Anfield Index
·26 de febrero de 2026
Opinión: defensa de £40m, objetivo principal del Liverpool este verano

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·26 de febrero de 2026

Los continuos vínculos de Liverpool con defensores zurdos no son casualidad. Son una señal de lo que se está considerando a puerta cerrada. Una pista estructural de regeneración. Un rastro táctico que conduce a una conclusión inevitable: una línea de tres atrás bajo el hombre que muchos esperan que ocupe el banquillo la próxima temporada: Xabi Alonso.
Entre los nombres que aparecen una y otra vez está Nico Schlotterbeck, el pilar defensivo del Borussia Dortmund y uno de los centrales más progresivos de la Bundesliga. Si el plan es un 3-4-1-2 o 3-4-2-1, entonces el central zurdo se convierte en un rol de especialista. Exige más que defender. Exige orquestación y una facilidad inmediata para habilitar una pista de despegue al éxito.
Schlotterbeck encaja con ese perfil.
Con 1,88 m, zurdo y cómodo entrando en zonas de mediocampo, ofrece la variación que equilibra a la perfección una defensa de tres. Con Virgil van Dijk anclando en el centro, el canal izquierdo debe estar ocupado por alguien capaz de conducir la posesión, romper líneas y defender transiciones en espacios abiertos. Schlotterbeck no es solo un parador; es un facilitador que aporta disciplina y experiencia sin esfuerzo.
Su rango de pase es amplio, un requisito en este equipo donde la progresión desde atrás se ha estancado. Su disposición a adelantarse es agresiva sin ser temeraria, otro requisito para sortear situaciones de presión. Puede actuar como central tradicional o abrirse más hacia un rol de lateral izquierdo cuando la forma exige fluidez. Esa cualidad híbrida es inestimable en los sistemas modernos donde las líneas defensivas mutan con y sin balón.
A Liverpool le ha faltado esa progresión natural desde la izquierda con pierna zurda, ya que los laterales en esa banda han tendido a lanzarse hacia adelante o a ubicarse incómodamente en bloque. Con demasiada frecuencia la salida se canaliza por vías previsibles, especialmente desde la marcha de Trent Alexander-Arnold de la retaguardia. Schlotterbeck alteraría esa geometría de inmediato y permitiría comodidad desde carriles más abiertos.
El precio tiene sentido. Con solo un año restante de contrato al final de la temporada, una tarifa en torno a 40 millones de libras representa una oportunidad de mercado más que una extravagancia. Para un jugador de 26 años entrando en su prime, con experiencia en la Champions League y cómodo en sistemas de alta intensidad, el perfil de riesgo es mínimo.
Y, crucialmente, Alonso lo conoce. Habiendo entrenado en Alemania y construido la máquina campeona del Bayer Leverkusen alrededor de defensores inteligentes que inician ataques, entiende con precisión qué perfiles elevan su estructura. Schlotterbeck está alineado estilísticamente con esa filosofía: proactivo, técnico, asertivo.

Foto: IMAGO
Asumiendo que Ibrahima Konaté firme un nuevo contrato —lo cual sigue siendo la expectativa lógica—, el núcleo de centrales del Liverpool mantiene una atletocidad de élite. La llegada de Jeremie Frimpong refuerza la dinámica por la derecha, ofreciendo empuje vertical como carrilero o defensor auxiliar. Van Dijk, aunque entrando en la fase final de su pico, sigue imponiendo autoridad central.
Pero una defensa de tres exige profundidad.
Seis defensores senior se convierten en el mínimo requerido. La rotación es inevitable. Las lesiones son inevitables. La variación táctica requiere especialistas.
Detrás del trío titular probable de Van Dijk, Konaté y Schlotterbeck, el Liverpool contaría con capas de desarrollo interesantes. Giovanni Leoni representa una inversión de futuro. El ascenso de Luke Chambers desde el grupo Sub-21 ofrece equilibrio natural por la izquierda. Giovanni Leoni aporta adaptabilidad por la derecha. Suma a Jérémy Jacquet como una opción de talento élite y, de repente, el ecosistema defensivo se siente sostenible en lugar de tenso. Joe Gomez debería recibir una salida y completar la transición.
La presencia de Schlotterbeck no solo fortalecería el once inicial: aclararía roles. Él se convierte en la vía de progresión por la izquierda. Konaté aporta velocidad de recuperación y dominio físico por la derecha. Van Dijk orquesta en el centro. Se restaura el equilibrio.
También existe la dimensión psicológica. Un nuevo entrenador necesita fiabilidad inmediata. Las temporadas de transición son frágiles. Instalar a un defensor experimentado, familiarizado con las exigencias tácticas alemanas, reduce la incertidumbre. Alonso no estaría apostando solo por el potencial; integraría a un jugador ya versado en presión estructurada, rotación posicional y responsabilidades en la salida.
El Liverpool moderno no puede permitirse el estancamiento estilístico. La evolución es esencial. El cambio hacia una defensa de tres se siente menos como especulación y más como una inevitabilidad estratégica.
Si ese es el rumbo, entonces Nico Schlotterbeck no es un lujo. Es una piedra angular lógica.
Medido, progresivo, alfabetizado tácticamente, y disponible a un precio alineado con el mercado.
Para un club que se prepara para un cambio sistémico, bien podría ser la incorporación ideal de Alonso.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.







































