cerrando etapas y esta es una que me duele mucho. Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección. Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar.
Gracias por todo el cariño de estos 20 años. Voy a extrañar mucho escucharlos desde adentro. Ahora voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera (en las buenas y en las malas, mucho más).
Gracias a mi familia por estar siempre, por acompañarme en este viaje tan hermoso pero difícil. Gracias a cada uno de entrenadores, compañeros y dirigentes que me tocó compartir. Me llevo recuerdos y momentos inolvidables vividos.
Me voy con la tranquilidad y el orgullo de haberles regalado, juntos con mis compañeros, momentos soñados. Fue una locura haberlo vivido con ustedes. ¡Los quiero!
Gracias Dios por hacerme argentino.
¡Vamos Argentina!
*Estas palabras las escribí el 21 de julio, dos días después de la final. Hoy después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes», escribió el capitán.
El mensaje tiene, además, un componente especialmente significativo: Messi reveló que las palabras habían sido escritas el 21 de julio, apenas dos días después de la final, aunque decidió hacerlas públicas posteriormente. Esa precisión temporal permite dimensionar que la determinación no responde a una reacción inmediata producto de una derrota, sino a un proceso de reflexión que ya venía desarrollándose. La frase final, en la que asegura estar «más convencido que antes» después de la situación vivida con su padre, termina por darle un carácter todavía más personal a una despedida que trasciende ampliamente lo futbolístico.
El duelo que terminó con derrota por 1-0 ante España en Estados Unidos quedará así marcado en la historia como el último baile de Leo con la Albiceleste. Más allá del resultado, ese encuentro adquiere ahora una dimensión simbólica: será la última imagen de Messi defendiendo oficialmente los colores de un país con el que mantuvo durante dos décadas una relación tan extraordinaria como contradictoria.
Porque la historia de Messi con Argentina no puede explicarse únicamente a partir de los títulos. Durante muchos años, su vínculo con la Selección estuvo atravesado por la frustración. Las finales perdidas, las críticas por su rendimiento, las comparaciones permanentes y hasta su decisión de alejarse temporalmente del combinado nacional construyeron un escenario que parecía muy distante del desenlace que finalmente tendría su carrera internacional.
El cambio comenzó a consolidarse con la Copa América 2021, continuó con la Finalissima y alcanzó su punto máximo con el Mundial de Qatar 2022. Allí Messi consiguió aquello que durante buena parte de su carrera pareció imposible: levantar la Copa del Mundo con Argentina y completar una transformación definitiva de su legado con la camiseta nacional. A partir de entonces, el debate dejó de centrarse en lo que le faltaba para convertirse en una discusión sobre el lugar que ocupa entre los grandes de la historia.
La tercera estrella, grabada para siempre en la camiseta argentina, también representó la culminación de un proceso de resiliencia. Messi pasó de ser cuestionado por una parte importante del entorno futbolístico argentino a convertirse en el líder indiscutido de una generación que devolvió a la Albiceleste a la cima. En ese recorrido, el futbolista encontró también una versión diferente de sí mismo: más líder, más influyente y mucho más conectado emocionalmente con sus compañeros y con el público.
Por eso, su adiós no es simplemente el retiro de un jugador. Es el cierre de una época. Argentina deberá afrontar desde ahora el desafío de construir una Selección que inevitablemente tendrá que aprender a competir sin el futbolista que durante dos décadas concentró buena parte de sus expectativas, de su creatividad y de su capacidad para resolver partidos.
En ese nuevo escenario aparece también otra incógnita. Lionel Scaloni, quien puso en duda su continuidad al frente de la Selección, deberá entregar una lista en septiembre para los amistosos de octubre, ya sin el capitán de la Albiceleste. La salida de Messi podría convertirse, por lo tanto, en el punto de partida de una renovación mucho más profunda, dependiendo de lo que finalmente decida el entrenador y de la forma en que Argentina pretenda afrontar el siguiente ciclo.
El desafío será enorme. Durante años, el equipo se construyó alrededor de Messi y, al mismo tiempo, Messi encontró en esa estructura el contexto ideal para desplegar todo su potencial. Ahora deberá comenzar una etapa diferente, con nuevos liderazgos y con una generación de futbolistas que tendrá la responsabilidad de asumir un protagonismo que hasta hoy pertenecía casi exclusivamente al 10.
Punto final, entonces, para una hermosa historia de amor y resiliencia entre Lionel Messi y la Argentina. Una relación que tuvo momentos de enorme dolor, críticas, renuncias y derrotas, pero que terminó encontrando su redención en la conquista de la tercera estrella en Qatar, grabada para siempre en la memoria del fútbol argentino.
Messi se marcha con un legado que difícilmente pueda ser igualado. El capitán disputó 207 encuentros con la Selección Argentina, consiguió 134 triunfos, marcó 125 goles y entregó 65 asistencias. En ese recorrido conquistó cuatro títulos con la Albiceleste, cerrando una etapa que durante años parecía destinada a quedar incompleta y que terminó transformándose en una de las historias más grandes de la historia del fútbol.
El último capítulo ya está escrito. Y aunque Argentina tendrá que acostumbrarse a una Selección sin Messi, el fútbol difícilmente pueda acostumbrarse a la idea de verlo lejos de la camiseta que defendió durante 20 años.
/Julián Lautaro Luque, corresponsal de todofutbol en Argentina







































