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·6 de marzo de 2026

QUÉ POCO SE HABLA DE ESTO | Evidente inequidad de criterios en la Liga 1

Imagen del artículo:QUÉ POCO SE HABLA DE ESTO | Evidente inequidad de criterios en la Liga 1

Buen día, pueblo blanquiazul. Es momento de recordar un hecho tan curioso como reciente que enturbia —aún más— nuestro fútbol y del cual muy poco se ha hablado.

Volvamos por un instante a la primera fecha de la Liga 1: el FC Cajamarca de Hernán Barcos visitó al Juan Pablo II College, segundo equipo en el corazoncito del actual presidente de la FPF —el primero ya sabemos todos cuál es—.


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En el momento más caliente de tan emocionante partido, Pablo Míguez fue expulsado por doble amarilla.

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Fútbol Club Cajamarca.

Nada raro que el Cotorra sea expulsado, claro, si lo conocemos bien. Sin embargo, el detalle es que esa segunda amarilla fue sugerida tras una revisión del VAR, rompiendo así los protocolos. Como sabemos, en lo que a faltas físicas se refiere, el VAR solo puede intervenir en jugadas de tarjeta roja directa.

Esto colmó la paciencia de Pablo Lavandeira, quien, frente al árbitro y a las cámaras, expresó su indignación con estas palabras textuales: “Vergüenza dan, ya no tienen ningún tipo de escrúpulo, ninguno. Es vergonzoso, no puede estar pasando esto; el fútbol peruano se va al carajo si no vamos a ponernos las pilas”.

Quienes vemos fútbol desde hace tantos años podemos dar fe de que esas declaraciones fueron, contextualmente, hasta educadas si las comparamos con lo que suele decirse en una cancha. Sin embargo, esto tendría durísimas consecuencias, y de eso hablaremos luego.

Vayamos ahora a la jornada 2: Sport Boys visitaba Tarma para enfrentar al ADT. Los celestes venían ganando 1 a 0 cuando, faltando pocos minutos, Luciano Nequecaur empató el encuentro con un golazo de cabeza.

No obstante, para desdicha de la fanaticada rosada, el gol fue anulado tras la revisión del VAR por una supuesta posición adelantada del delantero argentino. A simple vista podía notarse lo mal trazadas que estaban las líneas y, lo que es peor, que Nequecaur estaba en realidad totalmente habilitado. De todos modos, el gol no se validó y los tres puntos se quedaron en la Perla de los Andes.

Ante tamaña injusticia, Luis Urruti aprovechó las cámaras de L1 Max para expresar su comprensible indignación: “¡Vergüenza! ¡Vergüenza! ¡Vergüenza! ¿Hasta cuándo?”, se pudo leer en sus labios. Había un nuevo error escandaloso del arbitraje y recién estábamos en la fecha 2.

Finalmente, aterricemos en la fecha pasada: Alianza Lima y UTC se enfrentaban en el sintético del Héroes de San Ramón.

El partido era malo, muy malo, y el cero a cero —si bien era motivo de natural preocupación para la blanquiazul y su hinchada— parecía justo por el trámite del juego.

Hasta que, en las postrimerías, Piero Cari inició una jugada por la izquierda que fue interrumpida por una violenta falta de Piero Serra —recordemos este nombre—. Micke Palomino dejó seguir la acción porque Alianza mantenía la posesión y el ataque. Este terminó en un pase bombeado a Federico Girotti, aparentemente despejado por el propio Serra. Luego de la revisión del VAR, Palomino determinó tiro de esquina para Alianza ante los reclamos de los jugadores cremas.

De ese tiro de esquina vendría el gol de Renzo Garcés, que terminó dándole la victoria al Equipo del Pueblo.

De si fue o no corner y del error procedimental del VAR ya se ha hablado bastante. Mucho menos, aunque también, de la falta criminal de Serra que debió significarle una expulsión directa. Pero de lo que no se ha hablado es de la gravedad de sus declaraciones. Repasémoslas textualmente: “Siempre pasa esto en la liga. Nunca la toqué (la pelota). Girotti la botó y cobraron corner, pero siempre le regalan los partidos a ellos”.

Nos preguntamos: ¿no es esto una acusación igual o más grave que las anteriores?

Dictadura arbitral en la Liga 1

Veamos: tanto Lavandeira como Urruti expresaron su indignación de manera contundente pero general, sin acusar supuestos favorecimientos directos a un equipo en particular, como sí hizo —hasta ahora, al menos— impunemente Serra.

Y ahora lo más curioso, por no decir turbio: a la fecha de hoy, de estos tres jugadores, solo uno fue castigado.

Así es. El 19 de febrero se confirmó que la organización de la Liga sancionó a Lavandeira con cuatro fechas de suspensión. Esto debido a las declaraciones contra el arbitraje ya mencionadas y citadas en este texto.

Ojo: esta sanción fue de oficio, lo que quiere decir que nadie tuvo la necesidad de presentar un reclamo o denuncia al respecto, demostrando así que la Liga es totalmente capaz de hacer respetar sus propios lineamientos sin necesidad de intervenciones externas.

La pregunta es: ¿sancionaron a Urruti? La respuesta es no. ¿Y a Serra? Pues, ¿qué creen? Tampoco.

Y algo muy importante a tener en cuenta es que las declaraciones de Serra no solo critican al arbitraje: sugieren un favorecimiento sistemático hacia un club.

Según el propio Reglamento de Justicia de la FPF, las declaraciones que afecten el honor del arbitraje o de la competición pueden ser sancionadas. Sin embargo, como ya se dijo, hasta hoy no se ha anunciado ninguna medida. ¿Estará esperando la Liga —que ya sabe lo que es actuar de oficio— que Alianza Lima o cualquier otra entidad interponga un reclamo?

Y no se equivoquen: nosotros estamos totalmente de acuerdo con que no se sancionen críticas a los arbitrajes, por duras que parezcan, salvo que estas se confundan con insultos y oprobios gratuitos. Pero si la Liga ya sentó un precedente al sancionar a un jugador por ese motivo, ¿no sería consecuente también sancionar al resto?

No deja de sorprendernos la diversidad de criterios que una sola organización es capaz de manejar según cada caso. Imposible no recordar, por ejemplo, que el año pasado Néstor Gorosito estuvo suspendido casi la mitad del torneo por reclamos al arbitraje —la mayoría de ellos con la razón de su lado, más allá de las formas—, mientras que a otros técnicos que incluso deslizaron cosas más graves, como sobornos y amaños, ni siquiera les enviaron una carta de amonestación.

El caso de Lavandeira se vuelve todavía más nebuloso si entendemos que, mal o bien, es pieza clave de su equipo y vemos a los rivales que estaba por enfrentar antes de su suspensión. Entre ellos, un viejo y conocido protagonista de los sucesos más turbulentos del ‘julbo’ peruano.

¿Purita casualidad? Saquen ustedes sus conclusiones.

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