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·4 de marzo de 2026

Óscar Trejo, el minuto 8 debe ser tuyo

Imagen del artículo:Óscar Trejo, el minuto 8 debe ser tuyo

La marcha de la leyenda franjirroja puede ser el fin de una era: ¿Sobrevivirá el Rayo Vallecano sin su presencia en el día a día?

Decía Juan Román Riquelme algo así como «Jugar en la Bombonera es como jugar en el patio de mi casa». Curiosamente, para Óscar Trejo, el mítico 10 de Boca Juniors era uno de sus mayores ídolos, por no decir el que más junto a Leo Messi. Casualidad o no, esta frase es perfecta para resumir la trayectoria del Chocota mientras ha vestido la elástica franjirroja durante casi 10 temporadas. Es decir, el Estadio de Vallecas, el barrio, así como su hinchada, no solo ha sido el patio de su casa. Seguramente y sin querer magnificar la magnitud de su marcha, la Avenida de la Albufera, así como sus alrededores, ha sido su hogar. No solo ha sido un jugador. En un fútbol evolutivo hacia el elitismo, el dinero y al abandono al sentimiento de pertenencia, Óscar Trejo quiso abrazar una filosofía de barrio aún sabiendo el desgaste que conllevaba por el contexto. Más que abrazar, se enamoró sin saber las consecuencias. La percepción del rayismo es la de no haber tenido a un simple futbolista, más bien, ha tenido a un ser humano en letras mayúsculas.

La humildad le hizo grande

Este lunes, como un jarro de agua fría, anunció su marcha. Evidentemente, se podía intuir, pero no en este momento. Es más, hasta el propio Íñigo Pérez desveló en rueda de prensa que el argentino no se lo había comentado. Pero ahora, quiero que pienses lo que cuesta en la vida o en un país como España, generar una unanimidad inquebrantable cuando se anuncia una decisión. Al hacer el anuncio en sus redes sociales, todo el rayismo reaccionó con tristeza, admiración y con palabras de aprecio en su mural de comentarios. Porque Trejo no solo representa a la Franja, a su gente y a un barrio, no. También toca ese lado del espectador, del compañero de profesión. Porque lo primero que demostró el Chocota al mundo fue su fútbol. ¿La demostración? Las frases que escribieron leyendas como David Silva o Santi Cazorla en el post de su marcha. Son palabras mayores y sobran los argumentos.


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Óscar Trejo, celebrando uno de sus primeros goles con la elástica franjirroja. FOTO: Rayo Vallecano

El valor de Óscar Trejo fue entender el rayismo con 22 años. Quizás no tuvo tiempo en esa media temporada para comprenderlo al 100 %, pero si consiguió captar lo que pasaba a nivel deportivo, institucional y social en aquella época. Era el Rayo Vallecano de la 2010/2011, donde el club estaba en estado crítico económicamente. Tanto, que plantilla y trabajadores estuvieron sin cobrar varios meses. Es el año donde Raúl Martín Presa va a entrar como propietario y donde se entrará a un Concurso de Acreedores. Es ahí, con los Míchel, Movilla, Aganzo o David Cobeño, cuando Óscar Trejo observa que la Franja no es un club cualquiera, más bien, es una forma de vida y, lo más importante, donde el aficionado no abandona nunca en las malas y deja el resultado en un objetivo secundario.

Una mirada que va más allá

Además de aquel plantel, siempre he pensado que, si Óscar Trejo es rayista, es por José Ramón Sandoval. Aquel lado humano que demostró el técnico de aquel ascenso, el primero del Chocota, fue clave. Aquella época de sufrimiento a la vez que se producían gestas deportivas, marcó la visión de un jugador que tenía unos principios y unos valores. En aquel año, Sandoval se deja la piel por sacar adelante un proyecto donde otro hubiera tirado la toalla. Esa transmisión humana es el inicio de una era, aunque luego se interrumpiera durante seis campañas.

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Jose Ramón Sandoval, manteado en el año del ascenso en la temporada 2010-2011. FOTO: Marca

Entre medias, el rayismo vive El Tamudazo, épocas doradas con Paco Jémez y un descenso que lleva al punto de partida. Óscar Trejo vuelve para ver de nuevo a un Rayo Vallecano en Segunda División y con un clima de crispación entre dirigencia, jugadores y la masa social que a cualquiera le asustaría. Por suerte, Míchel, David Cobeño y su vivencia personal anterior le convencen para iniciar una segunda etapa: “Si David venía a Francia, tenía claro que iba a tener que decir que sí”, llegó a decir en una entrevista en Jot Down Sport. En ese transcurso, el número 8 va a dejar su sello. No solo va a ser un mero jugador que cumple un contrato, cobra y se marcha para su casa. Con idas y venidas entre la máxima categoría y la de plata, Óscar Trejo va a ser el altavoz de los rayistas y la figura visible así como representativa de la plantilla para plantar cara a Raúl Martín Presa en referencia a ciertos aspectos de su gestión.

Naturalidad innata

Ese gesto, el de responder por todos, es abrazar a Juampe, a Lola, a Dámaso Barroso, a Rafael Garrido, pero es el de todos, hasta del que piense que no ha sido abrazado. No solo negoció por las condiciones de una plantilla que está alejada a las instalaciones y medios de un club de Primera División. Se partió tanto la cara, que renunció a una capitanía que cualquier otro no hubiera soltado por alargar un legado que, por nivel futbolístico, lo tenía asegurado. Fue tan a muerte, que llegó a reconocer que no tiene relación con el actual presidente. Y ojo, a nivel de plantilla, es el director deportivo del vestuario. Porque la permanencia de hombres como Álvaro García, Isi Palazón u Óscar Valentín es gracias al Chocota. Es, con su figura, a base de naturalidad, el que ha calado a cada uno de ellos. Gracias a la creación de esa familia, sin dudas, es un punto fundamental para haber vuelto a Europa 25 años después así como la posibilidad de conseguir jugar por primera vez en Primera División durante 6 temporadas consecutivas o pensar que se puede ganar una Copa del Rey. Casi nada.

