La Galerna
·26 de marzo de 2026
¿Qué hacemos con nuestro equipo femenino?

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·26 de marzo de 2026

Buenos días. ¿Qué hacemos con nuestro equipo femenino? Ayer, volvió a ser humillado por el eterno rival. No es noticia. Nunca lo ha sido, desde la creación de la sección en 2020. En estos 6 años, el equipo no ha ganado ningún título y es sistemáticamente apalizado por el Barcelona. Es una rutina. Al lunes sigue el martes, a marzo sigue abril y al sonido del silbato sigue una goleada de las azulgranas a las blancas.
La única intriga que ofrece la celebración de un Madrid-Barça femenino es el número de goles que nos van a endosar. ¿Será el habitual 4-0? ¿Estaremos un poco más dignas y esta vez solo nos meterán 3? Ayer la cosa fue especialmente lacerante y además en casa. Nos cascaron un 2-6, marcador que no solo incita a la cruel chanza con sus reminiscencias tenísticas, sino que coincide con el de una de las mayores afrentas futbolísticas que el equipo masculino ha padecido ante el rival. Por el mismo precio, nos destrozaron y homenajearon aquella otra tarde en que sus hombres destrozaron a los nuestros. Como era de prever, su prensa afín no escatima un ápice de vitriolo y nos tortura con el marcador de ahora, remontándose también al de entonces por si no estuviéramos suficientemente jodidos.
El Real Madrid creó, a través de la absorción del Tacón, su sección de fútbol femenino hace 6 años, y lo hizo en respuesta a una demanda social (y sobre todo mediática) que necesitaba ser satisfecha. Todos los grandes de Europa tenían sección de balompié de mujeres, y era un hecho incontestable que la entidad no podía prolongar por más tiempo su condición de excepción.
Florentino Pérez hizo lo correcto estableciendo la sección, que quizá debió instaurarse años antes. Lo que probablemente no calculó es que, una vez cumples con la demanda social, te corresponde cubrir la deportiva, que consiste básicamente en que la sección sea digna del escudo que luce, lo que a su vez se traduce, como mínimo, en tener un equipo capaz de competir todos los títulos en liza y, a nivel nacional, suponer como mínimo una resistencia digna a las mujeres del FC Barcelona, con expectativas algo mejores a que te destrocen en cada duelo directo. Pese a que las mujeres suelen maquillarse más que los hombres, a nadie le gusta que le pinten la cara.
Cada nueva campaña se afronta con escepticismo, y con la completa certeza de que las blaugranas te van a volver a superar de manera sonrojante en todas y cada una de las ocasiones en que te las cruces. Hay grandes jugadoras en el plantel, en particular Caicedo y Weir, pero el resto no acompaña, y la diferencia de calidad con el Barça es abrumadora año tras año. El nivel tampoco da para competir en Europa, lo que es casi más doloroso aún.
Cerrar la sección no es una opción. Supondría un oprobio histórico, una rendición y una regresión que volvería a convertir al Madrid en una anomalía entre los grandes clubes. Pero seguir perdiendo así, sin ilusión ni expectativas, tampoco puede serlo, porque se da de bruces con la esencia misma de la institución, que es identificada en todo el planeta como la entidad deportiva ganadora por excelencia.
Por tanto, la única salida posible es reforzar el equipo y seguir apretando los dientes. Según las últimas cuentas publicadas, la sección ya no es deficitaria merced a los patrocinios que proporciona, lo que debería inclinar la balanza hacia la idea de una mayor inversión. La diferencia competitiva con el Barça no va a enjugarse si no se pone más dinero al servicio de esa causa.
Por otro lado, es comprensible el continuo perfil bajo de los fichajes del club si uno tiene en cuenta el escaso apoyo real a la sección por parte del público. Perder la cabeza invirtiendo fuerte en una sección que no arrastra a la gente a Valdebebas (el recinto del Alfredo Di Stéfano, si bien molesto en cuanto a tamaño de las gradas, jamás está ni medianamente cerca de llenarse) tampoco parece tener mucho sentido. Hay una hipocresía de fondo en la consideración social de la sección, una contradicción palpable: se exigió su creación y se critican sus fracasos, pero la importancia que se le confiere se circunscribe a las quejas. Cuando se trata de ir al Di Stéfano a animar, por allí no aparece ni el proverbial Tato.
Es por tanto un tema complicado. Resulta doloroso ver la situación del equipo, pero no parece haber un claro camino hacia adelante ni hacia atrás.

Marca, por su parte, da la enésima vuelta de tuerca al asunto de la presunta confusión de rodilla de Mbappé. Ya sabéis que se ha publicado que los servicios médicos se equivocaron de pierna al examinar la lesión del francés, algo que el propio delantero negó ayer.
Resulta que a Marca, por lo que sea, le ha venido fatal que lo niegue, por lo que intenta retorcer las declaraciones exactas de Kylian con el fin indisimulado de seguir enredando. Como Kylian confiesa que puede haber sido “responsable indirectamente” de algo, el diario concluye que “existió alguna confusión”. Nosotros no sabemos lo que pasó ahí, pero sí sabemos que Kylian no dejó entrever nada parecido. Si Marca quiere insistir en que los servicios médicos se equivocaron de rodilla porque eso les dicen sus fuentes, que lo hagan. Pero que no pretendan hacer ver que Mbappé refrenda sus tesis, porque no lo hace.
Por nuestra parte, pensamos que no hace falta que haya tenido lugar una calamidad como lo de la presunta rodilla equivocada para concluir que la labor de los servicios médicos del club ha dejado mucho que desear en los últimos tiempos. Basta con mirar las inusitadas cifras de lesiones para concluir que así ha sido. El Madrid espera sortear este problema gracias al retorno de Mihic a la jefatura de esos servicios.
Veremos.
Por lo demás, As comete la asombrosa extravagancia de mostrar lo que parece un genuino interés por los partidos de selecciones nacionales que se disputan en estos días. También hay aficionados a la papiroflexia y el curling. Son sus costumbres y hay que respetarlas.
Pasad un buen día.










































