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El Rincón del Fútbol

·15 juillet 2026

Argentina e Inglaterra tienen una cita con la historia

Image de l'article :Argentina e Inglaterra tienen una cita con la historia

Se busca finalista para la Copa del Mundo y frente a frente 2 viejos conocidos con una rivalidad que excede al campo de juego. Será el sexto duelo mundialista entre ambos y el primero por una semifinal. La pelota es una excusa para repasar momentos que merecen ser recordados.

Un duelo cargado de tensiones y pasiones, que se reedita luego de 24 años. Una batalla futbolera por el pasaje a la final. Pero de fondo hay otras cuestiones que arrancaron hace 220 años y que forman parte de la memoria colectiva de un pueblo. En el Mercedes Benz Stadium de Atlanta, Georgia, Argentina se enfrentará a Inglaterra en busca de la final del Mundial 2026.


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El primer antecedente importante que ayudó a construir esa rivalidad arrancó en 1953 en un partido amistoso disputado en el Estadio Monumental. Unas 86 mil almas presenciaron el gol de Ernesto Grillo, quien desde un ángulo imposible empató un encuentro que finalmente la “Albiceleste” lo ganaría por 3-1. La primera victoria sobre los ingleses en suelo americano y esa genialidad declaró al 14 de mayo como el “Día del Futbolista Argentino”.

Sin embargo, el primero por los puntos se dio en Chile y hubo festejo inglés por el mismo resultado: 3-1 en Rancagua con el descuento del “Nene” Sanfilippo para una Argentina que había pasado vergüenza 4 años antes en Suecia y que en territorio trasandino también se mancó en fase de grupos.

Nuevo capítulo en el siguiente Mundial y allí la rivalidad tuvo su punto más áspero. Por los cuartos de final, los dirigidos en aquel entonces por el “Toto” Lorenzo perdieron 1-0 frente al anfitrión por el gol de Geoffrey Hurst pero también por el desmanejo del árbitro alemán Rudolf Kreitlein. Cualquier tipo de suspicacia resultó más que llamativa porque designaron a un germano en el duelo entre argentinos e ingleses y a un inglés para el partido entre alemanes y uruguayos. Ni se imaginarán quiénes salieron airosos rumbo a las semifinales. Quedó en el recuerdo la insólita expulsión de Antonio Ubaldo Rattín porque supuestamente el referí no le entendía el idioma y se vio amenazado por la mirada sostenida del número 5 argentino. Un verdadero bochorno que derivó en la implementación de las tarjetas rojas y amarillas para la Copa del Mundo que se celebraría en México en 1970.

La revancha llegó 20 años más tarde, mientras una herida reciente no cicatrizaba porque la Guerra de Malvinas nunca dejó de doler. En el Estadio Azteca había 11 soldados que estaban dispuestos a dar la vida por una alegría a un sufrido pueblo y comandados por el “Pelusa” de Villa Fiorito consiguieron el triunfo más importante de la historia.

Primero la “mano de Dios”, luego la obra maestra de 10,6 segundos para desparramar a 5 ingleses y poner el 2-0 parcial. Después Gary Lineker acortó la distancia y estuvo cerca de empatarlo, de no ser por la milagrosa intervención de Julio Olarticochea (bien merecido reconocer que nos salvó “la nuca de Dios”).

Pasaron 5 años y un amistoso intentó calmar las aguas en la Catedral de Wembley. Lo ganaba 2-0 Inglaterra pero los “pelilargos” dirigidos por Alfio Basile usaron el Coco para empatarlo con 2 cabezazos (Claudio García y Darío Franco). Y el destino volvió a juntarlos nuevamente en un Mundial.

Francia 1998 los puso frente a frente en los octavos de final y hubo empate 2-2 (Gabriel Batistuta de penal y Javier Zanetti en una jugada de laboratorio; Alan Shearer de penal y un joven Michael Owen para los ingleses). En la prórroga no se modificó el marcador a pesar de la viveza de Diego Simeone para encontrar el punto débil de David Beckham y conseguir que el “Spice Boy” se fuera expulsado por una reacción infantil. Tiempo de penales y la figura de Ángel Roa le rindió homenaje a Sergio Goycochea para detener los remates de Paul Ince y David Batty y así sellar el pase a cuartos.

Claro que Beckham no iba a quedarse de brazos cruzados y planeó su venganza durante 4 años. En Corea/Japón 2002 marcó de penal el único tanto con el que los “Tres Leones” rugieron en fase de grupos y así pudo lavar su imagen (con el agregado que la Selección dirigida por Marcelo Bielsa se quedaría afuera inesperadamente en la primera ronda).

El filósofo Cornelius Castoriadis alguna vez habló de los imaginarios sociales, un concepto relacionado con la ideología y la conciencia colectiva, que hacen a la historia de un pueblo o nación. Es probable que en la previa, Argentina vs. Inglaterra se presente como un partido de fútbol. Pero basta con apelar a la memoria de cada uno para ver más allá del verde césped, que el gol sugiere algo más que meter la pelota dentro del arco.

Es el grito de la historia, es una gambeta a la dominación, es la olla de aceite hirviendo para alejar al invasor. Son las cadenas que frenan los barcos enemigos para resistir en la Vuelta de Obligado. Es el gol inolvidable de Grillo, el pibe congelado en la trinchera en Malvinas, la “mano de Dios” y el barrilete cósmico. Es mirar hacia atrás con orgullo y pensar en un futuro que siempre nos tiene unidos como Nación.

Un nuevo episodio de una serie que siempre es bueno volver a ver. Argentina no sabe lo que es jugar por el bronce y tiene muchas ganas de ir nuevamente por la gloria. Enfrente los inventores del fútbol, que jamás le ganaron a un rival que supo usar su camiseta alternativa. El potrero se luce porque el respeto se ganó desde el día que un pueblo se plantó para defender su historia.

Pasaron 40 años de aquella gesta inolvidable y nuevamente será en América del Norte. La memoria colectiva dice que el antecedente del pasado nos ayuda a construir un sentido del presente. Y el mejor signo de identidad es la bandera bien en alto de nuestro fútbol. Argentina siempre está preparada, con 11 en la cancha y 46 millones que alientan y apoyan. Tenemos el mejor país del Mundo.

Por Emiliano Schiavi / @ejschiavi

(Foto Principal: Diario Popular)

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