MUNDO MILLOS
·22 de marzo de 2026
Palo Grande de Millonarios en Manizales

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En una plaza siempre complicada, Millonarios FC tenía una misión clara: responder tras su gran victoria ante Atlético Nacional y confirmar que su buen momento no era casualidad. Al frente, un rival exigente como Once Caldas, que llegaba como uno de los equipos más fuertes del campeonato. Era una prueba de carácter. Y Millonarios la superó con autoridad. Al final, goleada 4-1 y Palo Grande de Millonarios en Manizales.
El partido comenzó intenso, con dos equipos que no especularon y salieron a proponer. Once Caldas intentó imponer condiciones con ataques constantes, aprovechando algunos espacios, mientras que Millonarios respondía con transiciones rápidas y aproximaciones peligrosas.
Sin embargo, al embajador le costó la eficacia. Fue el que más insistió, pero también el que más desperdició. La más clara llegó en los pies de Beckham Castro, quien, solo frente al arco, desvió el balón sin siquiera exigir al arquero rival. Era de esas jugadas que suelen pesar.
Pero el fútbol siempre da revancha. Cuando el primer tiempo parecía cerrarse sin goles, en el último suspiro (45+3), apareció la recompensa. Tras una gran jugada que inició Rodrigo Ureña, el balón llegó nuevamente a Beckham Castro, quien esta vez no perdonó: controló, sacó un zurdazo infernal al ángulo y puso el 0-1 para desatar la euforia azul.
Gol psicológico. Gol clave. Para el segundo tiempo, el libreto estaba claro: Once Caldas iba a salir con todo, y Millonarios debía resistir y golpear en los momentos justos. Y así fue.
El equipo embajador encontró el segundo tanto tras un tiro de esquina. El balón quedó servido para el capitán David Mackalister Silva, quien con toda su jerarquía definió con tranquilidad para poner el 0-2 y dar una aparente calma.
Pero en el fútbol nunca hay nada seguro. Al minuto 67, el eterno Dayro Moreno apareció con un golazo de tiro libre que volvió a meter a Once Caldas en el partido y sembró nervios en el equipo capitalino. El 1-2 obligaba a no relajarse.
Y ahí volvió a aparecer el carácter. Lejos de replegarse, Millonarios decidió jugar. En ese momento tomó protagonismo el debutante Edgar Elizalde, quien pidió la pelota, mostró personalidad y filtró un pase preciso para dejar mano a mano a Rodrigo el “Tucu” Contreras. El delantero no falló y al 75’ puso el 1-3 que devolvía la tranquilidad.
Desde ahí, el partido tuvo un solo dueño. Millonarios manejó el balón, controló los tiempos y terminó de liquidar la historia a balón parado. Nuevamente Rodrigo Ureña, el “Pitbull”, envió un centro perfecto desde el tiro de esquina y Andrés Llinás se elevó como un “Kaiser” para conectar un cabezazo contundente y sellar el 1-4 definitivo.
Una victoria que no solo suma tres puntos, sino que confirma una idea. Millonarios entra a los ocho, se ubica en la parte alta de la tabla y, más importante aún, demuestra que es un equipo compacto, que entiende la propuesta de Fabián Bustos y que tiene hambre de competir tanto en la liga local como en el escenario internacional.
No fue solo un triunfo, fue una declaración de intenciones. Porque este equipo no solo gana… también convence.
Por Santiago TorresX: @SantiagoTo7558Instagram: @santitokor04


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