La Galerna
·1 de febrero de 2026
Ocho malas razones para exigir la dimisión de Florentino

In partnership with
Yahoo sportsLa Galerna
·1 de febrero de 2026

Alguien, me dicen que Ultras Sur, grupo de ultraderecha que fue expulsado del Bernabéu hace ya casi doce años, y que al calor de la crisis de resultados del Madrid emerge ahora de entre las sombras, ha hecho circular unos pasquines (no sé si físicos o meros PDFs) incentivando al público del estadio blanco a abuchear a Florentino Pérez, reclamando su dimisión, en el curso del partido de esta tarde ante el Rayo Vallecano. Están en su derecho, como lo estoy yo de llevarles la contraria.
En dichos pasquines, los ultras ofrecen sus razones. Algunas me parecen altamente matizables, y desde luego no suficientes para exigir el fin del mandato del mejor presidente de la historia del club, junto a Santiago Bernabéu; el resto me parecen directamente falsas.
Vamos con ellas, con arreglo al pasquín. Empezaremos desde abajo, e iremos ascendiendo. Es un orden como cualquier otro. Quien considere que mis contrarrazones no son válidas porque colaboro con la televisión del club puede abandonar la lectura de este texto ahora mismo, si lo desea. Yo sé que creo en lo que escribo, y con eso me basta. Supongo que habrá quien esté dispuesto a analizar las ideas en lugar de descartarlas en función de qué persona las emita, que es justo lo que voy a hacer yo ahora, es decir, las voy a analizar a pesar de que parece que provienen de un grupo de sujetos protagonistas de múltiples acciones que a lo largo de muchos años deshonraron la imagen del club, entre ellas cánticos racistas, exhibición de signos nazis, exhibición reciente de pancartas con textos incalificables, agresiones múltiples y profanación de tumbas, entre otras lindezas.
Pues sí. A esa gente voy a responder.

-“Por la VERGONZOSA Grada Fans” (la mayúscula es de ellos). A los Ultras Sur no les gusta la Grada Fans, o sea, el grupo de animación oficial al que ellos mismos habrían podido pertenecer de haber aceptado, en su momento, firmar un contrato en el que se comprometían a no emitir cánticos racistas ni exhibir símbolos nazis ni protagonizar agresiones ni… Pero prefirieron mantenerse fieles a su esencia, que es la descrita, con algunas excepciones que sí se unieron a la Grada a título individual. Por supuesto que es legítimo que no te guste qué tal lo hace la Grada Fans. Lo que sucede es que es imposible esquivar la certeza de que a Ultras Sur no les gusta la Grada Fans precisamente porque no son como ellos, lo que se antoja una razón bastante buena para que el mayor detractor de la Grada Fans empiece a verla con mejores ojos.
-“Por MALTRATAR al socio y peñista español”. Aquí entran en juego sensibilidades individuales. Hay socios que se sienten maltratados porque el club no pone una piscina o un club social a su disposición. Es una aspiración respetable, como pueden serlo otras. Personalmente, prefiero que el club me haga campeón de Europa, cosa que ha sucedido 6 veces en los últimos 12 años. ¿Que podrían ser las dos cosas, piscina y Champions? Pues no lo sé, la verdad. Sí es posible que el club no haya puesto en juego la suficiente pedagogía para explicar al socio que el fútbol actual y sus pilares de financiación señalan prioridades diferentes a las del pasado.
-“Por AYUDAR al Barcelona”. Hay verdad en esta acusación, si bien no está demasiado actualizada. Ahora mismo, la batalla jurídica y mediática del club contra la entidad que sobornó a la cúpula del estamento arbitral durante un mínimo de 17 años es más encarnizada que nunca. ¿Es legítimo arremeter ahora contra Florentino por un error pretérito? Posiblemente, pero no resulta lo más justo, por cuanto ahora mismo el Madrid va a por todas contra el Barça. Por lo demás, las sutilezas de la alta política del club, a las que somos ajenos los madridistas de a pie, deberían servir como atenuante, ya que no eximente, para cuestiones del pasado.
-“Por borrar el nombre de D. Santiago”. Esto es mentira, sencillamente. Tanto el nombre como el primer apellido del gran jerarca blanco siguen en lo más alto del estadio. Solo en la jerga del marketing, por la inmediatez que este demanda, y que además se basa en el habla común del madrileño (ningún amigo le pregunta a otro si este fin de semana va a ir al “Estadio Santiago Bernabéu”), se le nombra circunscribiéndose al apellido. Hay otra cosa, además: cualquier persona que estudie un poco la figura de Santiago Bernabéu concluirá que este pormenor le habría dado bastante igual.
-“Por la NEGLIGENTE obra del estadio”. La obra ha resultado deficiente en lo concerniente al tema acústico para la realización de conciertos, lo que es un error de peso en cuya solución se trabaja. De ahí a calificar de “negligente” una obra cuyo resultado es el estadio que ha maravillado a la mismísima NFL, y que en actividades distintas a los conciertos prosigue generando grandes beneficios, media el universo que separa lo serio de lo ridículo. El club lleva dos ejercicios seguidos batiendo su propio récord de ingresos, el más alto de ninguna entidad deportiva a nivel mundial, y el nuevo estadio es clave en la generación de los mismos.

