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·9 de febrero de 2026

Seattle Seahawks conquistan su segundo Super Bowl con dominio total sobre Nueva Inglaterra

Imagen del artículo:Seattle Seahawks conquistan su segundo Super Bowl con dominio total sobre Nueva Inglaterra

Con una defensa implacable, más de cuatro goles de campo de Jason Myers y un touchdown clave en la segunda mitad, Seattle se impuso 22-7 a los Patriots y aseguró su segundo campeonato de la NFL, sellando una actuación histórica en el Super Bowl LX.

  1. LA PREVIA

El camino de Nueva Inglaterra rumbo al Supertazón


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Nueva Inglaterra firmó una temporada sólida y constante. Aunque terminó con la misma marca que los Broncos, la diferencia en criterios de desempate los dejó en el segundo puesto de la Conferencia Americana. Lejos de pesarles, esa posición terminó forjando su carácter en playoffs.

En la ronda de comodines despacharon con autoridad a los Chargers, mostrando una defensiva imponente y un ataque efectivo en momentos clave. Para la fase divisional el reto fueron los Texans, duelo que resolvieron con mayor control del reloj y experiencia en series ofensivas largas. Ya en la Final de Conferencia protagonizaron un choque cerrado ante Denver, donde la frialdad en los minutos finales y una jugada grande en tercera oportunidad les dio el campeonato de la AFC en territorio rival, sellando así su boleto al Supertazón.

¿Cómo llega Seattle?

Seattle arriba con una narrativa distinta, pero igual de peligrosa. Tras despedirse de Geno Smith, apostaron por Sam Darnold, procedente de los Minnesota Vikings, movimiento que generó dudas al inicio, pero que con el paso de las semanas rindió frutos. El conjunto de Washington fue de menos a más, ajustando su esquema ofensivo y fortaleciendo su línea defensiva hasta cerrar la campaña con paso firme.

DE CARA A LAS ACCIONES EL PROTOCOLO

El ambiente es inmejorable y el estadio luce completamente lleno. Luces, pantallas y un mar de aficionados vestidos con los colores de sus equipos convierten el recinto en un espectáculo desde mucho antes del kickoff. Comienza el protocolo previo al partido, ese momento solemne que detiene por unos minutos la euforia y centra todas las miradas en el emparrillado.

En esta edición, la ceremonia tiene un tinte histórico especial: se conmemoran 250 años de la independencia de los Estados Unidos, por lo que el acto protocolario se siente aún más simbólico. Elementos patrióticos, banderas gigantes y una guardia de honor recorren el campo mientras el público responde con aplausos y teléfonos en alto capturando cada instante.

El silencio se apodera poco a poco del estadio cuando se anuncia al artista encargado de entonar el himno nacional. Charlie Puth aparece en el centro del campo, bajo un reflector que ilumina únicamente su figura. Las primeras notas resuenan y miles de voces se unen de inmediato, creando una atmósfera emotiva que pone la piel de gallina. Es el último respiro antes de que ruede el ovoide y comience la batalla por el campeonato.

Seattle y Nueva Inglaterra envían a sus capitanes al centro del emparrillado para realizar el tradicional volado. El estadio guarda un silencio expectante mientras el referee lanza la moneda al aire y ambos equipos observan atentos el resultado. Es un detalle breve, pero cargado de estrategia y simbolismo: la primera decisión del partido.

Nueva Inglaterra ganaria el sorteo y opta por patear, cediendo así la primera posesión ofensiva a los Halcones Marinos. Seattle tendrá entonces la primera oportunidad de mover las cadenas y buscar los puntos iniciales del encuentro, mientras los equipos especiales se acomodan en sus posiciones.

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La emoción en las gradas aumenta cuando una figura histórica aparece en las pantallas gigantes del estadio. Malcolm Butler, leyenda de los Patriots, es presentado ante el público y de inmediato recibe una ovación ensordecedora por parte de los aficionados de Nueva Inglaterra. Con una sonrisa y el puño en alto, Butler se acerca a la banda lateral y hace sonar la campana, un gesto simbólico que enciende aún más el ánimo de los seguidores.

