La Galerna
·30 de enero de 2026
Vuelve Mou

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·30 de enero de 2026

Estuve en RMTV comentando el sorteo, y es comprobable que profeticé que nos tocaba el Benfica. No tuvo mucho mérito, primero porque tenía un 50% de posibilidades de acertar, y segundo porque la suerte se ha limitado a deparar lo que estaba escrito en las estrellas. Los guiones del Madrid en la Champions están trufados de intrahistorias como esta. Jugar contra el mismo equipo que te acaba de desalojar del Top8, vértelas contra él tres veces en un mes después de estar 61 años sin hacerlo y hacerlo además cuando está dirigido por un ex sumamente ilustre y controvertido forma parte de esas subtramas con las que el Madrid (ojalá) ilustra la trama suprema de la victoria final en su Copa de Europa.

Ahora mismo, sería tan propio del Madrid el caer eliminado por quien fuera su líder supremo como dejarlo en la cuneta e iniciar un camino exitoso hasta Budapest. Asi, sin términos medios. Lo consustancial al club blanco es escribir páginas memorables, tanto en el triunfo como en la eliminación. Sí sucede lo segundo, si el Madrid se ventila al equipo de Mourinho, habrá cerrado una página de su historia, como quien recupera y a la vez clausura el ardor de una antigua pareja valiéndose de un encuentro episódico con ella. Si es Mou quien se carga al Madrid… Ay, amigos. Si es Mou quien se carga al Madrid, habrá que parafrasear a Bernabéu tras ver a su equipo eliminado por el Manchester en el 68. “Si alguien tenía que ganarnos, está bien que haya sido usted”.
sería gratificante el doblete causa-efecto, es decir, que el Madrid siguiera adelante, entre otras cosas, como consecuencia de un recital táctico del salmantino
Pero no va a eliminarnos. Esto también lo vaticino, bien es cierto que con menos seguridad que el cruce de play off que nos acaba de tocar, en plan castigo después del lamentable partido en Lisboa. La sensación es que los nuestros se presentaron en Da Luz poseídos por un exceso de confianza difícilmente explicable y tolerable. Ya no cabe ese exceso, en tanto en cuanto acaban de pintarte la cara de todos los colores y arrastrado tu dignidad por medio Barrio Alto, que también, de tener que suceder tal cosa, es un sitio inmejorable para que suceda. Pero no va a volver a suceder. Arbeloa ha debido tomar nota de lo que tiene que hacer para que la superioridad técnica de sus jugadores no vuelva a quedar ahogada en los entramados tácticos y anímicos del viejo zorro portugués.

El clásico duelo pupilo-maestro (la literatura también se nutre del estereotipo) es otra de las subtramas del choque. Ya decíamos que este emparejamiento no puede ser más Madrid-Champions, conjunción que solo depara lo inolvidable. Bien mirado, quizá no sea estrictamente necesario que el alumno venza al profesor en la pizarra para que el Madrid se imponga, dada la diferencia de calidad sobre el papel, que ojalá esta vez se vea sobre el césped también. Mou puede volver a imponerse en el planteamiento sin que eso conlleve la clasificación de su equipo. No obstante, sería gratificante el doblete causa-efecto, es decir, que el Madrid siguiera adelante, entre otras cosas, como consecuencia de un recital táctico del salmantino. Los hijos mandando a los padres al asilo, por mucho que les quieran, por mucho que les queramos. Dejemos para otro día gestas de western crepuscular. Hay una oscura belleza en el modo en que, generación tras generación, se perpetúa la eterna comedia humana, en evolución que suele observar dos constantes: unos hombres sustituyen a otros y el Madrid pasa de ronda.
Para qué cambiar.








































