Milannews24
·14 de agosto de 2026
Sargento Amorim, limpieza hecha: el Milan necesitaba una sacudida

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·14 de agosto de 2026

Hacía falta el sargento Amorim. No necesariamente por simpatía, ni para construir un Milan más blando o complaciente, sino para hacer lo que en los últimos meses parecía faltar: elegir.
El nuevo entrenador rossonero observó, estudió y evaluó la plantilla durante el tiempo de trabajo disponible. Luego llegó el momento de tomar decisiones. Y la lista de excluidos del viaje para enfrentarse al Manchester United cuenta mucho más que una simple convocatoria: cuenta el inicio de una limpieza.
Tomori, Fofana, Odogu y Nkunku están entre los nombres que ya han quedado fuera del proyecto. A ellos se suman Terracciano, Gimenez y Estupiñán, mientras que la posición de Leao sigue siendo más particular y merece un análisis aparte.
El Milan necesitaba esto. Durante demasiado tiempo la plantilla pareció un contenedor en el que se acumulaban jugadores sin una verdadera jerarquía, con líneas saturadas y futbolistas que no parecían tener una ubicación precisa.
Amorim ha elegido un camino distinto: primero entender quién sirve y luego construir alrededor de esos jugadores.
Es un principio elemental, pero fundamental. Un entrenador no puede pretender dar identidad a un equipo si al mismo tiempo tiene que gestionar una plantilla enorme, llena de elementos que no considera funcionales para su fútbol.
El técnico portugués se puso así el traje de sargento y trazó una línea. ¿Dura? Sí. ¿Necesaria? Probablemente también.
Y es precisamente aquí donde surge la principal duda. ¿Por qué esperar a agosto?
El Milan debería haber afrontado esta situación mucho antes. Una plantilla por aligerar no se resuelve en pocos días, sobre todo cuando hay que encontrar compradores, negociar salarios, fórmulas y valoraciones.
Ahora el club se encuentra teniendo que gestionar al mismo tiempo salidas y fichajes, con el riesgo de llegar a las últimas semanas del mercado bajo presión.
El trabajo de Amorim es, por tanto, positivo, pero tardío. El portugués probablemente se ha limitado a retratar una situación que ya existía.
Entre los excluidos también hay dos nombres especialmente significativos: Nkunku y Gimenez.
El primero ya está claramente fuera de los planes y el Milan está dispuesto a valorar incluso una cesión con tal de encontrar una solución. El segundo, en cambio, representa un caso mucho más delicado, teniendo en cuenta la inversión realizada por el club.
Pero precisamente eso demuestra que Amorim no parece dispuesto a dejarse condicionar por el precio pagado o por el nombre en la camiseta.
Si un jugador no es funcional al proyecto, se pone en discusión. Punto.
El verdadero riesgo es que la limpieza se quede solo en una lista de excluidos. Amorim ha hecho su parte señalando a quiénes no considera indispensables. Ahora el Milan y la directiva deben transformar esas indicaciones en operaciones concretas.
Vender, encontrar cesiones, liberar masa salarial y reinvertir en las características que pide el técnico.
Porque el sentido de la revolución no puede ser simplemente echar a alguien. Debe ser construir algo nuevo.
El sargento Amorim ha dado la primera orden: hacer limpieza. Ha llegado tarde, pero quizá precisamente por eso se había vuelto aún más necesario.
Ahora veremos si el Milan tendrá la fuerza para seguirlo hasta el final.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🇮🇹 en este enlace.







