El momento no es casual ni menor. Butler es recordado por una de las jugadas más icónicas en la historia del Super Bowl: la intercepción en la yarda uno en 2015, precisamente frente a Seattle, acción que selló el campeonato para los Patriotas y quedó grabada para siempre en la memoria de la NFL. Y con esto empezaba el Súper Bowl 60.

La primera posesión ofensiva queda en manos de los Halcones Marinos de Seattle, que llegan al partido con un ataque balanceado liderado por su mariscal y respaldado por corredores como Kenneth Walker III, uno de los protagonistas del camino rumbo a este Super Bowl gracias a su capacidad para generar yardas por tierra

El drive inicial arranca con un acarreo de Walker, quien logra avanzar las primeras yardas y consigue el primero y 10 que pone a la ofensiva de Seattle en ritmo desde el primer momento.

La respuesta defensiva de Nueva Inglaterra no tardaria en aparecer. Tras un par de jugadas positivas de Seattle, los Patriots ajustan coberturas y presionan en el momento justo. Tercera y ocho, el mariscal retrocede buscando opciones, pero la bolsa colapsa y se ve obligado a lanzar apresurado. El pase cae incompleto y la defensiva de los Pats mitiga el daño, obligando a los Halcones Marinos a conformarse con equipos especiales.Seattle manda a la unidad de gol de campo al terreno. El estadio contiene la respiración mientras colocan el balón. Jason Myers se perfila, toma distancia y conecta una patada limpia de 33 yardas que viaja recta entre los postes.

Con el 3-0 en contra, llega el momento de la respuesta para los Patriots. Los equipos especiales cumplen y el regreso los deja en una posición aceptable de campo. Drake Maye salta al emparrillado para comandar su primera serie ofensiva del partido, recibiendo indicaciones rápidas desde la banda mientras observa el acomodo defensivo de Seattle.

El ovoide se coloca en la yarda 27, desde donde Nueva Inglaterra comenzará a construir su intento de reacción. El mariscal se coloca bajo centro, revisa coberturas, cambia una señal en la línea y recibe el apoyo del público que intenta hacerse sentir

La ofensiva de Nueva Inglaterra apenas intenta asentarse cuando se topa con un muro azul y verde. Seattle mantiene una estadística impresionante: 18 partidos consecutivos sin permitir puntos en la primera serie rival, y en el escenario más grande del año no parece dispuesto a romper la racha. Y con una defensiva bien distribuida, se acaba la primera jugada de Patriotas y cedia el balón.

Nueva Inglaterra intenta reaccionar, pero la historia se repite. En tercera oportunidad, Drake Maye vuelve a retroceder varios pasos buscando una ventana de pase; sin embargo, la presión llega sin misericordia. La línea defensiva de Seattle rompe la protección otra vez y el mariscal termina en el césped por segunda ocasión en la serie.El reloj sigue su curso y los Patriots se quedan sin opciones ofensivas. Tres jugadas y afuera. La defensa de los Halcones Marinos está teniendo un arranque demoledor, jugando con intensidad, disciplina y una lectura perfecta de las formaciones rivales.

Con unos Pats sin respuesta alguna se iban los primeros quince minutos del Super Bowl, dejando en claro que la defensa será un factor crucial para todo el juego.Seattle lo está ganando 3-0.

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SEGUNDO CUARTO

El reloj marca el final del primer periodo y, tras un breve cambio de lados en el campo, arranca el segundo cuarto del Super Bowl LX. La pizarra favorece a Seattle y la sensación en el estadio es clara: la defensa de los Halcones Marinos ha impuesto condiciones desde el silbatazo inicial.

