Informa Betis
·9 de febrero de 2026
Opinión| Las tres cartitas

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·9 de febrero de 2026

Algún día, alguien más cualificado que yo en asuntos psicológicos y/o periodísticos debería plantearse estudiar a qué se debe el sesgo mental que inunda las redacciones profesionales sevillanas para tener que leer, y escuchar, una y otra vez cosas como que Antony desaparece en partidos “señalaítos”.
Hace unas semanas, empecé a ponerle al jugador brasileño la coletilla “El que nunca hace nada”, en recuerdo de aquella frase que Manolo Lama le colocó a Raúl, el del Madrid, como respuesta irónica a los que señalaban su bajón deportivo mientras el siete blanco seguía haciendo goles y dando asistencias.
Esto ya lo hice con Nabil Fekir, otro gran menospreciado por la prensa local. Un jugador que era ninguneado por los medios porque no hacía goles y asistencias suficientes y acordes a su precio y salario, con lo que queda demostrado que es un modus operandi repetitivo: Si el Betis logra traer a un jugador que por caché está por encima del club, inmediatamente la prensa intenta dar a entender que el jugador no rinde como ellos y su falsa exigencia, opina que debe rendir.
Se da la curiosa circunstancia de que nadie ha metido más goles ni dado más asistencias que Antony desde que llegó al Real Betis, hace ahora poco más de un año, así que no pueden hacer como con Nabil, y varían sus criterios a conveniencia (prueba de la altura de su nivel periodístico). Ahora, los goles y asistencias del comprometido jugador brasileño, no son más que meras estadísticas (¿Qué tiempos aquellos en los que se miraba el rendimiento de Sanabria haciendo un ratio sueldo/goles ¿verdad?, sin valorar para nada la aportación al juego del equipo).
Así pues, que Antony marca: “Ya, pero es que ha jugado regular”. Qué regala un gol a un compañero: “No, claro, si calidad tiene, pero qué poco aporta al juego”. Y así van creando el caldo de cultivo ideal para ponernos en contra de, primero, nuestro jugador; segundo, de nuestros propios correligionarios, creando división en la hinchada; y tercero, de nuestro club, pidiendo dimisiones o cabezas cual Revolución Francesa. Y en este caldo de cultivo no hay explicaciones, hay excusas. No hay análisis, hay reacciones. No hay cabeza, hay tripas. En definitiva: Hay degradación de todo lo que huele a Betis.Ayer, Antony una vez más, fue vital, y su gol sirvió para que el Betis ganara por vez primera en el Metropolitano. El jugador muestra su compromiso cada partido, entrena con dolor y juega mermado por una pubalgia persistente, pero entiende su rol y decide dar el paso adelante para liderar el ataque del equipo verdiblanco. Y no se borra nunca. No se borra, repítanlo conmigo, jamás.Hago hincapié en esto porque entre las lindezas (¿simplezas?) de nuestra prensa, también dicen que Antony “va a hacer su partido” y “juega a las tres cartitas”, en una falacia que solo puede deberse a dos posibilidades: O son las vacas de Lezama que ven mucho fútbol pero no tienen ni idea sobre él, o son agentes ponzoñosos que opinan de forma interesada buscando la división antes comentada.
No creo que pueda decirse que Antony busque especialmente su lucimiento, brilla porque decide partidos. Y desde luego, si usan aquello de las “tres cartitas”, que es un menosprecio dando a entender que no rinde lo suficiente con su juego, será porque las tres cartitas que el brasileño aporta al juego del Betis son: La de provocar faltas y tarjetas al rival, la de poner a sus compañeros de gol, y la de hacer golazos que valen puntos.
Ya está bien, hombre. Ya está bien.
Que algún psicólogo explique esta necesidad imperiosa de nuestros medios de menospreciar a aquellos jugadores que elevan el nivel del Real Betis Balompié.
Foto vía: Real Betis Balompié @RealBetis









































