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·17 de mayo de 2026
Vicho Pizarro se quedó con las ganas de jugar la final: River eliminó a Rosario Central en semis (Video)

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·17 de mayo de 2026

Lo cambió todo River. Absolutamente todo. De los silbidos que se habían llegado a escuchar frente a San Lorenzo pasó sin escalas a los aplausos cerrados. El nerviosismo mutó en ilusión. Las dudas del ayer ahora son certezas.
La reprobación se transformó en un entusiasmo que desborda el Monumental y hace explotar los corazones de las más de 85.000 almas que reventaron la cancha. La pesadilla se convirtió en un sueño que crece, que toma forma, que cobra volumen. En definitiva, que tiene sentido. Porque el equipo del Chacho Coudet tuvo más sentido colectivo que nunca en este partido contra Rosario Central. Y su gente hasta se animó a entonar un cantito que hace apenas dos semanas nadie se hubiese atrevido a invocar. “¡Porque este año de acá de Núñez, de acá de Núñez, sale el nuevo campeón”, retumbó.
River superó una prueba muy difícil ante un rival que cuenta con múltiples recursos en materia ofensiva y que venía muy embalado después de dejar en el camino a Independiente y Racing en el Gigante de Arroyito, con polémicas arbitrales incluidas, que llevaron a tener que levantar la guardia como en los mejores tiempos del Muñeco Gallardo. Porque el Canalla venía como una aplanadora y llevaba ocho partidos sin perder por toda competencia, con siete triunfos y un empate. A ese equipo le ganó River. A ese conjunto superó de una forma mucho más amplia que lo que marcó el exiguo resultado. River, esta vez, mostró el repertorio completo que debe tener un equipo que aspira a grandes cosas. Tuvo un gran despliegue físico, respuestas futbolísticas y también anímicas. Después de la lesión tempranera de Driussi tras recibir un patadón de Ibarra, luego del penal que no pudo aprovechar un especialista en la materia como Cachete Montiel, afloró el temple para sobreponerse a esas situaciones adversas que en otro momento lo hubiesen desmoronado. Pero esta vez eso no pasó porque River tuvo corazón, inteligencia y resiliencia, condimentos indispensables para llegar a una final.

Driussi sufrió una dura lesión en la rodilla (Foto: Juano Tesone – CLARIN).
Es cierto que en algún momento Beltrán rescató al Millonario de la cornisa con sus reflejos y que también el palo se puso la banda tras un tiro libre de Di María. Tan cierto como que River tuvo lapsos muy prolongados en los que prácticamente borró de la cancha a Central. Lo desdibujó con una presión asfixiante, hasta dejarlo irreconocible, inconexo, inerme y con poca capacidad de reacción. Le robó la pelota y le impidió hacer uso de toda su artillería pesada en ataque.
El dueño de casa salió a la cancha dispuesto a devorarse a Central. River fue un equipo muy serio. Y así jugó el partido. Con agresividad. Con ímpetu. Con un nivel de determinación y concentración apabullantes. Galván, Vera y Moreno, ese mediocampo tan cuestionado últimamente, se comió la cancha como nunca antes. Los zagueros, Martínez Quarta y Rivero, más allá de algún error puntual, edificaron una muralla. Viña, quien jugó por el lesionado Acuña, tuvo un sacrificio vital. Si River no logró una diferencia más amplia fue, en parte, porque al salir Driussi perdió algo de peso en el área. Y eso que Juan Cruz Meza fue incisivo y Colidio, inteligente y determinante, a punto tal que ejecutó el segundo penal con clase y tranquilidad cuando el nerviosismo invadía el estadio.

Colidio, inteligente y determinante, a punto tal que ejecutó el segundo penal con clase y tranquilidad cuando el nerviosismo invadía el estadio (Foto Juano Tesone – CLARIN).
Jugó muy bien River. Lo jugó como una final. Tuvo la intención, la garra y, fundamentalmente, la intensidad que pretende Coudet. Fue, en síntesis, un equipo que llevó impreso con nitidez el sello del Chacho. Demostró un crecimiento cualitativo y acorraló a un rival de los pesados, que se vio maniatado e inquietó mucho menos de lo que se infería en la previa. River pasó un examen muy complicado. Y ahora viajará a Córdoba para enfrentar a Argentinos o Belgrano en la final del Torneo Apertura.
“¡Se viene la banda de River!”, fue el hit que hizo estallar un Monumental en éxtasis. Un estadio colmado de un público que, antes del partido, durante el precalentamiento precompetitivo, había hecho sentir un mensaje contundente: “¡Pongan más huevos, pongan más corazón, como ponemos, nosotros en el tablón!”. Cambió todo este River, que puso lo que le reclamaba la tribuna. Al equipo le retribuyeron esa entrega con aplausos para todos. Ya sobre el final, la ilusión creció de tal manera que la gente se animó a entonar esa canción que, por cábala, rara vez se escucha en la víspera de un partido determinante: “¡Porque este año de acá de Núñez, de acá de Núñez, sale el nuevo campeón!”.

/Olé. Viedo: ESPN







