-“Por BORRAR nuestro himno”. Nadie ha “borrado” ningún himno. Si se refieren a que el himno clásico ya no suena al comienzo de los partidos, creo que existe un consenso en que la canción con la letra de Jabois sirve en mucha mayor medida para soliviantar a las masas con el debido ardor guerrero. Creo que hay un problema de derechos con el himno de las mocitas, aunque admito no estar muy al tanto. La nostalgia es libre y a mí me gusta mucho también el himno clásico, pero hombre, de ahí a esgrimir esta como una razón para pedir nada menos que la dimisión de Florentino…
-“Por los PRECIOS de las entradas”. El precio de las entradas es el resultado exacto del encuentro entre la oferta y la demanda, ni más ni menos. El club de fútbol más importante del planeta pone a la venta sus entradas, y el precio resultante es altísimo porque millones y millones de personas querrían estar allí, en el estadio, viendo ese partido. Como resultado, ir a un encuentro aleatorio se ha convertido en afán casi utópico para una economía modesta. ¿Triste? Sin duda. Pero lo que sería negligente es que una entidad privada con ánimo de lucro renunciara voluntariamente al mayor ingreso de taquilla posible en aras de conceptos filantrópicos. Para ayudar a la gente, el Real Madrid ya tiene su Fundación, que a lo largo de su historia ha beneficiado a un millón de personas en todo el mundo. Entran aquí en juego cuestiones ideológicas. A los comunistas (enemigos del comercio, en palabras de Antonio Escohotado) no les gusta lo más mínimo la ley de la oferta y la demanda. No me parece que los Ultras Sur sean exactamente comunistas, pero es bien sabido que los extremos, a veces, se tocan.
-“Por la MALA gestión deportiva”. El Madrid fue campeón de Europa por decimoquinta vez hace año y medio. Florentino, el hombre cuya dimisión exigen los ultras, ha alzado en su mandato esa última Champions y otras seis, además de una larga cosecha de otros títulos en fútbol y baloncesto. La marcha deportiva del primer equipo de un tiempo a esta parte no es satisfactoria y, aunque muchos ya anticipan un cataclismo allá por mayo, lo cierto es que la temporada aún está en juego. Todo es discutible (la renuencia crónica a acudir al mercado de invierno, la negativa a fichar determinados perfiles que la plantilla parece necesitar…), pero demandar el adiós del principal protagonista de tantos logros por el mal rendimiento de año y medio parece hiperbólico, cuando no teñido de buenas dosis de histerismo.
Si quieren abuchear a Florentino, háganlo ustedes, señores abonados (o señores a quienes los señores abonados hayan vendido su abono para que abucheen y pidan su dimisión). Tan solo les pediría que no lo hagan por estas razones en su mayoría absurdas o discutibles. Y, desde luego, que si lo hacen sepan que lo hacen en obediencia nada menos que a Ultras Sur, quienes, por lo demás, imaginamos que tendrán un candidato mejor para la presidencia del club. De otro modo, supongo que no propondrían el escalofriante salto al vacío que la dimisión de Florentino supondría.
Getty Images









































