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·8 de enero de 2026
Pedri toma la palabra como líder del vestuario y señala a la oveja negra del Barça

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El FC Barcelona juega al ritmo que marca Pedri. El canario es el termómetro del equipo dentro del campo, porque cuando está fino el equipo respira, ordena sus posesiones y encuentra líneas de pase donde otros solo ven atasco. Pero su importancia no se queda en lo futbolístico, porque el "8" también se ha convertido en una pieza indispensable del vestuario culé.
Cuando Pedri habla, el resto calla y escucha, porque se ha ganado ese estatus a base de grandes actuaciones. No es un líder de gritos ni de gestos teatrales, se ha convertido en el faro del vestuario culé a base de coherencia, de rendimiento y de lectura del juego. En un vestuario joven, donde la presión mediática se come a cualquiera, tener una voz serena como la del canario tiene un valor enorme.
Pedri es el timón del FC Barcelona dentro y fuera del campo | Getty Images
De hecho, el mejor ejemplo para medir su influencia está en lo que ocurrió ante el RCD Espanyol. Según El Nacional, Pedri alzó la voz en pleno derbi para dar un toque de atención a Alejandro Balde. En un estadio tan caliente y con el partido en tensión, ese tipo de correcciones no se hacen por capricho, se hacen porque el equipo lo necesita en ese instante.
El “3” es el lateral titular del Barça por su enorme potencial, pero también por la falta de alternativas. Solo Gerard Martín aparece como recambio natural de Alejandro Balde, y aunque su actitud es impecable, todavía está lejos del nivel de impacto que puede ofrecer el canterano cuando está enchufado. Esa realidad genera un escenario peligroso: si Balde baja, el Barça lo nota enseguida, porque no hay un relevo que mantenga el mismo techo competitivo.
Quizá por ello, Alejandro Balde no está demostrando todo su talento y está teniendo desconexiones que penalizan al equipo. En el fútbol de Flick, las desconexiones son veneno, porque su modelo exige atención constante para ajustar presiones, vigilar la espalda y sostener la altura de la defensa. Un lateral que se duerme medio segundo puede romper el bloque entero, y el rival lo detecta al instante.
Pedri lo sabe y no está dispuesto a que el rendimiento del “3” afecte a la dinámica grupal. Por eso, según explica El Nacional, no dudó en tirar de las orejas a Alejandro Balde en el RCDE Stadium, ordenándole que no descuidara las indicaciones que Flick le había dado. El gesto es significativo, porque señala una verdad: el canario se siente responsable del funcionamiento colectivo, y eso lo coloca en un escalón de liderazgo.
Lo interesante es que Pedri no lo hace desde la superioridad, lo hace desde la necesidad de ganar. En los vestuarios campeones, los líderes se corrigen entre ellos sin drama, porque entienden que el objetivo está por encima de la comodidad individual. Si Alejandro Balde quiere crecer, necesita ese tipo de exigencia interna, porque el talento sin disciplina táctica se queda a medias.
Además, el toque de atención de Pedri lanza un mensaje a todo el grupo. Flick puede dar instrucciones desde la banda, pero el partido lo sostienen los jugadores, y cuando uno de los jefes naturales del equipo marca una línea, el resto se alinea. Esa es la diferencia entre un equipo con nombres y un equipo con estructura.









































