Todofutbol.cl
·22 de agosto de 2026
Riquelme rubrica un triunfo de gran valor

In partnership with
Yahoo sportsTodofutbol.cl
·22 de agosto de 2026

Buen arranque del Real Betis Balompié de la Champions en la temporada 26-27. Tres puntos de oro contra la Real Sociedad en un duelo que no se liquidó hasta que Díaz de Mera silbó tres veces para mandar a todos los protagonistas al vestuario. Todo se decidió con un excelente gol de Riquelme, que aprovechó un caramelito de pase del Cucho Hernández para golpear con el interior del pie izquierdo con muchísima calidad y ponerle la pelota imposible a Álex Remiro.
El premio merecía la pena, y tanto que sí, empezar con un triunfo siempre refuerza todos los conceptos trabajados durante el verano y el Betis había sabido trabajar el triunfo con una segunda mitad en la que tuvo bastantes ocasiones para haber liquidado antes, pero no lo hizo y también tuvo que sufrir con las llegadas de una Real Sociedad que provocó un par de sustos considerables. En uno de ellos Álvaro Valles estuvo salvador ante el remate a bocajarro de Oskarsson (83′), en el otro Sucic estrelló su disparo en el poste (68′). En ambos, el campeón del mundo, Oyarzabal, les había facilitado el remate.
El Betis tuvo ocasiones para sentenciar, pero Álvaro Valles y el poste sostuvieron un final de angustia
Pero tampoco hubiera sido justo que el Betis se dejara dos puntos en este litigio. La sucesión de ocasiones de los verdiblancos a lo largo del segundo periodo tras el tanto de Riquelme dejó un amplio catálogo. Los contragolpes fueron clarísimos por parte de los anfitriones e Isco, el primero en el orden de llegadas, debió sentenciarlo todo en el minuto 66, tres después del 1-0, en un balón que le dejó en franquía Cucho Hernández y que Álex Remiro evitó con una intervención providencial con los pies.
También Cucho Hernández, Antony, Pablo Fornals, Deossa y hasta Pablo García tuvieron sus llegadas más o menos claras en ese tramo final, pero sus remates nunca fueron certeros y eso provocó que la incertidumbre se prolongara hasta el último minuto.
Cucho Hernández asistió a Riquelme y participó en varias acciones que pudieron cerrar el partido mucho antes
El Betis había comenzado con bastante más intensidad que precisión. Los verdiblancos fueron mejores que la Real Sociedad durante buena parte de una primera mitad jugada a un ritmo alto, impropio incluso de estas alturas del mes de agosto, pero les faltó lo más importante para traducir esa superioridad física y territorial: acertar en los metros finales. La Real, mientras, esperó su momento y encontró espacios peligrosos por el centro de una defensa bética que dejó alguna duda.
Desde el primer minuto quedó clara la intención de los hombres de Pellegrini. Presión alta, recuperación rápida y verticalidad en cuanto aparecía la posibilidad de correr. Ya en el minuto 2, Antony buscó con un pase lateral a Riquelme, aunque el madrileño calculó mal el remate con el pecho cuando podía haber generado la primera situación comprometida.
La respuesta donostiarra llegó más por un error local que por elaboración propia. Fran García cedió mal hacia Álvaro Valles en el minuto 6 y Oskarsson estuvo a centímetros de aprovechar el regalo. El guardameta salió con demasiadas dudas y aquello estuvo cerca de provocar un incendio, aunque finalmente ningún futbolista de la Real consiguió quedarse con una pelota que se paseó peligrosamente por la zona prohibida.
El Betis, en cualquier caso, se veía más fresco de piernas. Llegaba antes a los balones divididos y conseguía que la Real tuviera muchas dificultades para construir desde atrás. Antony comenzó a aparecer cada vez más por la derecha y en el 21 combinó bien con Bellerín, cuyo centro al segundo palo cruzó el área sin encontrar rematador.
Los verdiblancos mostraron más ritmo en las transiciones, aunque concedieron espacios peligrosos por el centro
Dos minutos después llegó la mejor transición bética. Fue un contragolpe supersónico, iniciado con un excelente balón de Fornals para Antony. El brasileño recibió con espacio, encaró hacia la portería, pero se desequilibró justo cuando debía elegir la definición y acabó disparando mansamente a las manos del guardameta. Era una ocasión magnífica desperdiciada cuando el Betis tenía al rival corriendo hacia atrás.
La pausa de hidratación modificó ligeramente el paisaje. La Real respiró y poco después dispuso de la oportunidad más clara del primer tiempo. Oskarsson se anticipó a Natan por el centro y se plantó solo ante Álvaro Valles. La precipitada salida del portero bético obligó al delantero a intentar superarlo por arriba, pero su toque se marchó demasiado alto. El Betis había gobernado más, aunque aquella acción recordó que la Real podía hacer daño con muy poco.
Kubo también dejó constancia de ello en el minuto 33. El japonés fabricó una buena jugada personal, aunque le sobró el último regate. De esa misma acción nació una contra bética conducida por Riquelme, que eligió buscar al Cucho Hernández cuando Antony reclamaba completamente libre una pelota que podía haber generado bastante más peligro.
El encuentro fue perdiendo claridad conforme se acercaba el descanso. El Betis volvió a avisar en el minuto 44, con un balón que quedó botando en la frontal, perfecto para el golpeo de Facundo Bernal, pero el centrocampista uruguayo mandó su disparo por encima del larguero.
Ganar de entrada refuerza el trabajo del verano antes de que llegue la exigencia añadida de la Champions
Así se marcharon ambos equipos al vestuario. Mejor el Betis en ritmo, presión y condición física, pero sin la finura necesaria para convertir sus buenas recuperaciones en ocasiones realmente limpias para haberse adelantado. Tal vez la más clara fue la del minuto 2, cuando Riquelme llegó a rematar un centro con el exterior de Antony. ¿Qué hubiera pasado de estar Abde? Es fútbol ficción, pero el bailecito de celebración del marroquí y del brasileño no hubiera sido nada descartable. Pero el resumen real al intermedio era mucha actividad, algunas promesas y ninguna certeza aún en el estreno liguero de ambos.
Todo quedaba pendiente de una segunda mitad en la que el cansancio podía ser decisivo, igual que los futbolistas de refresco que entraran desde ambos banquillos.
Y al final eso es lo que vale por encima de cualquier otra consideración: ganar. El Betis podrá revisar los huecos que concedió por dentro, las ocasiones desperdiciadas, alguna salida más que dudosa de Álvaro Valles y esos contragolpes en los que faltó escoger la última decisión, pero lo hará con tres puntos ya metidos en el zurrón. Y eso, cuando uno empieza una Liga tan larga y con la Champions aguardando para exigir todavía más a las piernas y a las cabezas, tiene un valor enorme.
La fotografía de la noche, de cualquier manera, se la quedó Riquelme. El madrileño había tenido la primera, había corrido, había fallado alguna elección y acabó apareciendo cuando de verdad había que hacerlo para rubricar con muchísima clase un triunfo trabajado y merecido. No fue un Betis perfecto, ni muchísimo menos, pero sí un equipo con ritmo, con piernas y con ambición. Ya habrá tiempo para pulir lo demás. Lo primero eran los tres puntos y ésos ya nadie se los quita.
/DiarioSevilla







