Nueva Inglaterra vuelve al campo con la intención de romper la inercia, pero la historia se repite una vez más. La ofensiva intenta variar el plan de juego, mezclando un pase corto con un acarreo por el centro, pero Seattle no concede espacios. La lectura defensiva es impecable y la presión llega justo a tiempo para incomodar nuevamente a Drake Maye.Llega la tercera oportunidad y el pase no encuentra destino. Tres jugadas y afuera. La ofensiva de los Patriots sigue sin carburar y la frustración comienza a notarse en la banca. El despeje es inevitable y el ovoide vuelve a cambiar de manos.

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Con buena posición de campo, Seattle iniciará su siguiente serie ofensiva desde la yarda 23, con la oportunidad de ampliar la ventaja y seguir marcando el ritmo del encuentro mientras su defensa continúa siendo la gran protagonista de los primeros minutos del Super Bowl

Seattle vuelve a imponer condiciones. Tras otra serie en la que logran avanzar lo suficiente para meterse en territorio rival, los Halcones Marinos optan nuevamente por asegurar puntos. La ofensiva no encuentra la zona de anotación, pero sí coloca el balón en una distancia cómoda para su pateador.

La defensa de los Halcones Marinos continúa siendo la protagonista indiscutible en este Super Bowl. En lo que va del encuentro, por tercera vez capturan al mariscal de campo de los Patriots, Drake Maye, quien ha sufrido constantemente bajo la presión del frente defensivo de Seattle. La unidad comandada por el coordinador defensivo ha sido una de las más letales de toda la temporada regular, permitiendo la menor cantidad de puntos por partido y complicando seriamente cualquier intento de avance ofensivo rival

La serie ofensiva de los Patriots no logra levantar vuelo y, como si no fuera suficiente con la constante presión a Drake Maye, ahora llega el primer castigo del Super Bowl LX. En la jugada, la ofensiva de Nueva Inglaterra comete un arranque en falso, una infracción que les cuesta yardas y complica aún más su situación en el down.

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El reloj comienza a convertirse en un rival más dentro del terreno de juego. Con la primera mitad acercándose a su final, los Halcones Marinos consumen sus tiempos fuera, señal clara de que buscan organizar una última ofensiva con calma y precisión. Cada segundo cuenta y desde la banca se nota la urgencia por intentar sumar antes del descanso.

La estrategia es evidente: Seattle quiere puntos antes de irse al medio tiempo. Ya sea con un avance profundo o colocándose en rango de gol de campo, la intención es no dejar escapar la oportunidad de ampliar la ventaja. Los jugadores se reúnen rápidamente en el huddle mientras el público aumenta el volumen, consciente de que puede tratarse de la última serie importante antes del entretiempo.

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Seattle no baja el pie del acelerador y continúa aprovechando cada oportunidad que se le presenta. Tras agotar sus tiempos fuera y ejecutar una ofensiva medida, los Halcones Marinos vuelven a colocar el balón en posición de sumar. Nuevamente es el momento de confiar en los puntos seguros ante una defensa rival que ha llevado a Nueva Inglaterra al límite. FINALIZA EL SEGUNDO CUARTO

SHOW DE MEDIÓ TIEMPO

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Con el cierre del segundo cuarto y el marcador aún a favor de Seattle 9-0, llega uno de los momentos más esperados de toda la noche: el Apple Music Super Bowl Halftime Show, encabezado por Bad Bunny. El artista puertorriqueño, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, fue anunciado oficialmente como el protagonista del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, un hito histórico ya que es el primer artista latino e hispanohablante en encabezar este show como solista.

TERCER CUARTO

Tras el espectáculo de medio tiempo encabezado por Bad Bunny, que capturó la atención mundial con su performance entrecortado por momentos intensos de música y espectáculo, el ambiente vuelve al terreno de juego del Levi’s Stadium y arranca el tercer cuarto del Super Bowl LX.

