Santa Fe Deportivo
·28 de mayo de 2026
Rosario Central cayó ante Independiente del Valle en la altura y quedó segundo en su grupo

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Rosario Central cerró la fase de grupos de la Copa Libertadores con un sabor agridulce en la altura de Ecuador. Independiente del Valle lo derrotó 1-0 y lo despojó de un triple premio: el primer puesto del Grupo H, el invicto y la posibilidad de sellar una marca histórica. El capitán Junior Sornoza, de penal en el segundo tiempo, anotó el único gol del partido.
A pesar de que el conjunto rosarino finalizó con mejor diferencia de gol, el reglamento de la Conmebol estipula que, ante igualdad de puntos (ambos sumaron 13), el primer criterio de desempate son los partidos entre sí (el sistema olímpico). Allí sacaron ventaja los ecuatorianos, gracias al empate obtenido en Argentina y a este triunfo en su casa.
El desarrollo del primer tiempo ofreció pocas emociones. El local asumió el protagonismo por la obligación del resultado, pero Central lo controlaba con solidez y sin sufrir sobresaltos. Sin embargo, el clima se calentó en la última jugada antes del descanso: hubo un forcejeo en el área visitante y todo Independiente del Valle reclamó penal. Al sonar el silbato, estallaron las discusiones. Sornoza buscó a Ángel Di María, quien reaccionó con un pechazo y se armó el tumulto general. El árbitro cortó por lo sano: llamó a ambos capitanes y, como siguieron la pelea, los amonestó antes de irse a los vestuarios.
En el complemento, el cerrojo táctico de Central se rompió tempranamente. Pol Fernández derribó a Romero dentro del área y el juez no dudó. Sornoza se hizo cargo de la ejecución; el arquero Jeremías Ledesma adivinó la punta, pero la precisión del remate hizo estéril su estirada.
Obligado a reaccionar, el Canalla quemó naves y estuvo muy cerca de la igualdad con un zurdazo cruzado de Jaminton Campaz que el arquero Quintana llegó a desviar con esfuerzo.
Más allá de la bronca por la derrota, la campaña de Central en esta primera instancia fue más que aceptable. El lamento, además de la pérdida del liderazgo, pasó por ese gol recibido que frustró un récord absoluto: de haber mantenido la valla invicta, el equipo de Arroyito habría entrado en los libros dorados del certamen. De este modo, la histórica marca de terminar la fase de grupos sin goles en contra seguirá perteneciendo en exclusiva al Boca de 1977 y al Atlético Nacional de 2016 (curiosamente, ambos terminaron alzando la Copa en esas ediciones).
Ahora, la mirada se traslada a los escritorios. Este viernes 29 de mayo se sortearán los cruces de los octavos de final, una instancia que comenzará a disputarse recién después del Mundial.







































