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·23 de febrero de 2026
Premier League reabre debate sobre impunidad en redes tras fin de semana "espantoso" de racismo

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·23 de febrero de 2026

El debate sobre la impunidad en las redes y la responsabilidad de las plataformas se ha reabierto en el Reino Unido tras un fin de semana "espantoso" en el que al menos cuatro futbolistas de la Premier League recibieron insultos racistas a través de internet.
"Estamos en 2026 y sigue siendo lo mismo, nada cambia", denunció en su cuenta de Istagram el defensa del Chelsea Wesley Fofana.
El futbolista francés compartió cientos de mensajes con contenido racista que recibió en Instagram tras el empate 1-1 del Chelsea contra el Burnley, partido en el que fue expulsado.
Desde alguna de esas cuentas anónimas se le comparó con "un mono" que debería estar "en un zoo".
Durante el fin de semana, también recibieron insultos racistas a través de las redes el internacional tunecino del Burnley Hannibal Mejbri, el inglés Romaine Mundle (Sunderland) y el nigeriano Tolu Arokodare (Wolverhampton).
- "Hastiado" -
Es "increíble" que haya gente que tenga "tanta libertad para expresar el racismo así, sin ninguna consecuencia", protestó el jugador de los Wolves, convertido en blanco de los ataques en las redes sociales tras su penal fallado en la derrota contra el Crystal Palace.
Su club se mostró "hastiado" por la situación y afirmó estar "firmemente a su lado, así como del lado de todos los futbolistas obligados a soportar estos abusos por parte de cuentas anónimas que actúan con aparente impunidad".
"Este fin de semana ha sido espantoso (...)", comentó también Kick It Out, la principal asociación de lucha contra las discriminaciones en el fútbol inglés, "pero la triste realidad es que sabemos que esto sucede con regularidad".
En solo un fin de semana, en noviembre pasado, se publicaron en las redes más de 2.000 mensajes particularmente violentos contra entrenadores y jugadores de las primeras divisiones masculina (Premier League) y femenina (Women’s Super League), incluidos mensajes con amenazas de muerte y de violación, según una investigación de la BBC.
Consultada por el grupo audiovisual británico, la entrenadora francesa del Chelsea, Sonia Bompastor, apuntó entonces a las plataformas de redes sociales, que "no hacen su trabajo, no asumen ni su responsabilidad ni sus obligaciones".
Ese mismo día, el Chelsea anunció una colaboración entre su sección femenina y el grupo Signify, cuyo instrumento Threat Matrix permite identificar las cuentas desde las que se cometen esos abusos.
El Arsenal, que utiliza este servicio desde hace cinco años, ha prohibido el acceso al estadio a una treintena de aficionados entre 2021 y 2025 por diversos motivos (racismo, homofobia, amenazas de muerte, etc.), según cifras del club recopiladas por la AFP.
- "Queda mucho por hacer" -
En febrero de 2025 se creó un grupo de trabajo para combatir estos abusos formado por, entre otros, la Premier League, la autoridad reguladora de las telecomunicaciones (Ofcom), el sindicato de jugadores y la unidad policial responsable del fútbol (UK Football Policing Unit o UKFPU).
En un comunicado difundido el lunes, la UKFPU anunció que está investigando los hechos del fin de semana y aseguró que "en los últimos meses" se han dictado condenas con "importantes prohibiciones de acceso a los estadios" como resultado.
Pero también admitió que "queda mucho por hacer".
"El racismo que sufren estos futbolistas es repugnante", reaccionó asimismo el lunes un portavoz del primer ministro británico, Keir Starmer, instando a las plataformas a reforzar su regulación.
Meta, propietaria entre otras de Facebook e Instagram, ha indicado que "seguirá trabajando para proteger a las personas contra los abusos".
"Nadie debería estar expuesto a insultos racistas, y eliminamos este contenido cuando lo encontramos", aseguró este fin de semana un portavoz a la BBC.
Meta seguirá "trabajando para proteger a nuestra comunidad contra los abusos y colaborando con las investigaciones policiales".
No obstante, contactado por la AFP, el grupo estadounidense no respondió a cómo pensaba lograrlo.
Londres, Reino Unido. AFP.









































