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·13 de febrero de 2026
OPINIÓN | Rescisión

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·13 de febrero de 2026

En Guatemala ha sucedido varias veces lo que literalmente es un robo de jugadores, lo que significa apropiarse de los derechos federativos de un futbolista sin cancelar nada al equipo en el que este jugaba, lo que ha incluido en ocasiones también la falta de pago de los derechos de formación.
Mucha culpa han tenido aquellos que elaboran contratos en los que no se definen con claridad los términos y no se estipula una cifra de salida de un jugador antes que el convenio finalice. Esta es la llamada cláusula de rescisión, la que no sirve para esclavizar al deportista, sino que es una garantía de que se le va a cumplir lo acordado, pero él también tiene que respetar el plazo que se pactó en la firma del documento.
En la actualidad se ha hablado mucho del caso de Darwin Lom, quien decidió marcharse de Comunicaciones teniendo un contrato vigente y, al no pagar la rescisión, no contó con las facilidades para que su transferencia fuera expedita.
La lección debe ser aprendida por todos: los equipos podrán ver en este ejemplo una muestra de lo que deben hacer para no verse burlados, y los jugadores también aprenderán que, si el club ha respetado lo convenido, ellos también tienen que cumplir.
Este artículo también fue publicado en la Sección de Deportes de Nuestro Diario el miércoles 11 de febrero de 2026.









































