Anfield Index
·3 de enero de 2026
Periodista revela postura del Liverpool sobre posible fichaje en enero

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·3 de enero de 2026

El Liverpool llega al mercado de enero en una encrucijada. Cuarto en la Premier League tras una temporada de dificultades poco habituales, el optimismo del debut con título de Arne Slot se ha desvanecido en una lucha por la estabilidad, la profundidad y la seguridad del Top 4. La plantilla está al límite, la confianza fluctúa y el momento de cualquier decisión de salida, especialmente en torno a la profundidad ofensiva, podría definir la segunda mitad de la temporada.
Federico Chiesa, vinculado de nuevo a un interés de la Juventus, se ha convertido en un punto de fricción. Sus minutos limitados ocultan su importancia, especialmente ahora. Con Mohamed Salah concentrado con Egipto en la CAN y Alexander Isak, del Newcastle, recientemente con una fractura en la pierna, la dependencia del Liverpool en suplentes como Chiesa se ha intensificado. La necesidad de su perfil nunca se ha sentido tan urgente.
Las filas ofensivas del Liverpool son más escasas de lo que parece. Lesiones, compromisos internacionales y la irregularidad han reducido las opciones de rotación, colocando mayor responsabilidad en los revulsivos. La integración gradual de Chiesa ha aportado contribuciones significativas desde el banquillo, y su perfil —afilado, impredecible, ambidiestro, vertical— es distinto al del resto de la plantilla.
Enero no es un mes para recortar, es un mes para reforzar. Cualquier salida sin un sustituto listo supondría el riesgo de desestabilizar un ritmo ya frágil. Ese riesgo queda aún más claro a través de los comentarios recientes de David Lynch, en conversación con Dave Davis para Anfield Index.
Lynch ofreció una valoración franca sobre la situación de Chiesa:
“Me cuesta ver al Liverpool autorizando una salida”, dijo Lynch. “Creo que se quedarían cortos. Ha jugado una cantidad decente de partidos como suplente esta temporada, así que para que el Liverpool lo permitiera en enero necesitarían tener un reemplazo apalabrado y no veo que sea el caso.”
“No me gustaría verlo. Chiesa ha tenido un papel esta temporada y lo seguirá teniendo hasta el final de la temporada.”
“Me gustaría pensar que lo harán esperar hasta el final de la temporada.”
Su veredicto refleja una verdad pragmática. El Liverpool no puede permitirse perder jugadores que aún aportan valor táctico, incluso si su rol es rotacional. Las apariciones de Chiesa como suplente no han sido ceremoniales, han sido estratégicas, y su participación probablemente aumente en las próximas semanas.
Vender o ceder a Chiesa a mitad de temporada contradiría tanto la lógica de la plantilla como el timing del mercado. Al club le falta una alternativa directa lista para asumir su lugar, y el mercado ofrece opciones limitadas de delanteros preparados para rendir de inmediato en la Premier League que igualen su versatilidad. La profundidad es un requisito, no un lujo, especialmente en una campaña que exige resiliencia más que reinvención.
Chiesa también representa opcionalidad, un elemento vital cuando se persiguen múltiples objetivos: clasificación a la Champions League, avance en copas domésticas y mantener el impulso ante ciclos de lesiones impredecibles. Su capacidad para influir en los partidos en ráfagas cortas ya ha demostrado ser valiosa, y cuesta rebatir la idea de Lynch de que la paciencia es la estrategia más sensata.
El Liverpool debe resistir la tentación de priorizar el sentimentalismo o la nostalgia; este es un mes para la cautela y la estructura. La historia de Chiesa esta temporada no ha terminado, está evolucionando, y el club debería permitir que esa evolución continúe sin interrupciones hasta verano.
El mercado de traspasos de enero pondrá a prueba la determinación del Liverpool, no su ambición. La plantilla requiere refuerzos, no reducciones, y retener a jugadores como Chiesa protege la flexibilidad táctica en el momento en que más se necesita. El Liverpool debe pensar a largo plazo mientras actúa a corto, y autorizar salidas que debiliten la capacidad inmediata iría en contra de ambas prioridades.
Mantener a Chiesa hasta el final de la temporada no solo es sensato, es necesario.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.









































