Un 10 Puro
·30 de junio de 2026
Verbruggen tendrá pesadillas con la tanda: Bono liquida a Holanda desde los 11 metros

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·30 de junio de 2026

Las tandas de penaltis son área de experticia para la selección marroquí. Los africanos sufrieron lo que no está escrito contra Holanda y, de hecho, llegaron al minuto noventa estando eliminados de la Copa del Mundo. Pero el destino quiso que Marruecos eliminara a su primer grande en este Mundial, y que lo hiciera desde los once metros.
Bono se volvió a hacer enorme. Como en 2022 contra España, el portero intimidó a todos los lanzadores. La potencia de sus estirones, su alcance y su capacidad para adivinar una y otra vez las intenciones de los pateadores acabaron con la Naranja Mecánica. Los nervios transmitidos llevaron a dos penaltis fallados (Kluivert y Timber) antes de que él pudiera parar el tiro decisivo, el de Summerville.
Es la tercera tanda de penaltis que en los últimos años le sale cara a Marruecos. La primera fue en la Copa del Mundo anterior contra España, y la segunda hace tan solo unos meses, en enero, en las semifinales de la Copa África contra la muy poderosa Nigeria.
Pero la historia pudo ser distinta. Verbruggen difícilmente se olvidará del penalti de Rahimi, ese que adivinó, que paró y se le terminó colando en la portería tras un rebote sumamente desafortunado en su pie. Hubiese sido todo muy distinto. El portero le habría devuelto entonces la ventaja a los suyos tras el fallo de Kluivert, y quién sabe qué pudo haber pasado después; seguramente el guardameta se hará esa pregunta una y otra vez en los próximos días.
Muy cerca estuvieron los africanos de pasar al papel de víctima en un guion similar al vivido en el Marruecos- España de octavos de final en 2022. Como aquel día España, los marroquíes llevaron la batuta, tomaron la iniciativa y amasaron la pelota; no tuvieron su mejor noche, pero eran superiores, y eso no bastaba para derribar a los dirigidos por Ronald Koeman.
A diferencia de aquel duelo con La Roja, en este hubo goles. El agónico cabezazo de Diop fue el que permitió que el encuentro se extendiera, primero hasta la prórroga, y después hasta la definición desde los once metros. Y allí, a diferencia de la Selección entonces comandada por Luis Enrique, estos sí consiguieron imponerse y evitar una eliminación demasiado prematura.
Holanda volvió a aferrarse a Cody Gakpo en los momentos importantes. La Oranje no encontraba respuestas y resistía más de lo que jugaba, pero tendrían una chance a campo abierto, y no la desperdiciaron. Con Marruecos volcada al ataque, Summerville se soltó a correr; se plantó en el área y cayó, pero ya en el suelo consiguió tocar el balón por última vez para cedérselo al héroe holandés.
Gakpo volvía a tener la historia en sus manos. El pase de Summerville, dificilísimo de ejecutar, fue perfeto. El futbolista del Liverpool, ante un Bono que achicaba desesperadamente, le pegó de primeras y mandó la pelota al fondo de la red. Y más allá de la trascendencia deportiva del 1-0, el gol tenía un significado mucho mayor para Gakpo.
Hace unos días, la esposa de Cody Gakpo perdió al bebé que estaban esperando. Pese a la tragedia, el futbolista decidió luchar por su país, quedarse en la concentración y seguir. Por eso, cuando el balón cruzó la línea de gol, se arrodilló y empezó a llorar. Todos sus compañeros, suplentes incluidos, corrieron a rodearlo y apoyarlo en uno de los momentos más duros de su vida.
Pese a la dolorosa eliminación, a sus 27 años, el atacante se ha confirmado en Norteamérica como el referente de gol en su país. En Catar anotó tres goles y en este se va con otros tres y una asistencia, claves en una Holanda a la que no le sobraron los kilates en el área contraria.







































