Anfield Index
·11 de mayo de 2026
Varios periodistas afirman que el Liverpool ha ido a peor con Slot

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·11 de mayo de 2026

La temporada del Liverpool ha entrado en un terreno profundamente incómodo, con la afición de Anfield abucheando las actuaciones y cuestionando si Arne Slot realmente está llevando al club en la dirección correcta. Menos de un año después de levantar el título de la Premier League, el Liverpool se encuentra ahora acusado de involución, confusión táctica y una preocupante pérdida de identidad.
Lo que debía ser el comienzo de una nueva dinastía se ha convertido, en cambio, en una campaña marcada por la incertidumbre. Los aficionados que antes cantaban con orgullo ahora se marchan de Anfield frustrados, preguntándose cómo han caído tan rápido los estándares.
Hablando tras el último tropiezo, varios periodistas que cubren al Liverpool pintaron un panorama sombrío de un equipo que ha perdido impulso bajo el mando de Slot. Uno describió el debate en torno al neerlandés como “absolutamente perverso”, dado que ganó la liga apenas la temporada pasada, pero admitió que existen grandes preocupaciones sobre la dirección táctica del equipo.
Otro sostuvo que el Liverpool ha “retrocedido muchísimo” pese al fuerte gasto y la inversión en la plantilla. La crítica se centró en fallos en la planificación de fichajes, estrellas veteranas y un sistema que ya no parece capaz de desarmar a los rivales.
El ambiente en Anfield ha cambiado drásticamente en los últimos meses. Los aficionados ya no están simplemente frustrados por los resultados. Cada vez les convence menos el fútbol del equipo.
Un periodista señaló: “Los equipos se les enfrentan con un bloque bajo. Les juegan de forma más directa. Arne Slot no parece haber estado ni cerca de encontrar una solución a eso”.
Esa crítica va al corazón de los problemas del Liverpool. Con Jürgen Klopp, el Liverpool arrollaba a los rivales con intensidad, velocidad y una presión incansable. Con Slot, la estructura parece más lenta y previsible.
Las preocupaciones no terminan ahí. Alexis Mac Allister, antes considerado uno de los mejores centrocampistas del mundo, ha sufrido un fuerte descenso en su influencia. Mohamed Salah ha tenido dificultades para alcanzar su nivel de élite habitual, mientras que los defensores veteranos Virgil van Dijk y Andy Robertson se han mostrado cada vez más vulnerables.
Como lo resumió un analista: “Los jugadores están involucionando con Slot, no progresando”.
Esa sola frase puede explicar por qué los abucheos en Anfield se han vuelto más frecuentes. Los aficionados del Liverpool pueden tolerar una transición. Lo que les cuesta aceptar es un declive visible.
Los problemas del Liverpool no pueden achacarse por completo a Slot. Varios periodistas destacaron que la propia plantilla se está acercando al final de un ciclo.
Van Dijk ya no está en su pico físico. Robertson parece acercarse al final de su etapa en el Liverpool. Alisson no ha alcanzado con regularidad los niveles extraordinarios a los que los aficionados se habían acostumbrado. El futuro a largo plazo de Salah sigue siendo incierto.
Un reportero lo describió sin rodeos: “Esta es una plantilla envejecida”.
Esa realidad ha intensificado el escrutinio sobre el director deportivo Richard Hughes y la estrategia de fichajes del Liverpool. Ahora se plantean dudas sobre si el gasto del verano pasado realmente mejoró la plantilla en algo.
El mismo periodista argumentó que el Liverpool “nunca iba a perder a un jugador como Trent Alexander-Arnold y mejorar”, añadiendo que el club hizo poco por compensar adecuadamente esas bajas y transiciones.
Las dudas sobre los fichajes también han rodeado a algunas incorporaciones más recientes. Contrataciones que al principio parecían ilusionantes han tenido dificultades para generar el impacto esperado, lo que alimenta las dudas sobre si la planificación de mercado del Liverpool realmente encaja con el sistema de Slot.
Mientras el Liverpool tropieza en medio de la incertidumbre, clubes como el Chelsea empiezan a percibir debilidad.
El propio proceso de reconstrucción del Chelsea ha sido caótico por momentos, pero crece la sensación de que los rivales ahora ven al Liverpool como un equipo en declive y no dominante. Un periodista comparó la trayectoria actual del Liverpool con la del Manchester City llegando al extremo opuesto de su ciclo.
“Creo que alcanzaron su punto máximo al ganar el título la temporada pasada y este año hemos visto bastante declive natural”, explicó.
Esa valoración dolerá a los aficionados del Liverpool porque sugiere que el club ya no está evolucionando. En cambio, está yendo hacia atrás mientras sus competidores se reconstruyen con plantillas más frescas y planes a largo plazo más claros.
Sigue existiendo la creencia de que el Liverpool tiene suficiente calidad para recuperarse. Florian Wirtz fue señalado como un jugador capaz de asumir un papel más central si Salah acaba marchándose. Un analista incluso bromeó diciendo que el alemán tiene “energía de protagonista”.
Pero el potencial por sí solo no resolverá los problemas actuales del Liverpool.
El propio Slot ya ha admitido que el Liverpool necesita grandes mejoras este verano. Según se informa, cree que el progreso volverá si recibe a los jugadores que quiere en el mercado de fichajes.
Se espera que el Liverpool apunte a extremos más rápidos y refuerzos defensivos más jóvenes como parte de una reconstrucción importante. El desafío es enorme porque esto ya no se trata de añadir profundidad. Puede que el Liverpool necesite remodelar por completo la columna vertebral del equipo.
El temor más profundo entre los aficionados es que el equipo se haya ido debilitando gradualmente cuanto más se ha alejado de los principios de Klopp. Un periodista sostuvo que la forma campeona del Liverpool la temporada pasada surgió de “una gran mezcla” entre las ideas de Klopp y los ajustes de Slot.
Ahora, sin embargo, ese equilibrio parece perdido.
“Cuanto más Slot se ha vuelto y menos Klopp ha sido, peor está”, afirmó el periodista.
Ese puede ser el veredicto más demoledor de todos.
Por ahora, el Liverpool sigue atrapado entre dos eras. Los abucheos en Anfield reflejan algo más que frustración por los resultados. Reflejan ansiedad sobre si el club todavía sabe exactamente en qué quiere convertirse.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.







































