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·20 de mayo de 2026
Rashford se planta y el Barça mueve fichas: el inglés quiere seguir aunque tenga que enfrentarse al United

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·20 de mayo de 2026

El futuro del Marcus Rashford parecía encaminado a cerrarse rápido hace apenas unas semanas. Dentro del FC Barcelona existían muchas dudas por el costo de la operación y el escenario económico del club hacía pensar que la continuidad del atacante era prácticamente imposible.
Pero el panorama cambió.
Y el principal responsable tendría nombre y apellido: Hansi Flick.
El técnico azulgrana habría trasladado internamente que considera importante mantener al inglés dentro del proyecto, convencido de que todavía puede aportar más de lo mostrado hasta ahora y de que ofrece variantes ofensivas difíciles de encontrar en el mercado.
La idea dentro del cuerpo técnico no pasa por convertir a Rashford automáticamente en figura absoluta del equipo.
La intención sería mantenerlo como una pieza importante dentro de la rotación ofensiva, capaz de competir por minutos y elevar el nivel competitivo del ataque.
Flick valora especialmente su capacidad para jugar abierto, atacar espacios y adaptarse a distintos esquemas durante una temporada larga.
Eso sí.
La propuesta deportiva sería clara desde el inicio.
Seguir en Barcelona no significaría llegar como titular garantizado.
Significaría ganarse el lugar.
Donde sí aparecieron avances importantes fue en el apartado económico.
El futbolista estaría dispuesto a hacer concesiones importantes para facilitar su permanencia.
Entre los escenarios que se manejan aparece extender la duración contractual para repartir cantidades, ajustar cargas salariales e incluso renunciar a parte de los ingresos previstos originalmente.
El mensaje sería directo.
Rashford quiere quedarse.
Y está dispuesto a ceder para lograrlo.
Pero donde la negociación se endurece es del otro lado.
El Manchester United FC mantiene una postura firme y no parece dispuesto a facilitar la operación.
La intención del club inglés sería cerrar definitivamente el ciclo con el atacante y ejecutar una venta bajo las condiciones ya pactadas.
La cifra fijada ronda los 30 millones de euros y, desde Inglaterra, consideran incluso que representa una valoración favorable para el comprador.
Por eso, las primeras conversaciones no habrían abierto demasiado margen.
Ni reducción importante.
Ni nueva cesión simple.
Ante ese escenario apareció una fórmula que comienza a ganar fuerza.
En Barcelona estudian una operación que permitiría aplazar el desembolso fuerte.
La propuesta consistiría en extender la estancia del delantero mediante una cesión adicional con obligación de compra al finalizar la temporada.
La lógica detrás del movimiento es sencilla.
El Barça evitaría cargar este verano con una operación elevada, mientras que el United tendría asegurada una salida definitiva del jugador.
Y además, el precio final podría reducirse considerando que quedaría menos tiempo de contrato pendiente.
Hay otro detalle que empieza a presionar la negociación.
El propio futbolista.
Desde el entorno del jugador la postura sería muy clara: no contempla regresar al United ni negociar seriamente con otros destinos.
Su prioridad absoluta sería continuar vestido de blaugrana.
Eso cambia el equilibrio de poder.
Porque cuando el jugador se posiciona tan claramente, el margen de maniobra del club vendedor comienza a reducirse.
En el Barcelona no existe sensación de urgencia.
Creen que el paso de las semanas puede acercar posiciones y abrir soluciones más creativas.
En cambio, Rashford sí busca resolverlo antes del arranque de la pretemporada.
No quiere regresar.
No quiere abrir otra etapa.
Quiere quedarse.
Y mientras Flick insiste, el Barça calcula y el United resiste, una operación que parecía descartada vuelve a tomar fuerza.
Porque cuando un entrenador pide continuidad y un jugador decide esperar… muchas veces el mercado termina encontrando una salida.







































