Madrid-Barcelona.com
·5 de septiembre de 2026
Vinícius vuelve a desafiar al entrenador: el gesto con Mourinho que recuerda a Xabi Alonso

In partnership with
Yahoo sportsMadrid-Barcelona.com
·5 de septiembre de 2026

La escena ocurrió al final del partido Betis-Real Madrid.
Mourinho se acercó a sus jugadores después del 1-0 para saludarles y tratar de levantarles el ánimo tras una derrota que el técnico consideró difícil de explicar. Cuando llegó el turno de Vinícius, el brasileño evitó el saludo y siguió su camino sin establecer contacto visual con el entrenador. La imagen ha generado polémica y rápidamente ha empezado a circular como una muestra de tensión entre ambos.
Pero conviene separar lo que se ve de lo que se interpreta. Lo que se ve es un desplante. Lo que todavía no se puede asegurar es que exista un conflicto entre Vinícius y Mourinho.
Y precisamente por eso la imagen tiene interés. Porque llega en un momento especialmente delicado.
El Madrid había ganado sus tres primeros partidos de Liga y llegaba a Sevilla con la posibilidad de mantener el pleno. Terminó perdiendo 1-0 ante el Betis por un gol de Troy Parrott y después de desperdiciar varias ocasiones, incluido un penalti lanzado por Mbappé en el descuento.
Vinícius, además, había participado en una de las acciones más importantes del final: recibió la falta que provocó el penalti. Pero el Madrid no consiguió empatar. Y la frustración fue evidente.
Mourinho, sin embargo, salió en defensa de sus jugadores. Dijo estar muy satisfecho con el equipo y aseguró que no tenía “absolutamente nada que reprochar” individualmente a sus futbolistas. También respaldó a Mbappé después del penalti fallado: cuando uno lanza desde los once metros, explicó, lo hacen todos.
El entrenador eligió cerrar filas. Vinícius eligió otra manera de expresar su enfado. Ahí aparece la primera tensión narrativa.
La imagen recuerda inevitablemente a otra escena protagonizada por Vinícius, esta vez con Xabi Alonso. En aquella ocasión, el brasileño no ocultó su enfado cuando el entrenador decidió sustituirle. Ni siquiera se dignó a mirar al técnico cuando abandonó el terreno de juego. Le hizo la cobra y no quiso darle la mano.
La coincidencia resulta incómoda.
“Lo que se ve es un desplante. Lo que todavía no se puede asegurar es que exista un conflicto.”
Dos entrenadores distintos. Dos momentos de frustración. Una misma estrella y una reacción muy parecida.
Eso no demuestra que Vinícius tenga un problema con Mourinho. Pero sí demuestra algo que el nuevo entrenador tendrá que gestionar: Vinícius no siempre encaja bien que las decisiones del banquillo vayan contra lo que él quiere.
Y eso, en un vestuario como el del Real Madrid, no es un detalle menor.
Hasta el viernes, la relación entre Mourinho y sus jugadores se había contado desde el éxito. Tres victorias consecutivas. Un equipo competitivo. Una plantilla que parecía responder a las exigencias del entrenador.
La derrota de Sevilla cambia el escenario. Ahora Mourinho tiene que demostrar cómo gestiona las primeras frustraciones, los primeros jugadores que no están contentos y, sobre todo, las primeras decisiones que puedan afectar a sus estrellas.
Y Vinícius es probablemente el caso más delicado. Porque no hablamos de un jugador cualquiera. Es una de las caras del proyecto.
Un futbolista que necesita sentirse importante y que, al mismo tiempo, tiene que aceptar que Mourinho va a tomar decisiones que no siempre le gustarán. La primera gran derrota ha dejado precisamente esa fotografía.
Mourinho quería cerrar filas con sus jugadores. Vinícius no pareció estar para fotografías.
Sería exagerado hablar ya de una guerra entre ambos. No hay elementos suficientes para hacerlo.
Vinícius acababa de perder un partido que el Madrid dominó durante buena parte del encuentro y en el que el equipo terminó marchándose de Sevilla sin premio. Su reacción puede ser simplemente la de un jugador profundamente frustrado.
Pero precisamente por eso Mourinho debe actuar con inteligencia. Porque estas imágenes tienen una capacidad extraordinaria para construir relatos.
Hoy es un saludo rechazado. Mañana puede ser una sustitución. Después, una protesta. Y entonces el debate ya no será futbolístico. Será sobre quién manda.
Mourinho ha construido buena parte de su carrera alrededor de la gestión de vestuarios y de su capacidad para controlar las jerarquías. No necesita entrar en una guerra con Vinícius. Necesita algo mucho más sencillo: que el brasileño entienda que la autoridad del entrenador no está en discusión.
Y que Vinícius entienda que su frustración puede ser legítima, pero la camiseta del Real Madrid no incluye el derecho a elegir las decisiones del entrenador.
La escena de La Cartuja todavía puede quedarse en una simple reacción después de una derrota. Pero Mourinho haría bien en tomar nota. Porque ya ha visto esa película antes.
En vivo







