Un legado

Óscar Trejo ha sido criticar a Santiso, ha sido apoyar a Jennifer Hermoso, ha sido escuchar al aficionado de forma permanente. Ha luchado por los derechos de su gente, desde el pacifismo, desde el ejemplo, la cordura y el sentido común. ¿Saben cuándo me rindo al Chocota? El 20 de junio 2021. No, no fue porque el Rayo Vallecano ascendió a Primera División. Fue porque, tras conseguir el objetivo, Trejo se arrodilló al suelo de Montilivi, mirando al cielo, acordándose de los rayistas que ya no estaban entre nosotros por culpa del COVID. Aquella imagen me hizo entender que aún hay futbolistas que priorizan el sentido de la vida a la farándula de este deporte.

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Óscar Trejo mirando al cielo en el ascenso de 2021. FOTO: Captura de FernandoSebas73

Las semis de Copa, las noches de gloria en Vallecas, la clasificación a Conference League, las victorias ante los gigantes de la competición o como mira cada rincón del Estadio de Vallecas. Siendo titular, suplente o como hubiera estado. Gracias a Óscar Trejo, además de 3 ascensos, ha sido uno de los causantes en que una afición que navegaba en la 2B hace 20 años, haya creído y crea en la posibilidad de ganar un título.

Ahora bien, siempre diré que el pecado del rayismo fue que Óscar Trejo perdiera su brazalete de capitán por luchar por sus compañeros, los trabajadores del club y por la afición franjirroja. Es injusto que siendo la máxima leyenda (o una de ellas) del Rayo Vallecano, se le tenga que ver entre lágrimas y hundido en el canal de YouTube de Mario Suárez este próximo jueves a las 19:00. Estaremos de acuerdo que, estando en un lado de la historia o estando en el otro, es injusto ver esto.

¿Y ahora qué?

Da vértigo perder a Óscar Trejo. Porque, o Raúl Martín Presa cede ante David Cobeño para que sea otro integrante de la dirección deportiva o el capitán del Santa Inés va a tener muy difícil seguir ligado al club de su vida. E imaginar un Rayo Vallecano sin Óscar Trejo es un peligro. Un aviso a navegantes de que, todo lo bonito que se ha construido, se pueda perder. Porque aunque esté Óscar Valentín o Agusto Batalla, estaremos de acuerdo que nadie llega a la lucha de Óscar Trejo. Nadie va a estar a su altura, absolutamente nadie.

Así que, debido a esa relación nula con Martín Presa, el rayismo es el único que puede recordar en cada partido el legado que ha dejado Óscar Trejo en el barrio. En el minuto 8, a partir de ahora, siempre debe haber una ovación o un cántico en referencia al Chocota. Se marchará, pero su figura debe seguir estando presente e intacta, aunque sea de forma simbólica, ¿Por qué? Porque en todas las familias, hay malos días. Que nadie olvide la noche del Lech, donde Íñigo Pérez estuvo a punto de quedarse sin fuerzas para continuar, reconocido por el propio técnico. Algún día se sabrá el hilo histórico de aquel acontecimiento, pero sin el Chocota y su carta, tengo claro que, con otro, Íñigo Pérez no hubiera continuado. Es un detalle pequeño, pero quizás Trejo ha salvado hace unos meses la bomba de relojería que se puede venir en el futuro. Dicho esto, ojalá no sea así. Por cierto, que nadie olvide que, para muchos, tuvo que dejar la sensación de ‘mendigar’ una renovación de un año para poder jugar en Europa con la Franja.

El sueño del 27 de mayo

Si el destino del fútbol es justo, el próximo 27 de mayo, LEIPZIG, en una de las bases del conglomerado futbolístico de Red Bull, sería precioso que Óscar Trejo, en representación de un barrio, levantará el trofeo de la Conference League. La sensación de levantar un trofeo con sabor a lucha obrera en territorio empresarial suena precioso. El otro, que siguiera ligado al club como ha pedido Íñigo Pérez.

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Óscar Trejo, en una foto en sus redes sociales el día después de conseguir el pase a la Conference League

Sea lo que sea y pase lo que pase, estaremos de acuerdo que, el Chocota, no puede acabar saliendo en unos meses por la puerta de atrás y llorando por ciertos canales de YouTube. Porque Trejo es el Joaquín del Real Betis, el Luka Modric del Real Madrid, el Leo Messi del FC Barcelona, el Jesús Navas del Sevilla o el Gerard Moreno del Villarreal, el Nino del Elche o el Víctor Laguardia del Deportivo Alavés. Por lo que ha dado, es el turno del rayismo en cuidar lo que ha sembrado este capitán para que perdure en el futuro. En definitiva, Óscar Trejo, por alguna razón, lo entendió desde el minuto 1. Quizás, no es tan difícil de entender lo que predicaba Míchel, aunque como siempre, cuestión de perspectiva. Recuerden, el minuto 8 debe ser suyo. Su legado no puede quedar en el olvido.

Simplemente, gracias ♥️⚡

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