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·4 de febrero de 2026
Un mercado de fichajes de invierno peculiar

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·4 de febrero de 2026

El resultado del mercado de invierno de fichajes del Atlético de Madrid en este campaña 2025/26 ha resultado, cuando menos, peculiar. Peculiar, sin duda, para mal, en un par de aspectos y por determinar si lo será para bien en otros; eso solo el tiempo lo dirá.
Ha sido el primer mercado de fichajes de Mateu Alemany, tras su contratación hace algunas semanas como nuevo director deportivo y la primera peculiaridad que ha tenido (para mal) ha sido que éste se haya pasado un mes realizando declaraciones a todo periodista que quisiera acercarle un micrófono para repetir afirmaciones como “la plantilla es suficientemente completa”, “los cuatro jugadores traspasados apenas contaban”, “tenemos una idea clara de lo que queremos”, “los jugadores que lleguen, han de llegar, como máximo, a cuatro o cinco días antes del cierre del mercado porque el último día es imposible hacer nada” y, sobre todo, aquella de “los jugadores que vengan serán absolutamente diferenciales; si no, no vendrán”. Pues bien, los tres jugadores que han llegado – Ademola Lookman, Obed Vargas y Rodrigo Mendoza – han llegado el último día de mercado (penúltimo, tal vez, en el caso de Lookman) y solo uno de ellos, el propio nigeriano, puede considerarse un jugador diferencial si tenemos en cuenta la configuración de la plantilla atlética.
Pero es que, además, afirmar como afirmaba Alemany, que los cuatro jugadores descartados, salvo Gallagher sin ser titular, apenas contaban, es una verdad a medias: absolutamente cierto es que Carlos Martín y Javi Galán no contaban absolutamente nada, pero Raspadori participó en momentos puntuales para buscar algo diferente y, sobre todo, dar refrescos y Gallagher, aún sin tener encaje en este equipo de Simeone, era el jugador número 13 de la plantilla.
Y esto nos lleva a la segunda peculiaridad negativa de este mercado: el timing. Mientras que los cuatro jugadores traspasados abandonaron el Atlético de Madrid en los primeros días (por ser generoso) del mercado, las tres incorporaciones no han llegado hasta el último momento, provocando que la plantilla, al menos en lo que se refiere a número de efectivos, quedase muy debilitada durante las 3 o 4 últimas semanas. ¿La consecuencia? Eliminados en semifinales de la Supercopa de España, más lejos del Barça en Liga, fuera del top 8 de la Champions (después de empatar con el Galatasaray y perder con el Bodo Glint, rivales teóricamente asequibles) … a falta de saber lo que ocurrirá este jueves en los cuartos de final de la Copa del Rey a disputar frente al Real Betis Balompié en La Cartuja.
Y volviendo a las bajas, ¿no podría haber disputado Raspadori algunos minutos “de calidad” tras la lesión de Griezmann? ¿no podría Gallagher haber servido como alternativa en medio campo ante la saturación de minutos de Barrios – aquí tenemos el resultado – o de Koke? En el haber de Alemany, hay que apuntar, cierto, que parecía (casi) imposible recuperar la inversión por dos jugadores sin encaje en esta plantilla, por un motivo u otro; y lo ha hecho. Pero volvamos al timing: si te vas a deshacer de estos cuatro jugadores en el minuto 1 del mercado, ¿una dirección deportiva seria y solvente no tendría los necesarios recambios negociados y casi apalabrados para incorporarlos de forma inmediata y no crear este “agujero” en la plantilla durante varias semanas?
Y yendo a analizar las tres incorporaciones… Ademola Lookman, nigeriano, como decíamos, el único que se puede calificar de “diferencial”: un futbolista veloz, con tendencia a partir de banda izquierda para regatear hacia adentro ya sea para chutar o asistir, olfato de gol, generador de caos, especialista en sacar partido de jugadas embarulladas dentro del área rival… pero, sobre todo, un perfil del que no disponía este equipo.
Y los otros dos, los dos medios, el mexicano Obed Vargas y el español Rodrigo Mendoza son dos “melones por abrir”, más el primero que el segundo. Con 20 años cada uno de ellos, de Vargas hablan maravillas, pero, al menos uno no tiene referencia alguna de la MLS, Liga en la que se ha venido desempeñando, para poder juzgarlo; y de Mendoza, sí que se puede afirmar que tiene muy buena pinta pero que su experiencia en la primera división española se reduce a esta media temporada que llevamos disputada y con apenas 9 partidos como titular; pero, de hecho este es el tipo de fichajes por el que debería apostar el Atlético de Madrid: jugadores jóvenes y que se puedan comprar a un precio “asequible” (menor riesgo si la apuesta sale mal) antes de “exploten” y su precio se convierta en inasumible. Resultarán como resulten – ojalá que bien – pero lo que parece claro es que no son jugadores maduros como para poder dar un rendimiento inmediato en un equipo que debería aspirar a pelear la Copa del Rey hasta el final, ser competitivo en Champions y tratar de poner “el aliento en el cogote” a Real Madrid y Barcelona en Liga.

Y esto nos lleva a la última y más inquietante pregunta: ¿Hubiera querido Simeone jugadores “más hechos” y de rendimiento inmediato para poder competir con garantías “desde ahora” y Mateu Alemany, obviando los deseos de su entrenador y (casi) dando por perdido lo que resta de temporada, está configurando un equipo de futuro? ¿Tiene algo que ver en el planteamiento anterior el cambio radical en las declaraciones de Simeone en las últimas semanas: de aquél “yo soy un hombre de club” a éstos “yo solo soy un entrenador y trabajo con lo que pone el club a mi disposición” o “claro que necesitamos y espero fichajes si se han ido 4 chicos” o la respuesta de “bien, todo muy bien” cuando el sábado pasado, tras el empate a 0 frente al Levante, le preguntaron qué opinión le merecía el banquillo que tenía?
Item más: A este equipo le siguen faltando, al menos, un lateral izquierdo (¿por qué no se ha ido a por Grimaldo?), un mediocentro de nivel – a la espera de ver como resultan Vargas y Mendoza, no nos podemos pasar lo que resta de temporada con un jugador de 34 años, por mucho que esté dando un rendimiento excelente, un jugador espectacular pero que, demostrado está, no puede jugar los 90 minutos de todos los partidos y otro que, siendo positivos, está todavía en período de adaptación – y un delantero.








