Los Patriotas tienen en sus manos el balón para iniciar la segunda mitad. Es una oportunidad crucial para intentar acortar distancias en el marcador y cambiar la dinámica de un partido que, hasta el momento, ha sido dominado por la defensiva de Seattle y donde Nueva Inglaterra aún no ha conseguido anotar

Drake Maye y su ofensiva se alinean en la yarda correspondiente, conscientes de que cada jugada es decisiva para mantenerse con vida en la lucha por el título

La historia continúa sin cambios para Nueva Inglaterra. La ofensiva intenta ajustar rutas y variar el ritmo, pero nuevamente se queda corta. Tres jugadas sin profundidad, presión constante y pase incompleto. El resultado es inevitable: otra patada de despeje para los Patriots, que siguen sin encontrar respuestas ante una defensa de Seattle que luce ordenada, veloz y dominante en cada línea.

El balón vuelve a manos de los Halcones Marinos y, a diferencia de su rival, Seattle sí logra mover las cadenas. Los acarreos comienzan a surtir efecto; la línea ofensiva abre huecos y el corredor encuentra espacios que desgastan poco a poco a la defensiva patriota. La estrategia es clara: controlar el reloj y avanzar con seguridad.

Una vez más entra Jason Myers, convertido en protagonista silencioso del partido. Toma distancia, ajusta la mira y conecta su cuarto gol de campo de la noche. El balón vuela recto entre los postes y amplía la diferencia.Seattle se pone 12–0.Sin touchdowns, pero con efectividad total en equipos especiales y una defensa intratable, los Halcones Marinos siguen construyendo su ventaja a base de disciplina y precisión.

La ofensiva de New England sigue sin carburar. En una situación que parecía manejable —cuarta oportunidad y apenas una yarda por avanzar los Patriots no logran conectar la jugada clave que les permita extender la serie. La defensa de Seattle vuelve a imponerse con firmeza, forzando el despeje sin siquiera dar señales de debilidad.Se trata de la séptima patada de despeje que ejecuta Nueva Inglaterra en este Super Bowl, una cifra que habla por sí sola del terrible actuar ofensivo de los Pats hasta ahora.

La falta de ritmo en la ofensiva, combinada con la presión constante de la defensiva rival, ha mantenido a los Patriots sin puntos hasta este momento en el partido, mientras Seattle ha controlado el tempo con eficacia absoluta.

Y una vez más, los Patriots no logran capitalizar su posesión ofensiva y terminan entregando el balón una vez más sin anotar. La lucha continúa con el mismo guion que ha marcado este Super Bowl: una ofensiva neoyorquina que no logra descifrar a la defensiva rival y una unidad de Seattle que, por el contrario, ha sido contundente y disciplinada en cada serie.

El marcador refleja claramente ese dominio: Seattle mantiene la ventaja y su defensa ha sido una de las grandes protagonistas, limitando el ataque de Nueva Inglaterra que aún no ha logrado poner puntos en el tablero esta noche

Mientras el reloj sigue corriendo y el partido se acerca paso a paso al final, los Halcones Marinos siguen mostrando por qué fueron la mejor defensa de toda la temporada, frustrando una y otra vez las intenciones ofensivas de los Patriots. Su actuación hasta este momento ha sido clave para sostener la ventaja en el marcador y poner a su equipo en posición de competir por el título.

Justo cuando la ofensiva de los Patriots intentaba organizar otra serie para intentar anotar, llega la jugada grande para la defensa de Seattle. La presión que han ejercido incansablemente desde el inicio del Super Bowl finalmente da frutos más allá de los goles de campo: un defensivo de los Halcones Marinos golpea fuerte, obliga al mariscal Drake Maye a soltar el balón y… ¡balón suelto!

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¡Por fin llegó la primera anotación grande del partido! Tras una defensa dominante y varios goles de campo, los Halcones Marinos consiguen su primer touchdown en este Super Bowl. En una jugada bien elaborada, Sam Darnold conecta un pase profundo con Barner, quien logra atrapar el ovoide en la zona de anotación y desatar la celebración en verde y azul.

¡Sorpresa absoluta en el emparrillado! Cuando parecía que la ofensiva de los Patriots estaba completamente anulada, Drake Maye encuentra finalmente ritmo y precisión. Dos envíos consecutivos, bien colocados y con gran lectura de cobertura, rompen por fin la muralla defensiva de Seattle. El segundo pase cae directo en las manos de su receptor dentro de la zona de anotación y Nueva Inglaterra consigue su primer touchdown de la noche.

