Pericos Marca
·24 mai 2026
‘Bofetada’ de karma: de cantar el «a Segunda» al Espanyol a consumar su descenso al pozo

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·24 mai 2026

Dice el refranero popular que el fútbol da muchas vueltas, pero lo que acaba de ocurrir entre Montilivi y el RCDE Stadium no es una simple vuelta; es una obra cumbre del karma futbolístico cocinada a fuego lento.
Hay que hacer memoria y viajar un año atrás, concretamente a noviembre del curso pasado. Aquel día, tras un derbi en el que el Girona se impuso al Espanyol, las gradas de Montilivi estallaron en un clamor unánime, cargado de sorna y superioridad moral: «¡A Segunda, a Segunda!«, le cantaban con alegría desbordante a los pericos. Eran los tiempos felices en el norte de Catalunya, los días en los que algunos sectores de la prensa y del entorno irrespetuoso insistían en vender al club de City Group como el nuevo y ejemplar «segundo equipo de Catalunya«, ese proyecto simpático y modélico que venía a desplazar la histórica rivalidad barcelonesa para instalar un nuevo orden. El oasis de la deportividad y el buen gusto, decían.
Sin embargo, el destino es un escritor con un sentido del humor extraordinariamente irónico. Tras el cierre de esta Liga, las tornas se han invertido de una forma tan poética como cruel. El Espanyol, sufriendo y remando contra viento y marea, ha logrado certificar su permanencia en la máxima categoría. Mientras tanto, en Montilivi se ha hecho el silencio absoluto: el Girona no ha podido evitar el desastre y ha terminado consumando su descenso directo a la Liga Hypermotion.
La respuesta del universo blanquiazul no se ha hecho esperar. La venganza, servida en plato frío y con altas dosis de guasa, se convirtió en una auténtica fiesta en el RCDE Stadium. Los cánticos de desprecio del año pasado en Girona han sido devueltos con creces, pero afinando la puntería geográfica. El feudo perico tronó celebrando el descenso gerundense con una sintonía que ya es viral: «¡El año que viene, Girona-Sabadell!«. Un recordatorio implacable de la cruda realidad de la categoría de plata que ahora les toca habitar.
Aquella prepotencia de quienes se creían instalados para siempre en la élite y miraban por encima del hombro al vecino histórico, que siempre les ayudó, se ha desmoronado por completo. Los discursos de diseño sobre el «segundo equipo de Catalunya» se han ido directamente al pozo de la Segunda División junto al equipo de Montilivi. Al final, resulta que el karma no solo existe, sino que además tiene carné de socio del Espanyol.







































