Santa Fe Deportivo
·23 mars 2026
Adiós a «La Abuela Lalala»: La historia de Cristina Mariscotti, el símbolo de Liniers que conquistó el corazón de la Selección

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·23 mars 2026

El barrio de Liniers y el mundo del fútbol despiden a una de sus figuras más queridas y espontáneas. Cristina Mariscotti, inmortalizada por millones como “La Abuela Lalala”, falleció a los 79 años a principios de marzo. Aunque su partida ocurrió semanas atrás, la noticia trascendió recientemente debido al deseo de su familia de transitar el duelo en la más estricta intimidad, según confirmaron allegados y medios zonales.
La fama de Cristina fue un fenómeno tan inesperado como genuino. Durante el Mundial de Qatar 2022, su imagen envuelta en la bandera argentina, bailando con una alegría contagiosa tras cada victoria de la Selección, se volvió viral. Rodeada de jóvenes que la alentaban al ritmo del ya legendario cántico “¡Abuela, lalalalalá!”, Cristina se transformó en el amuleto de la suerte de una nación que soñaba con la tercera estrella.
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Lo curioso es que, a pesar de su apodo, Cristina no tenía nietos biológicos, pero adoptó a toda una generación de hinchas que la veían como la abuela de todos. Según un informe del periódico Cosas del Barrio, su vínculo con Liniers era inquebrantable: aunque nació en Almagro en 1946, se radicó en el barrio a los dos años, convirtiéndose en una institución local.
Cristina era mucho más que un video viral. Era una mujer de costumbres arraigadas: hincha fanática de Boca Juniors, fiel devota de la Parroquia San Enrique y una apasionada de la radio. Participaba activamente en la vida cultural de su zona, asistiendo a talleres en el centro cultural Elías Castelnuovo.
A pesar de su exposición, mantenía sus rituales: por cábala, no miraba los partidos de la Selección, prefiriendo enterarse de los resultados por los gritos de los vecinos. Su gran ídolo era Lionel Messi, a quien, según confesó, le envió cientos de mensajes con la esperanza de que alguno llegara al capitán.
Lamentablemente, el último tramo de su vida estuvo marcado por el dolor. En julio de 2024, Cristina fue víctima de un violento asalto en su domicilio, donde delincuentes la golpearon salvajemente para robarle sus ahorros. Aquel episodio dejó huellas profundas en su salud física y anímica.
Vecinos de la zona notaron su deterioro en los últimos meses. Graciela, una allegada, recordó haberla visto en la iglesia el pasado 11 de febrero: “Estaba callada, algo muy raro en ella; se la notaba muy desmejorada”. Poco después, una insuficiencia cardíaca obligó su internación en el Hospital Santojanni, donde finalmente falleció. El Padre Esteban, de la parroquia San Enrique, confirmó que ya se celebró una misa en su memoria, cerrando así el capítulo de una mujer que, con un simple baile, logró unir a un barrio y a un país en un solo grito de alegría.









































