Un 10 Puro
·20 de agosto de 2026
Verstappen desafía a todos y se queda: Red Bull será su casa hasta 2030

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·20 de agosto de 2026

Max Verstappen ha decidido quedarse. El tetracampeón del mundo continuará en Red Bull hasta 2030 después de ampliar dos años más el contrato que inicialmente le vinculaba con la escudería hasta 2028. Una decisión que va mucho más allá de una simple renovación: el neerlandés ha elegido permanecer en la misma estructura que apostó por él cuando apenas era un adolescente y en la que ha construido toda su carrera en la Fórmula 1.
Verstappen debutó en la Fórmula 1 en 2015 con Toro Rosso, la actual Racing Bulls, después de que el programa de jóvenes pilotos de Red Bull apostara por él cuando todavía tenía 16 años. Un año después llegó su ascenso al equipo grande y, desde entonces, su historia ha quedado ligada a Milton Keynes. La FIA confirmó aquel ascenso en 2016, cuando Red Bull intercambió sus asientos con Daniil Kvyat y Verstappen pasó a acompañar a Daniel Ricciardo.
Si cumple su nuevo contrato, Verstappen habrá pasado 16 temporadas dentro de la estructura de Red Bull, desde aquel Toro Rosso de 2015 hasta el final de 2030. Una longevidad extraordinaria para una estrella de su calibre y una muestra de hasta qué punto su trayectoria está ligada a una única casa. No es solamente el equipo con el que ganó sus cuatro Mundiales entre 2021 y 2024: es el equipo que le abrió las puertas de la Fórmula 1 cuando todavía era un niño.
En estos años, Verstappen ha visto cambiar prácticamente todo a su alrededor. Ha tenido diferentes compañeros, diferentes coches, diferentes reglamentos y diferentes responsables técnicos. Pero él siempre ha permanecido en el mismo ecosistema.
Y eso hace todavía más llamativa su decisión actual. Porque el Red Bull al que Verstappen acaba de comprometerse hasta 2030 no es el Red Bull que arrasó entre 2021 y 2024. La escudería atraviesa una etapa mucho más complicada y el nuevo reglamento de 2026 ha alterado por completo la jerarquía de la parrilla. Después de las primeras once carreras, Red Bull marcha cuarto en constructores y Verstappen ocupa la sexta posición del Mundial, a 110 puntos del líder, Kimi Antonelli.
Durante meses, esa situación alimentó las especulaciones sobre su futuro. Su contrato original hasta 2028 incluía cláusulas vinculadas al rendimiento que podían abrirle la puerta de salida si Red Bull no era capaz de ofrecerle un coche competitivo. Mercedes apareció como una alternativa evidente y McLaren también entró en las quinielas, especialmente después de anunciar el fichaje de una de las personas que más estrechamente ha trabajado con Verstappen.
El terremoto dentro de Red Bull no ha sido exclusivamente deportivo. Verstappen ha visto desaparecer en apenas un año buena parte de las figuras que formaban el núcleo de poder y confianza de Red Bull.
Christian Horner, el hombre que dirigió Red Bull durante dos décadas, fue apartado de su puesto en julio de 2025 y sustituido por Laurent Mekies. La salida se produjo después de una etapa marcada por el descenso del rendimiento del equipo y las tensiones internas.
Después llegó otro golpe especialmente significativo para Verstappen: Helmut Marko dejó Red Bull a finales de 2025, poniendo punto final a dos décadas como asesor de la escudería. El austríaco había sido una de las figuras fundamentales en la carrera del neerlandés y uno de sus grandes aliados dentro de la estructura. El propio Verstappen reconoció entonces la importancia que Marko había tenido en su trayectoria.
Y todavía quedaba una pieza más. Gianpiero Lambiase, el inseparable 'GP', también tiene fecha de salida. El ingeniero de carrera de Verstappen desde su llegada al primer equipo abandonará Red Bull cuando termine su contrato y se incorporará a McLaren en 2028 como Chief Racing Officer. Es decir, Verstappen ha decidido renovar hasta 2030 sabiendo que una de las personas con las que más ha compartido radio durante su carrera ya no estará a su lado en los últimos años de este nuevo contrato.
La renovación también supone un respaldo al nuevo Red Bull. Laurent Mekies ha heredado una estructura que necesitaba reconstruirse después de años de dominio y que ha perdido varias piezas importantes.
Verstappen podría haber esperado. Podría haber utilizado su situación contractual para buscar un coche ganador en otro garaje. Podría haber seguido el camino de Lambiase o haber aprovechado el interés de Mercedes. En lugar de eso, ha elegido quedarse en la estructura que apostó por él antes incluso de que fuera una estrella.
Y ahí está la verdadera dimensión de este contrato. Porque Verstappen no firma simplemente hasta 2030. Firma para seguir escribiendo toda su carrera en el mismo sitio. Desde aquel adolescente que llegó a Toro Rosso en 2015 hasta un campeón de cuatro Mundiales que ya ha sobrevivido a cambios de reglamento, compañeros, jefes, ingenieros y ciclos deportivos.







































