Un 10 Puro
·11 de enero de 2026
Vinicius vuelve a la vida pero el Madrid sigue con respiración asistida

In partnership with
Yahoo sportsUn 10 Puro
·11 de enero de 2026

Sinceramente, no lo esperaba. Me refiero al partidazo que se marcó Vinicius en Yeda ante el Barcelona, tras tantos meses deambulando como alma en pena. Su golazo para el 1-1 es de Balón de Oro, ese galardón que solo por olerlo le despeñó montaña abajo metiéndole en una espiral autodestructiva que no le llevaba a ningún sitio. Bueno, sí: fuera del Real Madrid. Cuando Vini está a tope, concentrado, entregado y efervescente, es un jugador diferencial. En Yeda lo fue hasta que los plomos se le fundieron, pero dio gusto, otra vez, verle.
En cambio, y es muy difícil reconocerlo, sí me esperaba una derrota blanca en la final ante los azulgrana. Los dos gigantes españoles están muy alejados de la elite europea: el Barcelona, porque tiene una defensa de blandiblub y el Real Madrid, porque le faltan muchas cosas: no sólo táctica, sino también jugadores, liderazgo y carisma. El único que le puso yemitas entre los blancos en cada lance fue un soberbio Asencio, tras Vini el mejor de su equipo. Pero si nadie pega un grito, nadie pide el balón y nadie asume la responsabilidad, algo falla.
Más allá de drama de lesiones en la plantilla blanca, lo que se echa de menos es eso: un par de jugadores que pidan el balón cuando quema, que arenguen a sus compañeros para que no desfallezcan, que le peguen cuatro gritos acompañados de muchos aspavientos al compañero que no corre (¿se acuerdan de Cristiano Ronaldo y sus broncas?). Al Madrid le faltan muchas cosas.
Sería injusto meter en ese pack a Gonzalo, que ya sabe lo que es marcar en una final y en un Clásico aunque sirviera solo para ilusionar antes del descanso, y a un Mbappé que jugó el tramo final del encuentro resucitado del ambulatorio de Sanitas justo a tiempo. Pero es que el Barcelona, del centro del campo para adelante y me temo que también en la dirección técnica, es superior. Pedri, el Tío Calambres de Luis Aguilé, y De Jong hicieron transparentes a Camavinga, Valverde y Bellingham. Lamine fue más molesto que una visita al dentista y Raphinha... Qué decir de ese tipo que parecía un parche procedente del Leeds y que es, por méritos propios, el Demonio de Tasmania hecho futbolista: porque tiene todo lo que les dije antes: no solo es buenísimo, es que es un líder, lo da todo y marca el espíritu del equipo. ¿De este tipo de jugadores no hay que pueda fichar el Madrid?









































