Un 10 Puro
·24 juin 2026
Aday Mara y De Larrea devuelven la ilusión al básket español en el draft de la NBA

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·24 juin 2026

Durante años, el baloncesto español se acostumbró a vivir instalado en la excelencia. Las hazañas de Pau Gasol, Marc Gasol, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes, Rudy Fernández, Sergio Rodríguez, José Manuel Calderón o Sergio Llull elevaron a España hasta una dimensión impensable décadas atrás. Dos campeonatos del mundo y un sinfín de medallas europeas y olímpicas convirtieron a aquella generación en una de las más brillantes de la historia del deporte nacional.
Sin embargo, el paso del tiempo fue cerrando poco a poco aquella etapa irrepetible. Las retiradas internacionales, los adioses de las grandes leyendas y la ausencia de nuevas figuras capaces de irrumpir con fuerza en la NBA alimentaron durante algún tiempo la sensación de que el baloncesto español atravesaba una inevitable transición. La madrugada vivida esta noche en Brooklyn invita a contemplar el futuro con un optimismo renovado.
El gran protagonista de la noche fue Aday Mara. El gigante (2,21) zaragozano escuchó su nombre en el puesto número 12 del Draft, una posición que le sitúa entre los jugadores españoles mejor seleccionados de todos los tiempos. Solo Pau Gasol, Ricky Rubio y Fran Vázquez fueron elegidos antes que él, una circunstancia que permite dimensionar adecuadamente la magnitud de un logro reservado a muy pocos jugadores nacionales.
La elección de Mara supone la culminación de una progresión que había despertado una enorme expectación entre los analistas estadounidenses. Su extraordinaria combinación de altura, movilidad, visión de juego e inteligencia táctica llamó poderosamente la atención de las franquicias de la NBA. El pívot aragonés llega además reforzado por una temporada espectacular en la NCAA, donde logró proclamarse campeón universitario y consolidarse como uno de los interiores con mayor proyección de todo el panorama internacional.
Su destino será Oklahoma City Thunder, una de las organizaciones mejor valoradas de la liga por su capacidad para desarrollar jóvenes talentos. El conjunto de Oklahoma ha construido durante los últimos años un proyecto ambicioso y competitivo que ofrece el escenario ideal para que el español continúe creciendo sin la presión inmediata de tener que asumir responsabilidades excesivas desde el primer día.
La alegría española no terminó con Mara. Poco después llegó el turno de Sergio de Larrea (1,98), una de las mayores promesas surgidas de la cantera nacional en los últimos años. El base vallisoletano fue seleccionado en el puesto número 25 de la primera ronda, una posición extraordinaria para un jugador que todavía tiene margen de crecimiento y cuya evolución ha sido seguida muy de cerca por numerosos equipos norteamericanos.
Su caso dejó además una de las historias más llamativas de la noche. Elegido inicialmente por Los Angeles Lakers, sus derechos fueron cambiando de manos en una compleja cadena de movimientos hasta terminar vinculados a los Dallas Mavericks. Más allá de los despachos, el mensaje resulta inequívoco: varias franquicias consideran que De Larrea posee las condiciones necesarias para convertirse en un jugador importante en el futuro.
Los informes elaborados al otro lado del Atlántico destacan especialmente su lectura del juego, su capacidad para dirigir ataques, su madurez competitiva y una personalidad impropia de su edad. Cualidades que encajan perfectamente con la tradicional escuela española de bases y que le han permitido abrirse paso hasta una de las noches más importantes de cualquier carrera deportiva.
La coincidencia de Mara y De Larrea en posiciones tan destacadas del Draft trasciende incluso el éxito individual de ambos jugadores. Representa una señal inequívoca de que el talento español continúa siendo respetado y valorado en el principal escaparate del baloncesto mundial. Después de años marcados por la nostalgia de la Generación de Oro, emerge una nueva camada dispuesta a escribir su propia historia.
Nadie puede asegurar que alcancen las cotas logradas por los Gasol, Navarro, Rudy o Llull. Compararse con aquella generación sería una carga demasiado pesada para cualquier jugador. Lo verdaderamente importante es que España vuelve a tener motivos para mirar al futuro con ilusión. Aday Mara y Sergio de Larrea simbolizan el inicio de una nueva etapa y la confirmación de que el baloncesto español sigue produciendo talento capaz de competir entre los mejores del planeta.







