La banca patriota estalla en celebración; es un desahogo evidente después de tres cuartos de frustración ofensiva. Con el punto extra convertido, el marcador se coloca 19–7, todavía con ventaja cómoda para Seattle, pero ahora con un aire distinto en el partido

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Cuando Nueva Inglaterra parecía tomar algo de confianza tras su anotación, llega el golpe que puede definir el encuentro. Drake Maye intenta un pase al centro del campo, buscando mantener viva la ofensiva, pero la lectura defensiva es perfecta. Julian Love se anticipa a la trayectoria, extiende las manos y se queda con el ovoide. ¡Intercepción.

El defensivo de Seattle, de ascendencia mexicana, corre algunos metros antes de ser detenido, pero el daño ya está hecho. La banca de los Halcones Marinos estalla en celebración mientras el público entiende la magnitud de la jugada: Seattle recupera la posesión y, prácticamente, sentencia el resultado.

Seattle vuelve a mover las cadenas y, bien colocados en territorio de gol de campo, deciden asegurar otros puntos con el veterano de confianza. Jason Myers se prepara y hace buena patada de 26 yardas, ampliando la ventaja de su equipo con precisión.

La noche de Seattle no sólo quedará marcada por la victoria y el segundo título de los Seahawks, sino también por una actuación extraordinaria de su pateador Jason Myers. Con su quinto gol de campo en este Super Bowl, Myers escribe su nombre en los libros de historia de la liga. En toda la historia de los Super Bowls, ningún otro pateador había llegado a cinco goles de campo en un mismo encuentro, por encima de los registros previos que se quedaban en cuatro intentos convertidos en el gran juego

La defensa de los Halcones Marinos vuelve a hacerse sentir de forma espectacular en el momento clave del juego. Tras una nueva presión intensa sobre Drake Maye, Seattle logra forzar otro balón suelto, desatando la explosión del Levi’s Stadium. El linebacker Uchenna Nwosu una de las figuras más consistentes del front seven recupera el ovoide y no solo detiene la ofensiva rival, sino que lo lleva hasta las diagonales para convertirlo en touchdown defensivo.Es una jugada que prácticamente sentencia el resultado del Super Bowl LX, demostrando el dominio total que ha ejercido Seattle sobre el ritmo y la narrativa del partido

Cuando parecía que el encuentro estaba completamente sentenciado, los Patriotas muestran orgullo y logran volver a la zona de anotación. Drake Maye conecta un pase preciso con Stevenson, quien encuentra el espacio entre la cobertura y cruza las diagonales para sumar seis puntos más para Nueva Inglaterra.

La defensiva de Seattle vuelve a imponerse en la jugada corta, cerrando los espacios y evitando que la ofensiva patriota complete la hazaña. El touchdown maquilla el marcador, pero el error en la conversión refleja la noche complicada que ha tenido Nueva Inglaterra, obligada a arriesgar ante un rival que ha dominado durante prácticamente todo el encuentro.

La conversión de dos puntos es fallada y el marcador permanece 29-13 a favor de Seattle. La diferencia es de 16 puntos, una losa pesada, pero lo más cruel para los Patriotas no es sólo la distancia en el marcador, sino el tiempo restante: apenas 2 minutos con 21 segundos en el reloj.

En la banca de Nueva Inglaterra se percibe urgencia, miradas tensas y jugadas dibujadas a toda prisa. Del otro lado, Seattle respira confianza; su defensa ha sido el pilar de la noche y ahora sólo necesita administrar los segundos finales.

El reloj avanza inexorablemente y el sueño de los Patriots de una remontada espectacular se va desvaneciendo. Con apenas menos de un minuto por jugarse, Seattle está a punto de coronarse campeón del Super Bowl LX, un logro que quedará inscrito con letras doradas en la historia de la franquicia

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