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·3 de enero de 2026
Un Getafe funambulista para 2026

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·3 de enero de 2026

La mejor metáfora para describir la situación actual del Getafe CF responde al arte del funambulismo. El conjunto azulón trata de mantener el equilibrio sobre una cuerda que parece invisible. La soga llegó a ser un suelo pero, a día de hoy, se han perdido las tarimas de la gestión económica y, sobre todo, de la deportiva.
El único punto de apoyo que queda está sujeto a la competitividad a la que te conduce un entrenador como José Bordalás, aunque no hay que olvidarse del compromiso de gran parte de la plantilla, que ha demostrado estar por encima hasta de su propio nivel futbolístico. Explotan sus recursos al máximo y no dejan de creer en lo que sería un ejercicio imposible si no hubiese fe de por medio.
Esto no es sostenible a la larga. Es verdaderamente engañoso pensar que así te puedes salvar en la máxima categoría si no se siguen sucediendo milagros jornada tras jornada. Décimo clasificado con veintiún puntos, pero lo que sucede en el verde no deja de avisar a quien lo quiera ver.

La celebración del gol de Mauro Arambarri ante el Rayo Vallecano
No es el primer año donde la plantilla del Getafe CF está corta de efectivos. La situación se torna un peor con el tiempo. Si cogemos un prisma de aquí a tres temporadas, pasamos de la incorporación de Greenwood bajo las circunstancias que se produce, de la reinvención de Uche para salvar una temporada a hoy, donde no hay esperanza real de generar una plusvalía importante y donde «sólo queda» la unidad del grupo.
El descenso lleva años enseñando sus fauces por Getafe, aunque las clasificaciones no terminen de reflejarlo del todo. No existe una sensación de mejora de año a año desde que Bordalás sucedió a Quique Sánchez Flores en el banquillo azulón y, tanto en el fútbol como en la vida, no mejorar termina generando empeorar.
Sacar un sobresaliente en el mercado de invierno se antoja obligatorio. La regla 1:1 a la que está sujeto el Getafe CF supone que «las que entran por las que salen». No se puede firmar por más de lo que vendes, ni inscribir por más de lo que liberas, pero la plantilla necesita roles de los que no dispone para poder tener un suelo competitivo válido como para permanecer en LaLiga.

José Bordalás llegando al Estadio de Vallecas
Cuando se cierra una puerta (o un portón, en este caso) se abre una ventana. La falta de recursos le ha dado alas a futbolistas que mejoran exponencialmente cada partido que juegan. Siempre tratamos a Arambarri o Luis Milla, se habló mucho del agosto de Adrián Liso por lo que supuso en cuanto a cifras, pero ahora nos toca abrir otro melón con Mario Martín.
Esta temporada ha jugado como pivote, demostrando que lo es de formación, como interior con un físico excepcional, como extremo en fase defensiva y, ayer en Vallecas, como delantero centro haciendo un partido muy por encima de sus cualidades para la posición. Para rematar, suma dos goles con dos martillazos a balón parado. Como era de esperar después de su despliegue, cayó lesionado en el minuto 58.
El Getafe CF le espera y le necesita, aunque ha sumado a un buen Javi Muñoz para la causa. No había contado con minutos hasta la fecha, pero es carne de lo que necesita este equipo: pundonor, piernas y último tercio. A la falta de un delantero centro que debería llegar en este mercado invernal, soluciones como estas se vuelven vitales para sobrevivir.

Mario Martín celebrando su tanto ante el Girona









































